miércoles, 29 de abril de 2026

    Se posterga el despegue para América latina

    -¿Qué puede esperarse en el comercio mundial durante los
    próximos años?

    -Así como durante el período 1990/97 hubo un fuerte avance en
    el proceso de globalización, con tasas de crecimiento del comercio mundial
    muy superiores a las del producto bruto, creo que a partir del año 2000
    esa brecha se va a reducir: el crecimiento de los flujos comerciales no será
    tan rápido. Esto se relaciona con el comportamiento de los flujos de
    capital. Preveo sólo una recuperación parcial de los flujos de
    capital privado hacia América latina. Esto limitará la expansión
    de las importaciones y del comercio de la región. En cambio, las economías
    emergentes de Asia volverán a ser las más dinámicas en
    materia de comercio, aunque con niveles menores que los anteriores a la crisis.

    -¿Cuál es la relación entre la evolución de
    los flujos de capital y el comportamiento del comercio?

    -Cuando los países se ven obligados a ajustar fuertemente porque hay
    una fuerte salida de capitales privados, como ocurrió en Asia, tienen
    que cortar abruptamente sus tasas de inversión y los niveles internos
    de consumo, lo que genera profundos costos sociales y afecta el comportamiento
    del comercio. Pero no hay que olvidar que antes de la crisis el impacto fue
    inverso: hubo un boom del comercio favorecido por los flujos de capital.


    -Teniendo en cuenta las fuertes fluctuaciones que se producen periódicamente en el comportamiento de los flujos de capital, ¿no es peligrosa esta influencia?


    -Cuando algunos países emergentes, como Malasia o Indonesia, comenzaron a enfrentar dificultades, esto llevó a que los mercados de capital evaluaran de manera diferente el riesgo de otros países emergentes. Se produjo un efecto de contagio financiero. Ahora bien, uno de los graves problemas que plantean las salidas de los flujos de capital es que son tan rápidas que pueden generar fuertes alteraciones en las situaciones financieras internas. Los ajustes comerciales de los países afectados son más lentos, porque la expansión de las exportaciones puede llevar meses. Deben surgir nuevos exportadores y tiene que aumentar la capacidad productiva. Esta brecha entre los movimientos financieros y los flujos comerciales puede dar lugar a devaluaciones muy fuertes, mayores que las necesarias para equilibrar eventualmente las cuentas externas. Y estas grandes devaluaciones pueden afectar adversamente la situación interna de los países que las sufren. O sea que los efectos de contagio no producen solamente distorsiones comerciales, sino que también impactan al sector real de las economías afectadas.


    En el caso de Brasil, por ejemplo, el contagio generó una fuerte salida de capitales. Para defenderse, tuvo que aumentar abruptamente sus tasas de interés y finalmente aplicar una fuerte devaluación. Aun así, las tasas de interés siguen siendo altas, lo que afecta su situación real. Si las tasas de interés real se mantienen por cierto tiempo en un nivel, digamos, de 20%, esto se vuelve insostenible, lleva a la caída de empresas. En ese caso, yo sería escéptico sobre la situación de Brasil.


    -¿Cómo cree que evolucionarán los precios de los commodities?


    -Los precios que registraron fuertes caídas en los últimos tiempos no se recuperarán a los niveles previos. Es más, para los próximos años creo que los exportadores de commodities van a continuar sufriendo los efectos de una tendencia adversa en los precios.


    -¿Como afectarán al comercio internacional los cambios que se están produciendo en los precios relativos internacionales por las devaluaciones en países como los emergentes de Asia y Brasil?


    -Esto es, a veces, parcialmente compensado por mayores tasas de inflación. No ocurrió así en Asia, pero allí los mercados de capitales advirtieron, en algunos casos, que la devaluación había sido excesiva, y hubo correcciones. En Corea y Tailandia hubo fuertes recuperaciones en las tasas de cambio posteriores a la devaluación. Es decir que en algunos casos los cambios en los precios relativos no son tan abruptos como resultaron en un primer momento. No es el caso de Indonesia, porque la confianza no volvió. Esto tiene que ver con la percepción que tengan los mercados acerca de la fortaleza de los gobiernos y la situacion política. En ese sentido los gobiernos deben responder a los temores de los mercados, tomando las medidas adecuadas. No es esto lo que hicieron los estados brasileños cuando declararon que no pagarían su deuda. Tampoco el gobierno federal adoptó desde un principio medidas que mostraran que podía controlar el déficit fiscal. Es decir que, en el caso de Brasil, hubo varias razones que justificaron la devaluación. La recuperación que pueda darse en la tasa de cambio dependerá del retorno de la confianza.


    -¿Qué puede hacer un país para evitar estas fuertes fluctuaciones en los movimientos de capital?


    -Es muy importante saber qué se hace con los fondos que vienen del exterior, si esos fondos se están invirtiendo correctamente. Los capitales de corto plazo, que son atraídos por altas tasas de interés, para que los gobiernos financien su déficit, pueden no ser sostenibles. ¿Cómo pueden influir los gobiernos sobre las dimensiones y la composición de los flujos de capital? Fijando impuestos a los flujos de capital de corto plazo, como como lo hizo Chile. Se insiste mucho en evitar los controles de capital. Sin embargo, Suiza, el país más liberal en los mercados financieros, llegó a establecer tasas de interés negativas para los flujos de corto plazo cuando experimentó una fuerte presión hacia la revaluación de su moneda por las fuertes entradas de capital. Pero, más que acciones aisladas de los países, esto requiere una acción coordinada internacionalmente ­tanto por el Fondo Monetario como por los gobiernos­ para defender las tasas de cambio contra los procesos de revaluación resultantes de la presión generada por los flujos de capital de corto plazo.


    -¿Cómo se ve el futuro del Mercosur?


    -Es evidente que la devaluación de Brasil está contribuyendo a resolver distorsiones existentes en su economía. Pero esto le está haciendo las cosas más difíciles a la Argentina. Entonces, la pregunta es si la Argentina podrá compensar estos cambios en los precios relativos y cuánto tiempo necesita para ello. Esto va a ser muy importante para determinar el futuro del Mercosur.