viernes, 19 de junio de 2026

    Riesgos aceptables

    Sean Michael dice que el número de su tarjeta de crédito fue
    robado on line y usado en una andanada de compras fraudulentas, pero
    eso no lo ha disuadido de seguir rastreando la Web en busca de ofertas. “Los
    precios son tan buenos que vale la pena el riesgo”, dice Michael, de 25 años,
    mientras toma un receso en el rascacielos de Manhattan donde trabaja como asesor
    financiero.


    Michael figura entre los compradores on line que están dispuestos a afrontar ciertos riesgos de seguridad para obtener productos que van desde camisas de vestir hasta boletos de avión a precios de descuento.


    El tema de la seguridad en el comercio electrónico volvió a colocarse sobre el tapete recientemente, con versiones acerca de que un adolescente de 13 años hizo ofertas de US$ 3,1 millones por mercadería anunciada en el site de subastas de Ebay, incluyendo una de US$ 1,2 millón por un consultorio médico en el estado de Florida. Todas las ofertas eran falsas.


    Analistas de la industria afirman que los riesgos de las compras on line varían enormemente, con frecuencia dependiendo del tamaño del vendedor, pero que en general escribir el número de una tarjeta de crédito on line no es más peligroso que dar la tarjeta a un mesero o a una operadora telefónica.


    Los problemas de tarjetas de crédito de Michael empezaron con una de sus primeras compras on line, hace siete u ocho meses. Alguien usó su tarjeta en numerosas compras fraudulentas después que ordenó varias camisas y un traje de vestir de Paul Fredrick, un vendedor directo de ropa masculina que ofrece sus productos on line desde 1990.


    El portavoz de Paul Fredrick, Jeff Giesener, asegura que la compañía de Fleetwood, Pennsylvania, posee fuertes programas de seguridad instalados en sus computadoras y que no tiene conocimiento de que se haya reportado ningún caso entre sus 30.000 clientes on line.


    “No sé por qué lo vincula con nosotros; si usted va a un restaurante y un recibo cae en la basura, puede ser usado fraudulentamente”, señala Giesener. “Creo que hay más riesgos fuera de la Internet”, agrega.


    Sin embargo, combatir el fraude está, en última instancia, en manos del consumidor cibernético. Los compradores on line pueden usar tecnología que convierte la información enviada por la Internet en códigos cifrados para proteger los números de tarjetas de crédito en esas transacciones u ordenar sus artículos por teléfono una vez hecha su selección en la Red.

    © Reuter