La marca argentina Haeder presentó “Tangae: error de clasificación” en el marco de Designers FW 2026, con su desfile debut en la plataforma y una puesta realizada a los pies de Palas Atenea, en el ex edificio del diario La Prensa. La propuesta se planteó como una intervención sobre el sistema de clasificación del vestir, con foco en reorganizar piezas existentes antes que introducir tipologías nuevas.
El concepto se apartó del formato tradicional de colección y se estructuró a partir de un ensamble de piezas únicas, “replicables, nunca idénticas”, que cambian de lugar dentro de un sistema. La idea central no se apoyó en la novedad material, sino en el desplazamiento de prendas entre categorías y en la construcción de relaciones distintas entre elementos ya disponibles.
El proyecto se desarrolló íntegramente de forma artesanal y reunió más de 1100 horas de trabajo manual dedicadas a la restauración y revalorización de 110 piezas. En ese proceso, la sastrería de pre y post consumo se integró con textiles de cortinados y tapicería. El criterio operativo fue la reversibilidad, con prendas que pueden transformarse sin perder su estructura.
Ese enfoque fue definido como “sastrería cinética” y se vinculó con un sistema de diseño regenerativo que incorpora el ciclo de vida como dimensión del diseño. En términos de proceso, la propuesta articuló inteligencia artesanal, pensamiento contemporáneo y tecnología aplicada a la trazabilidad mediante certificaciones de origen alojadas en dispositivos NFC, utilizados para asociar información de procedencia a las prendas.
Dentro de ese marco, “Tangae” se formuló como una licencia taxonómica tomada del campo de la taxonomía biológica para operar sobre el indumento existente. La definición operativa quedó sintetizada en la frase: “No crea nuevas tipologías: reclasifica.” El planteo buscó desplazar prendas de sus categorías habituales para proponer nuevas relaciones y leer el vestir argentino como un campo en transformación.
El proyecto contó con la curaduría de Florence Argüello y Andrea Servera. Luján Haeder, directora intelectual y creativa de la marca, construye su práctica en el cruce entre ciencia, pensamiento sistémico, derecho y oficio.
El nombre Tangae (tangue) se presentó como una construcción lingüística, a partir de un juego entre “tangente” y el sufijo “ae”, que desplaza el sentido y señala una operación central en la marca: mover los márgenes hacia el centro. “No se diseña una colección. Se propone otra forma de entender lo que ya existe.”












