Durante todo el mes, los sábados a las 12 de la noche (madrugada del domingo) y dentro del marco del legendario Cineclub Nocturna, la sala de cine del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires proyectará cinco películas de David Lynch, uno de los grandes directores estadounidenses de los últimos 50 años, quien lamentablemente murió en enero del año pasado por complicaciones de un enfisema pulmonar pero nos dejó una de las filmografías más apasionantes de la historia del cine (y la que tal vez sea la mejor serie de todos los tiempos, Twin Peaks, que en este momento puede verse en la plataforma Mubi). El ciclo de Lynch en el Malba es una excelente oportunidad para conocer su cine o para repetir la gran experiencia que significa ver una de sus películas, más aún en una sala de cine y en 35 mm. Las películas que se proyectarán son las siguientes:
Sábado 4
Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986)
Lynch definió Terciopelo azul como un “sueño de extraños deseos atrapado dentro de una historia de suspenso”. En el pasaje del freak físico al mental, Lynch inicia una nueva etapa en su obra con este relato instalado en el suburbio ensoñador donde se dispara una pesadilla macabra; etapa que será el campo de acción por excelencia de su marca autoral. Terciopelo azul es la exposición en bruto de una nueva forma de hacer cine, con mayor libertad creativa y una opulencia visual que rescata la experiencia de Lynch con la pintura, con citas a Salvador Dalí, Francis Bacon y al arte pop. En paralelo, Lynch explora múltiples relaciones con la música, tanto en su primera colaboración con Angelo Badalamenti como a partir de las cincuentosas “In Dreams” de Orbison, con insólito lipsync de Stockwell, y “Blue Velvet”, en versión de Vinton y en cover de Rossellini/Badalamenti. Esas canciones acompasan del más banal sentimentalismo a la máxima crueldad, y encarnan el glam corrosivo de la película, donde en la apariencia encantadora se juega un vértigo riesgoso.
Sábado 11
Corazón salvaje (Wild at Heart, 1990)
El elemento predominante en esta película parece ser la desmesura. Esta se refleja en los personajes, en sus decisiones, en los cuerpos que no aguantan ningún impulso. Hay una persecución que organiza la historia, pero, por momentos, las peripecias de la aventura quedan en un segundo plano frente al subrayado exagerado de los movimientos y de las texturas: los bailes de los protagonistas, el fuego, los ornamentos de los atuendos y los espacios se vuelven centrales y reclaman constantemente la mirada del espectador. El relato de estos amantes solo puede contarse mediante materiales que reflejen su pasión desbordante. Por esto se superponen las imágenes y las músicas: así se construye una narración verdaderamente salvaje.
Sábado 18
Carretera perdida (Lost Highway, 1997)
¿Acaso hay algo más tenebroso que conocer a alguien y no saber de dónde? Un extraño personaje le dice al protagonista: “Nos hemos visto antes”. A partir de allí lo que veremos es algo que retorna, una película que sabe más de lo que está dispuesta a revelar en términos narrativos. David Lynch es conocido por sus universos oscuros en los que lo más extraño es lo conocido, aquello que puede volver como lo no resuelto. En Carretera perdida, los lugares seguros de la sociedad están ensombrecidos: el matrimonio puede mancharse, el amor puede corromperse y las perversiones de lo humano son el doble intrínseco de un mundo que pretende regirse por la razón y fracasa.
Texto de Ofelia Meza (Revista Encuadra).
Sábado 25
Una historia sencilla (The Straight Story, 1999)
Una de las películas más atípicas de la filmografía de David Lynch por el solo hecho de que se trata de una película tradicional y orientada a un público más bien familiar en lugar de las pesadillas surrealistas a las que siempre nos tuvo acostumbados. La historia real del viaje de 400 kilómetros que emprendoió el anciano Alvin Straight (Richard Farnsworth) en tractor/cortadora de césped en 1994 para visitar a su hermano Lyle (Harry Dean Stanton) se convierte, en manos de Lynch, en una película verdaderamente tierna y conmovedora.
Sábado 2 de mayo