viernes, 19 de junio de 2026

    El factor seguridad

    -¿Cuál es la situación actual en materia de seguridad
    en las transacciones electrónicas con tarjeta de crédito? Porque,
    por lo menos en América latina, el factor temor parece seguir siendo
    una barrera importante.


    -La tecnología ha avanzado mucho y el tema del SET está bastante desarrollado. Lo han comprobado muy bien muchos proveedores; todo el mundo lo encuentra una solución adecuada y oportuna para el tema de la seguridad. Es importante entender que el encriptado, aunque es una parte importante, no es lo más crítico. Lo más importante es cómo pasa el mensaje entre el consumidor y todos los entes que participan del sistema. Y lo fundamental es que se mantiene encriptado en todas las fases de esa transacción. Lo mejor de SET, además de que es encriptado, es precisamente que hace que la transacción esté en condiciones de pasar por el comercio sin que ni éste pueda ver la información que se necesita para aprobarla.


    -Es la seguridad máxima.


    -Exacto. Ahora, bien: hay que tener presente que el consumidor, en diferentes culturas, va a estar buscando cosas que se relacionan con lo que conoce. El mercado sondea una desconfianza respecto de sistemas que se desconocen. Eso hace que el tema de la seguridad se vea como un problema mayor en muchos de nuestros países.


    -¿Cuál es la razón que ha venido demorando el lanzamiento del SET en América latina? ¿Es de tipo técnico o responde a una falta de masa crítica que solvente el sistema?


    -Yo creo que el mejor ejemplo de eso, que en mi opinión tiene más que ver con la segunda razón, es Brasil, donde tenemos una integración de varios elementos. Por un lado, que el costo de acceso a Internet es muy diferente de lo que es en la Argentina. Y, por otro, que hay más comercios que están acostumbrados a un desarrollo electrónico. Entonces ahí los bancos han dicho: vamos a ir completamente con SET, vamos a usar los wallets en todo lo posible. Hay un empuje muy fuerte porque ya se están materializando negocios de una manera muy concreta. Entonces, yo creo que ésa es la mejor evidencia de que la tecnología está, la infraestructura también está lista, y el ritmo de cada país va a depender de muchas cosas que determinarán la integración de estos sistemas.


    -Desde una perspectiva global del negocio, ¿se puede hablar de distintas actitudes regionales sobre el factor seguridad del uso de la tarjeta de crédito vía Web, o cada país y cada sociedad tiene una característica particular?


    -No conozco tanto Asia o Europa. Lo que sí se puede decir de América latina, aunque varía en su grado de país a país, es que los latinos son más desconfiados en general y tienden a ser más escépticos respecto de “adónde va mi información, cómo se va a utilizar”. Esta es la razón por la cual continuamos tomando el liderazgo en garantizar todos los elementos de seguridad para ellos, porque todo lo que hemos investigado nos confirma esa percepción de que el consumidor latino tiende a, muy acertadamente, exhibir un fuerte escepticismo.


    -¿La tarjeta de crédito es la moneda natural del comercio electrónico?


    -Me gusta esa idea, pero otra manera de plantearlo sería: es difícil imaginar la posibilidad de comercio electrónico sin que la tarjeta exista. Es decir: los dos tienen que crecer simultáneamente porque uno está en simbiosis con el otro.


    -¿Y Visa tiene alguna estrategia para empujar el crecimiento del comercio electrónico o, simplemente, se atiene a mejorar la seguridad?

    -No, yo creo que la estrategia de Visa es mucho más proactiva y tiene
    que ver con el liderazgo. Lo hemos tenido en el mercado físico y lo debemos
    seguir teniendo en el mercado electrónico. El SSL, el SET y la encriptación
    de las transacciones son importantes para el e-comerce pero, más
    allá de eso, nosotros, por ejemplo, hemos participado en la creación
    de Yahoo!, que es un foro muy importante mundialmente. Nos dimos cuenta de que
    teníamos que participar como un miembro líder de esta industria
    y, a la vez, impulsar el uso de la tarjeta como su moneda natural.