Varios de los nuevos jugadores en el escenario desregulado de las telecomunicaciones todavía no se anotaron en la competencia, entre otras cosas, porque aún no se terminaron de definir en detalle las reglas del juego.
Está pendiente, por ejemplo, el reglamento de interconexión, que fija los precios referenciales del peaje que los nuevos players deberán pagarles a las empresas ya establecidas por el uso de su red.
Así y todo, una decena de firmas participa de la puja desde el año pasado, cuando Germán Kammerath, al frente de la Secretaría de Comunicaciones, estableció un reglamento que varió con el ingreso de las nuevas autoridades nacionales. (Ver “Cómo empezará el partido”, en MERCADO de octubre de 1999.)
Algunos de esos jugadores, como Comsat, Impsat, Metrored, Techtel, están ya presentes en el país con la oferta de servicios de transmisión de datos, y apuestan a incrementar su cartera de servicios con la incorporación de la telefonía.
SES Sistemas Electrónicos (que desde 1987 ofrece comunicaciones móviles marítimas), Fecotel (la federación que reúne a unas 1.400 cooperativas en todo el país), Telenet (integrante del grupo Telecentro, de Alberto Pierri) y Arlink (que solicitó licencia a nombre de Superfone, y conforma, con La Capital Multimedios, el Grupo Uno) son ejemplos de compañías que operaban otros servicios, como televisión por cable y medios masivos, y que ahora apuestan sus fichas para hacerse un lugar entre los grandes de las telecomunicaciones.
Los de afuera
El desembarco de empresas extranjeras con fuertes posiciones globales es otro factor determinante en un mercado tan dinámico. Ejemplo de ello es el gigante estadounidense AT&T, que en febrero pagó US$ 30 millones para quedarse con Keytech LD, a través de AT&T Latin America, una empresa argentina que había solicitado licencias para operar en telefonía a partir de noviembre y que hasta entonces sólo ofrecía transmisión de datos.
El mes pasado, Patricio Northland, presidente de AT&T LA anunció inversiones por US$ 500 millones para los próximos cinco años y la creación de 2.000 puestos de trabajo, para el trazado de una red de 2.500 kilómetros de fibra óptica que unirá a 40 ciudades.
Este tendido estará ligado a la red global de AT&T que se extiende por 280 países. “La clave del éxito no pasa por los US$ 500 millones que se invertirán en el país, sino por conectar a la Argentina con los miles de millones de dólares que AT&T desembolsó por todo el mundo”, argumenta Northland.
La crema de la torta
Aunque suele mostrarse renuente a dar cifras sobre su plan de negocios, Northland no espera cosechar ganancias en los próximos dos años y la estrategia de su empresa apunta a grandes compañías y Pymes con planteles de más de cinco empleados.
A la crema del negocio (es decir, a las empresas) también están dirigidas las baterías de iPlan Networks, que comenzará a ofrecer servicios de Internet entre septiembre y octubre y telefonía hacia fin de año (inicialmente en Buenos Aires, Rosario, Córdoba y La Plata).
La compañía fue fundada en marzo de 1999, con el nombre de NSS, por George Stewart, Daniel Nofal y Pablo Saubidet, tres ex Fibertel/TCI. iPLan planea invertir US$ 500 millones en América latina en los próximos nueve años, mediante el apoyo de los fondos de inversión Madison Dearborn Capital Partners y LPL Investment Group, para el tendido de una red de fibra que, a fines del año próximo, tendrá 1.000 kilómetros, complementada por tecnologías inalámbricas.
La arquitectura de la red será de protocolo Internet (IP por sus siglas en inglés). Como asegura Pablo Saubidet, gerente de Desarrollo Corporativo de la empresa, “manejar nuestras comunicaciones sobre IP es una ventaja, porque es más simple de administrar y presenta menos puntos y fallas”.
Diveo, una empresa estadounidense que atrajo a inversores de la talla de GS Capital Partners (filial de Goldman Sachs), Newbridge Latin America, y Norwes Venture Partners, entre otros, se ofrece como proveedor de servicios de banda ancha en los mercados urbanos de América latina y mantiene operaciones en Brasil, Colombia, Panamá, México, Uruguay y la Argentina.
A partir de noviembre, la firma prestará servicios de telefonía local y de larga distancia, aunque este segmento representa, en su estrategia, un complemento de servicios de transmisión de datos e Internet enfocado en el sector empresario.
El campo de batalla
Los ejecutivos consultados para este informe coinciden en que el escenario argentino de las telecomunicaciones será muy dinámico y con precios con tendencia a la baja. “Se termina el monopolio, y los beneficiarios serán los usuarios, que podrán elegir libremente a una compañía en la que depositarán su confianza”, argumenta Marcelo Girotti, presidente de Impsat, la firma de transmisión de datos del grupo Pescarmona y British Telecom, que construye una extensa red en toda América latina.
Impsat provee servicios a unas 1.900 empresas, además de vender servicios a carriers y proveedores de acceso a Internet. Girotti explica que, para su compañía, el negocio pasa por “generar tráfico y montar servicios empaquetados a empresas, ofreciendo soluciones de Internet y telefonía”, para lo cual Impsat desembolsará US$ 200 millones durante el año próximo.
Norberto Heyaca, presidente de Comsat, asegura que “durante la década pasada, las empresas de telecomunicaciones realizamos un importante esfuerzo para adecuar nuestras respectivas infraestructuras y cubrir la demanda insatisfecha. Para sostener ese ritmo de expansión, no basta ahora con continuar el proceso de crecimiento cerrado, sino que es necesario también abrirse al resto de la economía, para que el sector actúe como motor en el crecimiento del conjunto. Cada vez más, el negocio de las telecomunicaciones estará orientado al cliente y sus necesidades, y no a los productos específicos, que deben ser considerados como piezas y partes de las soluciones personalizadas que el mercado demanda. Con respecto a los clientes residenciales, se inicia un proceso de comunicaciones para darles a conocer las ventajas que puede brindarles la apertura del sector”.
El mercado empresario demanda servicios cada vez más integrados y espera que sus proveedores de telecomunicaciones sean sus socios tecnológicos en la materia, argumenta Heyaca. Pero el nuevo desafío que enfrenta Comsat en la Argentina es trasladar su foco en el cliente al mercado masivo. Para ello, piensa en un esquema de comercialización que involucre a los proveedores de acceso a Internet que hoy tiene como clientes, de modo de ofrecer sus nuevos servicios a través de ellos.
Cuando se le pregunta si Comsat competirá directamente con las empresas ya establecidas, Heyaca advierte que la experiencia tradicional de los mercados desregulados indica que existen empresas incumbentes y otras de nicho, “pero nos posicionaremos como empresa multinicho, sabiendo que no podemos llegar a incumbentes y que un solo nicho no alcanza para crecer en una economía de este tamaño”.
SES Sistemas Electrónicos apuesta, por su parte, a quedarse con 5% del mercado de telefonía de larga distancia nacional e internacional. La firma cuenta ya con experiencia en el país: instaló la estación terrena de control del satélite argentino Nahuelsat y el servicio de comunicaciones de datos para buques Argentina Radio, de la que es operadora, y tuvo a su cargo el montaje de la red metropolitana de radioenlaces de la Armada.
Fernando Canónico, director de la empresa, asegura que los planes contemplan inversiones por US$ 10 millones para los próximos tres años.
Del cable al teléfono
Telecentro, la compañía de televisión por cable que pertenece al ex presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri, dispone de un permiso gubernamental para operar servicios de telefonía local, concedido a nombre de Telenet. Sin embargo, voceros de la empresa aseguran que aún no se ha decidido si comenzarán a operar este servicio antes de fin de año. La prioridad de la firma parece concentrarse en la telefonía pública, segmento que se encuentra liberalizado desde 1998, y en el que Telecentro cuenta con más de 180 locutorios.
Arlink, la compañía cuya participación societaria se reparte entre Grupo Uno Supercanal, de CATV y La Capital Multimedios, solicitó una licencia bajo el nombre de Superfone para servicios de telefonía local y de larga distancia. Con sede en Mendoza, Arlink prestará servicios de telecomunicaciones en esa ciudad, además de Buenos Aires, La Plata y Rosario, para luego expandirse a otras provincias.
Arlink también tiene licencia para telefonía pública, paging, datos e Internet. Y la sociedad cuenta con permisos para tender fibra óptica en Buenos Aires y Rosario y dispone de capacidad satelital para abastecer de comunicaciones a zonas rurales y lugares remotos de la Argentina, Uruguay, Bolivia, Chile, Paraguay y el sur de Brasil.
Fusiones y convergencia
Los directivos de Arlink avizoran, en el horizonte de los próximos doce meses, un gran movimiento de fusiones y adquisiciones en el sector, con un saldo final de no más de cuatro grandes jugadores. Es por eso que desde la empresa no se descarta una futura alianza con un big player global para ganar velocidad en la penetración del mercado.
Techtel, la firma de transmisión de datos del grupo Techint, que lidera Hector Masoero, dio el primer paso en este sentido el mes pasado, cuando anunció que Telmex, la empresa dominante del mercado mexicano y una de las más importantes de América latina, había adquirido 60% de su paquete accionario por US$ 125 millones.
La firma tiene licencia general para servicios de telecomunicaciones y empezó brindando servicios de transmisión de datos para las firmas de su grupo originario.
Ahora, Techtel y Telmex planean inversiones por US$ 400 millones durante un período de tres a cinco años, para apuntar al mercado residencial. La meta es alcanzar una participación de 8,52% en el sector de las telecomunicaciones en cinco años.
Con el objetivo de ofrecer un paquete que, por US$ 50 mensuales, ofrezca a los usuarios hogareños acceso a telefonía, televisión por cable e Internet, cerca de 1.400 cooperativas nucleadas en Fecotel apuestan a ampliar en varios puntos su actual 6% del mercado total de telecomunicaciones. Esto equivale a medio millón de clientes en más de 300 localidades, habitualmente consideradas poco rentables por las grandes empresas.
A través de Tecoop, la firma creada por Fecotel y un millar de cooperativas de agua, electricidad y gas, estas asociaciones planean invertir cerca de US$ 100 millones para interconectar sus redes y lanzarse a ofrecer servicios en conjunto.
Entre los nuevos jugadores está Ferro Cable Mundo, que tiene licencia para telefonía de larga distancia nacional e internacional, además de local. La empresa desplegará una red de fibra óptica que unirá el corredor Buenos Aires, Rosario, Córdoba, mediante una inversión de US$ 230 millones en los próximos cuatro años. El tendido será adyacente a las vías del Ferrocarril Nuevo Central Argentino y la última milla que lo conectará al cliente llevará dispositivos inalámbricos.
La cordobesa Orbistel, que tiene entre sus accionistas a OneNet (proveedor de acceso a Internet) y a la firma de electrónica Orbis Tecnología, está definiendo su nombre comercial para luego lanzarse a prestar servicios de telefonía.
Al cierre de esta edición, Red Alternativa, la firma de Irsa que ofrece servicios de larga distancia mediante la compra de minutos al por mayor, se aprestaba a solicitar una licencia para telefonía. Como explica su presidente, Maximiliano Fernández, la apuesta de la firma, que está buscando un nuevo socio inversor, pasa por apuntalar sus servicios, que actualmente ofrece a más de 1.500 clientes en Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Neuquén, y ampliar su cartera.
“Aunque no creo que la desmonopolización cambie todo en la Argentina,
le dará un dinamismo muy fuerte al sector, no sólo en las ciudades
más importantes, puesto que las cooperativas planean sumar clientes decepcionados
con las telefónicas”, anticipa Fernández.
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| “La agenda del segundo semestre“. MERCADO, junio de 2000. “Inalámbricos todo terreno“. “Cómo empezó el juego“. “Todos los servicios a mano“. “Hacia la integración“. “Cómo empezará el partido“. “Baja de costos telefónicos”. Clarín, 10 de |
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