viernes, 3 de abril de 2026

    Detrás del escenario

    Parecía la salida de un cine luego de un estreno; pero eran cerca de 3.000 ejecutivos que abandonaban el auditorio principal del Predio Ferial de Palermo luego de escuchar la disertación de Stan Rapp sobre El nuevo poder del marketing.


    Una decena de azafatas, impecablemente vestidas de rojo, invitaban a la multitud a dirigirse a las mesas, donde un ejército de 40 mozos tenía todo listo para servir el café.


    No había, sin embargo, mucho tiempo; en apenas media hora comenzaría a hablar Peter Drucker, en videoconferencia desde Estados Unidos, sobre El manager del siglo XXI.


    Algunos se apresuraron a retomar el vínculo con sus celulares, silenciados durante la hora y media que duró la conferencia. Otros, dirigían casi instintivamente su mirada hacia la derecha, donde una gigantesca cartelera electrónica mostraba los mensajes enviados desde las empresas, por secretarias y asistentes, a los ejecutivos presentes.


    Muchos preferían renunciar al café y hacían cola para que Rapp les firmara una dedicatoria en el ejemplar de su último best seller. Mientras tanto, desde un costado del salón, dos hombres de blanco ­handy en mano­ observaban a la multitud. Eran parte del personal de emergencias médicas especialmente dispuesto para la ocasión.


    Así, con una organización cuidada hasta en los mínimos detalles y un ritmo por momentos frenético, transcurrieron las tres jornadas de Expomanagement, el mayor foro empresario de Latinoamérica, que se desarrolló entre el 27 y el 29 de octubre en Buenos Aires, organizado por HSM, con el auspicio de La Nación, Gestión y MERCADO.


    Entre claros y aburridos


    Frente a un stand habilitado exclusivamente para atender a los visitantes brasileños, dos ejecutivos recién llegados de San Pablo hacían planes para conocer algo de la ciudad durante el fin de semana. Era su primera visita a Buenos Aires.


    “No me gustó Bill Gates, resultó muy aburrido y no dijo nada nuevo; Porter, en cambio fue muy claro” dictaminó Antonio Erineu Guerra, gerente administrativo de Samarco, una empresa del grupo siderúrgico Belgo-Mineira.


    “Estoy haciendo un curso de administración y suelo leer textos de todos estos disertantes. Creo que a veces son repetitivos y otras, contradictorios. A pesar de ello, decidí venir igual, tal vez para tener una mayor interacción con ellos que me permita reforzar algunos conceptos”, explicó.


    A su lado, Marcos Maia, de Samitri, una compañía del mismo grupo, no parecía estar muy de acuerdo con el calificativo de gurúes tradicionalmente asignado a los disertantes. “Aun con el conocimiento de gente como Porter o Drucker, no se puede tomar a una persona determinada como única guía. Para mí, la gran ventaja de un encuentro como éste es poder escuchar a todos y sacar mis propias conclusiones”.


    Cerca de allí, Pablo Marqués, director de Punto Ogilvy & Mather de Uruguay, reflexionaba acerca de lo difícil que es para un ejecutivo dejar el trabajo por tres días para concurrir a un evento de este tipo. “Por suerte, nosotros tenemos clientes en Buenos Aires y aprovechamos para visitarlos. Pero muchos van y vuelven en el día. El diario El País alquiló un avión de Pluna y armó un charter para 200 ejecutivos que a la noche regresan a Montevideo”.


    La importancia de estar


    Promediaba la segunda jornada de Expomanagement y en la entrada al congreso Alberto Miguez libraba su propia batalla con dos pesadas valijas. Acalorado, con el cansancio pintado en el rostro, el hombre miraba hacia todos lados con la esperanza de ubicar a los otros dos gerentes que, como él, viajaron 900 kilómetros ­desde el norte de Santa Fe­ para participar del congreso.


    “Nuestra empresa, Curtiembres Arlei, ha crecido muchísimo, y nos pareció importante venir. Para nosotros fue muy difícil dejar nuestras ocupaciones, sobre todo porque no tenemos todavía una estructura desarrollada. Pero también somos conscientes de que era un esfuerzo que debíamos hacer. Me gustó Drucker. Arrancó suave, pero fue metiéndose en temas cada vez más interesantes. En los últimos 45 minutos me quedé con la boca abierta por todo lo que nos dijo. A los 90 años, sigue siendo todo un personaje”.


    Mientras, en el auditorio principal, el economista Rudiger Dornbusch hablaba de la necesidad de que la Argentina designara a su colega Ricardo López Murphy como ministro del Interior, León Szalcowicz, directivo de una Pyme del sector joyería, manifestaba otras preocupaciones. “En nuestra área nos consideramos líderes, pero frente a lo que se viene empezamos a darnos cuenta de que debemos revisar un montón de cosas. Yo vengo pensando desde hace tiempo que en el sector de la relojería va a haber grandes cambios y hoy a la mañana Nicholas Negroponte lo confirmó. ¿Cómo va a incidir en nosotros, que trabajamos para un target medio alto? Quizá no se refleje por un tiempo, porque por ahora no se venden grandes marcas en la Web. ¿Pero qué va a pasar dentro de tres o cuatro años cuando cambien los conceptos? Creo que todo empresario, intermediario o fabricante, luego de estas disertaciones deberá replantearse su actividad. Aquí lo han aclarado muy bien: Internet es como la revolución industrial”.


    Más allá de las modas


    Según Armando Bertagnini, profesor de la Universidad de San Andrés, dos motivos explican el fenómeno Expo Management. “En primer lugar, es un producto único en Latinoamérica. A los chilenos y brasileños seguramente les gustaría más que se realizara en sus países, pero no tienen alternativa. En ese sentido, el evento ha tomado el liderazgo regional y está funcionando como una verdadera industria turística que trae a ejecutivos de otros países para escuchar a los grandes especialistas. Me llamó la atención, incluso, la presencia de mexicanos, gente que no suele mirar demasiado hacia esta parte de América”.


    Otro factor de éxito, dice Bertagnini, es la organización. “Todos saben que recibirán algo de buena calidad, que los especialistas van a traer mensajes actualizados, y los horarios y programas se van a cumplir”.


    “Creo, también, que todavía hay gente que viene por esnobismo, no está muy interesada y no valora el tiempo y el dinero que su empresa invierte en eso ¿Cuánto es ese porcentaje? No lo podría medir, pero existe” afirma Bertagnini.


    Sin embargo, más allá de las modas, se muestra optimista. “Mi impresión es que la gente está agobiada de oír hablar de economía y administración. También se empieza a cansar de cuestiones como informática o liderazgo. El management es, justamente, la disciplina que agrupa todos estos conocimientos aplicados con sentido cabal en todas las organizaciones. Y los ejecutivos se están dando cuenta de que, si no manejamos este enfoque interdisciplinario, no vamos a poder seguir avanzando”.

    Para Bertagnini, ahora sería necesario hacer la segunda parte
    de Expo Management. Es decir, el debate de los conceptos allí vertidos
    a través de los medios de comunicación. “Para reelaborarlos y
    sacarles el jugo”.

    Torneos y competencias

    Simultáneamente
    con el congreso, se desarrolló la exposición: más
    de 200 stands desplegados en el espacio equivalente a dos manzanas.

    Todas las
    fórmulas, aun las menos ortodoxas, fueron válidas para llamar
    la atención de los 40.000 visitantes. Muchos expositores
    apostaron a ofrecer no sólo información y consulta. También
    la distensión vende imagen.

    Así
    lo entendieron varias empresas que incluyeron toda clase de competencias
    en sus stands. Desde las más serias (por ejemplo, ocho personas
    sentadas en una mesa debían manejar una cadena de distribución),
    hasta los ya clásicos torneos de minigolf.

    Sin embargo,
    el primer lugar en atención se lo llevó el stand
    de una tarjeta de crédito, que instaló una pista de automodelismo
    para que los ejecutivos compitieran por una botella de champán.
    No obstante, a la mañana del tercer día, antes de que ingresara
    el público, la ley de Murphy metió la cola y sorpresivamente
    su estructura se derrumbó.

    Más
    allá de las distracciones, los pasillos donde se agrupaban consultoras,
    fundaciones y universidades, siempre atestados de gente, confirmaron el
    lugar de privilegio que ocupa la capacitación en el mundo empresarial.
    Y también allí se desplegó originalidad: el stand
    de un instituto mostraba el video de uno de sus seminarios, donde todos
    sus participantes, incluida la profesora, estaban vestidos de exploradores.

    Jorge
    Valdano
    Pasión
    de multitudes

    Transcurría
    la tarde del primer día y en el auditorio principal del congreso
    estaba por comenzar su videoconferencia Peter Drucker.

    Aun cuando
    miles de ejecutivos habían tomado asiento para escuchar la palabra
    del padre del management, no toda la atención estaba
    concentrada allí. A pocos metros del lugar, en la puerta del auditorio
    Unisys, dos azafatas se esforzaban por convencer a una decena de personas
    de que ya no había más lugar. En realidad, no sólo
    no quedaba libre ninguna de las 100 sillas, sino que resultaba imposible
    avanzar por los pasillos. Los ánimos empezaban a caldearse y los
    de atrás empujaban a los de adelante para ver un poco más.
    En verdad, el recinto se parecía más a la popular de un
    Boca-River que a una conferencia de management.

    La analogía
    no es casual, porque quien iba a hablar era precisamente una ex estrella
    del fútbol devenido en consultor de Ernst & Young: Jorge Valdano.

    El ex jugador
    de la selección argentina campeona mundial en México ´86,
    y consagrado director técnico, viajó desde España
    para presentar, junto al especialista Juan Mateo, Make A Team.
    La nueva unidad de negocios de la consultora especializada en la integración
    y desarrollo de equipos en las empresas.

    Tras casi
    dos horas de conferencia, y mientras media docena de jóvenes ejecutivos
    se acercaba a pedirle autógrafos, Valdano mantuvo un breve diálogo
    con MERCADO:

    -¿Le
    sorprendió ver tanta gente en el auditorio?

    -No, porque
    últimamente en España he dado charlas ante 900 personas.

    -¿Alguna
    vez se imaginó como disertante de
    management?

    -En realidad,
    no acababa de entender por qué el deporte era despreciado como
    mensajero de un montón de valores. Estaba subestimado, no solamente
    por el mundo de la empresa, sino también por la pedagogía.
    Y hoy todos lo han descubierto. Ahora parece que el deporte va a convertirse
    en elemento central de la educación, y también va a jugar
    un papel para trasladar a las compañías un montón
    de herramientas que sirven para formar un equipo.

    -¿Se
    refiere al fútbol o al deporte en general?

    -Hablo
    del deporte en general. Tenemos trabajando con nosotros a grandes jugadores
    de básquet, handbol, waterpolo. Lo que pasa es que el fútbol
    tiene un potencial muy fuerte de comunicación porque todo el mundo
    cree entenderlo.

    -¿No
    le parece que el fuerte impulso
    marketinero que recibió
    el fútbol en los últimos años también está
    llevando a la gente de empresas a fijarse más en él?

    -A veces
    el fútbol sirve para explicar de qué modo se hacen las cosas,
    y también cómo no se deben hacer. No todo lo que ocurre
    en el profesionalismo en estos momentos resulta edificante. Pero, en todo
    caso, es un buen vehículo pedagógico.