Ingenia plantea seis principios para entrenar sistemas de inteligencia artificial con control humano
Con foco en la calidad de datos y objetivos definidos, la compañía argentina de IT ordenó seis pautas para mejorar el entrenamiento de modelos, desde entrenar con propósito hasta implementar *Human in the Loop*, en un contexto donde la IA se asocia a eficiencia pero puede fallar por información desalineada

La empresa argentina de IT Ingenia difundió seis principios para entrenar sistemas de inteligencia artificial (IA) de forma efectiva, con énfasis en la calidad de los datos, la definición previa de objetivos y la intervención humana para validar resultados. El enfoque parte de una premisa: la IA no opera como una “solución mágica” y su desempeño se ve condicionado por la información que recibe y por decisiones de diseño y uso.
Tomás D’Aureli, AI Engineer en Ingenia, planteó que el rendimiento de estos modelos depende de entenderlos como “sistemas vivos” que requieren una estrategia de entrenamiento sostenida en el tiempo. En esa lógica, el primer principio es entrenar con propósito. La guía sostiene que no alcanza con “darle información” a un agente con la expectativa de que “decida por sí solo”. Antes de iniciar el entrenamiento, resulta clave definir para qué se usarán esos datos, ya que, sin ese análisis, la tecnología tiende a replicar limitaciones preexistentes.
El segundo eje propone priorizar la coherencia por sobre el volumen. La calidad de los datos no se define por la cantidad: cuando el material está desorganizado o utiliza nombres distintos para conceptos similares, el sistema pierde referencias y puede terminar entregando respuestas inventadas o incorrectas. La consistencia interna del repositorio de información aparece, así, como una condición básica para reducir errores.
El tercer principio apunta a mantener el contexto actualizado. La IA aprende del pasado, pero si ese pasado no se revisa, el modelo queda desalineado. La recomendación es que la información refleje la realidad actual del negocio, sus procesos y los hábitos de las personas, para evitar que el sistema opere con supuestos obsoletos.
La cuarta pauta profundiza la idea de continuidad: entender la IA como un “sistema vivo” implica revisiones constantes. Si bien las búsquedas en tiempo real pueden ayudar, no reemplazan la necesidad de sostener bases de datos cuidadas y vigentes. En términos operativos, el entrenamiento se concibe como un ciclo de mantenimiento y ajuste, más que como una instancia única.
El quinto principio alerta sobre el riesgo de la “confianza ciega”. Avanzar por urgencia sin evaluar la pertinencia de los datos puede producir respuestas que “suenan correctas”, pero que no ayudan o incluso conducen a errores críticos. El sexto punto completa el esquema con la implementación de Human in the Loop, un enfoque que incorpora validación humana para detectar inconsistencias y confirmar resultados.
“El verdadero desafío de la IA no está en la tecnología en sí, sino en las decisiones que se toman alrededor de ella”, concluye D’Aureli.
Artículos relacionados

Plastilene, GBM y Grupo DIFARE migran sus ERP a SAP Cloud en IBM Power
Tres compañías de Colombia, Guatemala y Ecuador eligieron SAP Cloud ERP Private sobre IBM Power Virtual Server para modernizar sus entornos en la nube, con foco en escalabilidad, resiliencia y eficiencia operativa, en una estrategia que busca preparar los procesos de gestión para incorporar inteligencia artificial y mejorar el retorno de la inversión

Ingenia plantea que la ingeniería agéntica puede acelerar hasta 30 veces el software
Un informe de la compañía, “The GenAI Efficiency Blueprint”, sostiene que la IA generativa usada como asistencia se estancó entre 8% y 15% de mejora operativa y propone un cambio metodológico con agentes autónomos para reducir plazos, achicar equipos y recortar costos en proyectos *greenfield* y *brownfield*

Agentes de IA en home banking: confianza, trazabilidad y control en la banca
La irrupción de sistemas capaces de consultar cuentas, analizar gastos y ejecutar operaciones autorizadas abre un nuevo frente para la industria financiera, con foco en cómo se gestiona el consentimiento y la responsabilidad cuando parte de la operatoria cotidiana queda mediada por inteligencia artificial

