Milpa Alta abre la Temporada de Carnavales 2026 con operativo y foco turístico
La alcaldía del sur de la Ciudad de México inició formalmente el 20 de marzo en San Antonio Tecómitl una agenda que prevé más de 200 mil visitantes, 35 millones de pesos de derrama económica y la participación de 200 comparsas, con un despliegue de seguridad, movilidad y estacionamiento periférico

La Alcaldía Milpa Alta abrió la Temporada de Carnavales 2026 el 20 de marzo en San Antonio Tecómitl, en el sur de la Ciudad de México, con una expectativa de afluencia superior a los 200 mil visitantes y una derrama económica proyectada en 35 millones de pesos. La agenda reúne a los 12 pueblos originarios de la demarcación y contempla un operativo de Protección Civil, Seguridad Ciudadana y movilidad para ordenar el acceso a los centros históricos.
Octavio Rivero, alcalde de Milpa Alta, ubicó a la celebración como una expresión de organización comunitaria con continuidad de más de cinco siglos. En esa clave, definió el sentido cultural del carnaval y el lugar del Chinelo dentro de la identidad local: “Nuestros carnavales no son solo fiesta, son un bastión de resistencia de los 12 pueblos originarios”, dijo Rivero.
El eje simbólico aparece asociado al “brinco” del Chinelo, una práctica que integra baile, máscaras y vestimenta. Rivero lo describió como una instancia de apropiación del espacio público y de afirmación territorial: “El carnaval es el espacio donde el pueblo toma las calles para reafirmar su derecho al territorio y su historia”, afirmó el mandatario local.
La temporada se apoya en tres momentos históricos que explican su permanencia. El primero es la parodia al opresor: el personaje del Chinelo surgió como sátira indígena hacia los hacendados españoles, con máscaras de mejillas rosadas, ojos claros y barbas puntiagudas, y un baile exagerado que ridiculizaba los bailes de salón coloniales. El segundo es el sincretismo: aunque el nombre es católico, la festividad se asienta sobre ritos prehispánicos de petición de lluvia y fertilidad vinculados al calendario agrícola mesoamericano. El tercero remite a la Revolución Mexicana, cuando Milpa Alta fue bastión zapatista y, ante la prohibición de reuniones masivas, los habitantes resguardaron máscaras e instrumentos en túneles de conventos y cuevas del volcán Teuhtli para sostener la tradición en la clandestinidad.
En términos de escala, la alcaldía prevé la participación de 200 comparsas. El impacto económico también se vincula con la producción artesanal: un traje de Chinelo de terciopelo negro y bordado en pedrería puede alcanzar un valor de hasta cien mil pesos, con demanda para bordadores, mascareros y plumistas. Rivero lo sintetizó en una definición de encadenamientos locales: “Estamos impulsando una economía circular que beneficia a nuestros bordadores, músicos y al sector gastronómico”.
En materia operativa, el dispositivo anunciado incluye más de 200 elementos de Protección Civil y Seguridad Ciudadana, además de rutas de movilidad estratégica y zonas de estacionamiento periféricas para facilitar el tránsito hacia los centros históricos. El anuncio deja como eje la combinación entre convocatoria turística y planificación logística para la temporada 2026.
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