miércoles, 1 de abril de 2026

    Vida nueva con Aventis

    Quien crea que reestructurar una empresa europea es cosa fácil, sólo tiene que observar los surcos y las arrugas de la cara de Jürgen Dormann, el CEO de Hoechst.


    En 1996, Dormann anunció un plan para convertir a la compañía alemana, nacida hace 136 años, en una empresa de ciencias de la vida preparada para competir en el siglo XXI. Desde entonces, debió enfrentar interminables problemas. Luego de un firme ascenso en 1995 y 1996, las acciones de Hoechst se derrumbaron en 1997.


    Pero Dormann piensa en el futuro. A pesar de los obstáculos de último momento, está a punto de completar la fusión con Rhône-Poulenc.


    Nacerá así una empresa de ciencias de la vida llamada Aventis. Los accionistas de Hoechst tendrán 53%, los de Rhône-Poulenc 47%.


    Con su sede central en Estrasburgo, Francia ­pero con unidades operativas en Alemania, Francia y Estados Unidos­ Aventis será una compañía para tener en cuenta. Sus ventas para 1999 se estiman en US$ 21.000 millones, de los cuales 73% provendrá de productos farmacéuticos y el resto de biotecnología agrícola.


    Sus negocios de especialidades medicinales la ubican en el segundo lugar del ranking mundial, después de Merck, y será líder absoluto en productos para el sector agrícola.


    Nuevas apuestas


    Dormann (que se convertirá en el presidente de Aventis) y Jean René Fourtou, de Rhône-Poulenc (quien será vicepresidente) planean recortar por lo menos US$ 1.200 millones anuales en la estructura de costos de la nueva compañía.


    Sensible a la batalla que se avecina con los gremios, Dormann prefiere no hablar de despidos y cierres de plantas. Destaca, en cambio, el potencial de Aventis para lanzar al mercado nuevos productos, especialmente en Estados Unidos.


    En menos de dos años, Hoechst desarrolló varios productos importantes, entre ellos Allegra, para la fiebre del heno, y Arava, para la artritis reumatoidea. Su socio, Rhône-Poulenc, lanzó Taxotere, para el tratamiento del cáncer de mama, y Lovenox, que previene la coagulación sanguínea. Estas cuatro drogas generaron US$ 1.500 millones en ventas durante el último año. Fortou asegura que aportarán por lo menos US$ 3.000 millones más en el 2002.


    En los planes de Aventis se destacan prometedores medicamentos para el tratamiento de la osteoporosis, diabetes, úlceras, Alzheimer, enfermedades cardiovasculares y muchas más.


    Dormann comenta que “muchos de nuestros nuevos productos se adaptan especialmente al mercado norteamericano”.


    Esto es sumamente importante, si se tiene en cuenta el deslucido desempeño de Hoechst (y de Rhône-Poulenc) en Estados Unidos.


    Dormann espera que las ventas en ese mercado, que actualmente representan 28% de total, pasen a 40%. ¿Cuándo? “Dentro de tres años”, contesta.


    Esa es una gran apuesta. Para cubrirla, Dormann y Fourtou han designado como CEO de Aventis Pharma en Francfort a Richard L. Markham, un norteamericano que se desempeñó 20 años en Merck, hasta llegar a ser su presidente y CEO antes de ingresar a Hoechst-Marion-Roussel 1993. Con la ayuda del vicepresidente ejecutivo para la innovación de drogas de Aventis ­Frank L. Douglas, un investigador químico educado en Cornell University que también tiene mucha experiencia en el mercado norteamericano­, Markham supervisará un equipo de ventas en Estados Unidos que se expandirá de 3.500 a 4.000 personas como resultado de la fusión (en todo el mundo la fuerza de ventas sumará 18.000 personas).


    Investigar y desarrollar


    Pero aún más importante para el futuro de Aventis es la forma en que Markham y Douglas han diseñado los planes de investigación de Aventis. En 1999, los presupuestos para I&D de Hoechst y Rhône-Poulenc sumaron US$ 2.800 millones, alrededor de 15% de las ventas (el de Merck, en cambio, apenas llegó a 7%). Pero el dinero se distribuyó en demasiados productos, cada uno con un interés en particular. Los mejores 20 representan menos de la mitad de las ventas, una clara señal de que hubo problemas de enfoque.


    Para resolver este problema, Markham y Douglas idearon un sistema que les permite otorgar prioridad a alguna droga en estado de desarrollo pero luego reorientar esos recursos a productos más prometedores.


    Rápidamente, Douglas y Markham recortaron el número de proyectos en pruebas humanas de 62 a 25 y aceleraron los de alta prioridad como el Allegra y la insulina inhalable para diabéticos.


    En una entrevista en su pulcra oficina en las afueras de Francfort, Dormann enfatiza una y otra vez que Aventis no será lo que muchos inversores y analistas temen: un híbrido de productos farmacéuticos y químicos. Desde el principio, promete, Aventis será una compañía dedicada a las ciencias de la vida.


    Ha recorrido un largo camino para cumplir su promesa. El año pasado, vendió el negocio de pinturas de Hoechst, Herberts, a DuPont. En septiembre, comenzó a liquidar la participación de 45% de Hoechst en Clariant, una empresa de especialidades químicas que cotiza en bolsa. También agrupó muchos de los antiguos negocios de Hoechst en Celanese, que como condición de la fusión Hoechst/Rhône-Poulenc quedará en manos de los accionistas (una acción de Celanese por diez acciones de Hoechst).


    Limpieza general


    ¿Qué sucedió con las tenencias en empresas de la industria química de las que Dormann y Fourtou no pudieron desprenderse? Entre ellos, la participación de 67% en Messer, un productor de gases industriales, 50% de Wacker, fabricante de emulsiones, 100% de HR Vet, una empresa de salud animal, y 67% de Rhodia, de productos químicos. Los analistas de Warburg Dillon Read piensan que la participación de Aventis en estos y otros negocios periféricos vale alrededor de US$ 5.000 millones.


    A Dormann le disgusta que este resto de las tenencias quite valor a una compañía que quiere dedicarse exclusivamente a las ciencias de la vida. “Son inversiones financieras”, dice, refiriéndose a Messer, Wacker, Rhodia y HR Vet. “Se venderán. Desde un punto de vista estratégico, son como colocaciones en efectivo en el balance. Aventis no tendrá una participación en Rhodia dentro de dos años”.


    Liquidar las tenencias en la industria química servirá, además, para recortar la carga de la deuda de Aventis, que en la actualidad asciende a alrededor de US$ 15.000 millones, y podría reducirse a menos de US$ 10.000 millones.


    © Forbes Global/MERCADO