martes, 9 de junio de 2026

    Un caso paradigmático

    Como cualquier sector de la actividad económica, la consultoría también tiene grandes actores: verdaderas multinacionales del conocimiento que manejan buena parte de los proyectos de transformación de empresas en todo el mundo. Corren, desde luego, con dos sólidas ventajas: la fortaleza que les confiere su tamaño y el expertise acumulado en todas las latitudes.


    ¿Hasta qué punto es posible, entonces, que una firma local compita con las más grandes en proyectos de relativa importancia? Al menos en la Argentina de los últimos años, la respuesta parece ser afirmativa.


    El caso de Paradigma, una consultora fundada en 1992 por tres ex gerentes de Andersen Consulting ­una de las big five del mundo- es un ejemplo. Ese año, Luis Bendersky, Pablo Masseroni y Jorge Seoane decidieron abandonar las filas del gigante (que, a su vez, había iniciado su largo y aún no concluido proceso de separación de Arthur Andersen) para comenzar a andar su propio camino.


    Ocho años después, los resultados parecen demostrar que tomaron la decisión adecuada. La firma ya emplea a más de 70 personas y su facturación hoy ronda los $ 6 millones anuales, lo que equivale a una cifra cuatro veces superior a la de su primer ejercicio.


    El crecimiento registró un salto cualitativo el año pasado, cuando incrementó en 35% su plantel y en 25% su facturación, a pesar de la recesión.


    La firma ha adoptado una estrategia de negocio que le permite competir, a nivel local, con cualquiera de las grandes firmas internacionales en la franja de proyectos que va de US$ 150.000 a US$ 1 millón.


    Medianos para grandes


    Luis Bendersky, socio de Paradigma, explica que uno de los objetivos más firmes de los primeros años fue evitar convertirse en una más de tantas consultoras indiferenciadas que existen en la Argentina, y no perder la visión internacional. “No hacemos consultoría de nicho ni trabajamos con Pymes, salvo en casos excepcionales. Nuestra especialidad son los proyectos medianos para grandes empresas”.


    La consultora presta servicios profesionales en los siguientes segmentos: desarrollo y cambio organizacional y de gestión; planeamiento y management de tecnología informática; reingeniería de procesos y lanzamiento de negocios; y desarrollo e implantación de sistemas.


    “Si alguien pide al especialista en determinado sector que haya trabajado en diez empresas ubicadas en distintas partes del mundo, nosotros no somos candidatos, porque no es uno de nuestros valores. No nos dedicamos fuertemente a la consultoría estratégica -que requiere fundamentalmente eso- sino más bien a la de procesos, operaciones y sistemas”.


    Cartera de lujo


    Los clientes por los cuales esta firma local compitió y ganó no son jugadores menores. Entre ellos se encuentran actores de la talla de los bancos Río, Galicia y Lloyd´s, Transportadora de Gas del Norte, Berkley ART, la AFJP Siembra, Aguas Argentinas, Femsa, Astra y Siderar.


    Para Bendersky, una firma puede tener la mejor solución internacional, pero si después no cuenta con los soportes necesarios para implementarla, entenderla, mantenerla y modificarla según la realidad local, todo se vuelve más complicado.


    “Entender profundamente la idiosincrasia argentina y tener experiencias en el país tiene gran importancia, tanto para nosotros como para el cliente” afirma.


    No obstante, Bendersky se preocupa por aclarar que no se trata de hacer mejor las cosas por ser locales. “Las grandes consultoras también tienen muchos recursos locales. En realidad, somos una muy buena alternativa para una franja determinada de proyectos. Por ejemplo, si vamos a hacer reingeniería integral en una empresa mediana, es muy probable que nos elijan a nosotros. Lo mismo sucede si se trata de llevar adelante con cierto seniority proyectos de cierta relevancia, en los que no sea tan importante el respaldo, la marca, o la experiencia internacional”.

    La estrategia de Paradigma no es competir por el precio. “Creo que una de
    nuestras ventajas es poder trabajar con una relación más directa,
    más cercana, que la que puede llegar a brindar una consultora grande
    para el tipo de proyectos en que competimos”.

    Juan
    Roure
    Los
    secretos de la competitividad

    El Iese,
    de la Universidad de Navarra, ha sido tradicionalmente considerado como
    la mejor escuela de negocios de España y una de las diez primeras
    de Europa.

    Juan Roure,
    profesor y director asociado de la institución, se incorporó
    recientemente al staff de Paradigma como asesor para proyectos
    de mejora de la gestión empresaria.

    Especialmente
    interesado en innovación y competitividad, Roure ha venido investigando
    últimamente esa problemática desde dos perspectivas: las
    empresas grandes y medianas.

    “En las
    grandes compañías la competencia supone la necesidad de
    una permanente adaptación de las prácticas de gestión
    al nuevo entorno competitivo. En esta línea de pensamiento, la
    propuesta es introducir una serie de vías de autodiagnóstico
    a partir de las cuales estas organizaciones renueven anualmente desde
    cero sus prácticas de management para diseñarlas
    en función del nuevo entorno”, señaló Roure en una
    entrevista con MERCADO durante su última visita a Buenos Aires.

    Según
    Roure, esta adaptación se ha venido realizando tradicionalmente
    en forma reactiva; por ejemplo, a través del análisis de
    la satisfacción de los clientes o procesos de reingeniería.
    “El problema es que, como necesitamos trabajar a un ritmo de cambio que
    debe ser muy eficaz, superior al de nuestros competidores, estamos obligados
    a hacerlo en forma proactiva, sistemática. De lo contrario, cuando
    se hace el cambio ya es tarde”.

    Las
    más dinámicas

    La otra
    vía de investigación en la que trabaja Roure está
    vinculada con un modelo de organización diferente: las empresas
    medianas y de muy alto crecimiento. “Desde hace cuatro años venimos
    trabajando para entender cuáles son los factores de éxito
    de estas compañías tan singulares, tanto a nivel de sus
    propias características como de las del entrepreneur que
    las creó”, relata Roure.

    Cada año,
    el Iese elabora el ranking de las 500 empresas europeas más
    dinámicas de los últimos cinco años. Para ingresar
    a la nómina, las firmas deben reunir ciertas características
    especiales:

    • No haber
      tenido más de 5.000 empleados en el primer año considerado,
      ni menos de 50 en el último.
    • Facturar
      entre US$ 10 millones y US$ 100 millones.
    • Haber
      crecido en no menos de 70% en empleo y facturación durante el
      lapso analizado.
    • Que
      su creador siga estando aún al frente de la empresa.

    “La gente
    piensa que estas compañías pertenecen a los sectores de
    alto crecimiento; sin embargo, nuestra investigación demuestra
    que esto es un mito. En realidad, representan a todos los sectores de
    la economía. Sucede que su capacidad de innovación las hace
    creadoras de mercado y, de hecho, más de la mitad lidera su segmento”,
    expresa Roure, quien además aporta un dato contundente: “En el
    último análisis que hicimos, estas empresas habían
    creado más de 600.000 puestos de trabajo en Europa. Mientras tanto,
    las 500 más grandes habían destruido 1 millón de
    empleos”.