sábado, 30 de mayo de 2026

    Para sobrevivir a una tarde de perros

    La capacitación es la herramienta a la que más habitualmente se recurre para asumir nuevos desafíos. Pero, ¿es posible aprender a manejarse adecuadamente en medio de una toma de rehenes?


    El curso de negociación en situaciones críticas, dictado por Instituto Argentino de Negociación, Conciliación y Arbitraje (Ianca) apunta, justamente, a explicar y enseñar algunas pautas de comportamiento que permiten sobrellevar de la mejor maneja esta circunstancia límite.


    Según explica el especialista Miguel Angel Martín, titular del Instituto, “las personas relacionadas con el poder tienen un mayor valor de intercambio frente a la policía y, generalmente, son aquellos que permanecen hasta último momento”.


    La primera hora de la toma de rehenes es generalmente la más crítica y de mayor tensión. La recomendación es, entonces, mantener la calma, obedecer las exigencias de los captores y tratar de pasar inadvertido.


    Los expertos aseguran que, cuanto más tiempo pase, mayores son las posibilidades de salir ileso. Según explica Martín, poco a poco, el rehén comienza a interactuar con el delincuente y se establece una relación entre ellos. “Este vínculo permite bajar el nivel de peligrosidad del incidente”, afirma.


    Por otra parte, el especialista considera que los empresarios, habitualmente entrenados en técnicas de negociación, pueden ser muy útiles para mantener la confianza entre el negociador externo y los delincuentes, una de las claves para que la situación se resuelva sin violencia.


    “En estos casos, la negociación adaptativa, que considera los sucesivos cambios de la situación, es la más adecuada. No tiene que ser ni 100% colaborativa ni tampoco competitiva”, explica. La denominada salida elegante que garantiza el menor daño personal para los rehenes es, en este caso, el objetivo principal del proceso de negociación.


    Si finalmente los captores no se entregan de manera pacífica y la policía interviene con violencia, es fundamental que el rehén se identifique como tal para no salir lastimado. “En la mayoría de los casos, cuando el grupo táctico irrumpe en el lugar no conoce la cara de los delincuentes; por lo tanto, es recomendable tirarse al suelo y adoptar una posición de entrega con las manos detrás de la espalda”, recomienda Martín.

    Decálogo
    para una crisis

    1. No
    se angustie ni llore.
    2. Trate de no irritar a los delincuentes.
    3. Mantenga la calma, e incluso trate de tranquilizar a los captores.
    4. Sea paciente.
    5. No intente ser un héroe.
    6. No se resista a las indicaciones y cumpla estrictamente las órdenes.
    7. No contradiga ni juzgue las ideas o la lógica de los delincuentes.
    8. No se muestre importante o influyente.
    9. Procure entablar una conversación amistosa y racional con los
    captores.
    10. Colabore con la policía e identifíquese con claridad
    como rehén.