miércoles, 13 de mayo de 2026

    Nota

    Bancos Mendoza y República
    Moneta se absorbe
    a sí mismo


    El Banco Central aprobó la fusión de los bancos República y Mendoza, ambos de propiedad de Raúl Moneta ­a la vez, presidente del CEI Citicorp Holdings­ y Benito Lucini.


    El República transferirá todos sus activos bancarios al Mendoza. Luego de la operación, una entidad residual ­República SA­ retendrá para sí los activos no bancarios, entre los que se cuentan diversas participaciones directas e indirectas, como la primera minoría en el CEI, e importantes tenencias en Telefónica de Argentina, Telefé y Azul Televisión.


    La decisión de que la fusión adopte el nombre de la entidad mendocina surgió, según las versiones que circulan en el mercado financiero, de la recomendación de un asesor europeo.


    El Banco Mendoza fue fundado hace 120 años, tiene 82 sucursales, 1.200 empleados y nació de la unión de los dos antiguos bancos oficiales de la provincia ­el de Mendoza y el de Previsión Social­ concretada el año pasado, tras la privatización.

    El República, en cambio, tiene una historia de poco menos de 30 años
    y posee una sola sucursal, en el centro de Buenos Aires. Actualmente, es propietario
    de 85% del paquete accionario de la entidad mendocina, por el que pagó
    US$ 30 millones en 1996.

    Baesa
    Asumió
    el primer triunvirato


    Luego de una negociación que duró más de un año, el Citibank, el BankBoston y el Vereins Bank se quedaron con el control de Baesa, la principal embotelladora de Pepsico fuera de Estados Unidos.


    Las tres entidades financieras, junto a Pepsico, se transformaron en propietarias de 63% de las acciones de la embotelladora. El resto de los papeles quedó en manos de distintos inversores y accionistas de la embotelladora en Estados Unidos.


    El proceso de reestructuración financiera se había iniciado a fines del ´97. La intención fue cancelar el pasivo de Baesa, que para entonces sumaba US$ 733 millones. Los tres bancos ­los principales acreedores de la embotelladora­ intercambiaron ahora sus papeles de deuda por una suscripción de acciones.

    Los bancos también designaron a Ricardo Moreno como el nuevo presidente
    y CEO de Baesa. Moreno, un ejecutivo con más de dos décadas de
    experiencia en el manejo de los negocios internacionales del sistema Pepsi Cola,
    tuvo a su cargo el control de las operaciones argentinas de la compañía
    desde 1989.

    Caro Cuore
    Bemberg ya tiene
    el control


    El fondo de inversiones de la familia Bemberg, Bisa, completó el pago que le permitió quedarse con 60% de las acciones y el control de Caro Cuore, la fábrica de lencería femenina líder en el segmento ABC1 del mercado local.


    Aunque no se conoce oficialmente el monto de la operación, trascendió que los Bemberg habrían desembolsado entre US$ 20 millones y US$ 30 millones, y aportarían otros US$ 9 millones para acelerar la expansión de la cadena.


    La conducción de Caro Cuore continuará en manos de Rosa y Adolfo Drescher, sus fundadores. Los productos de la marca se comercializan a través de una red de 18 locales propios y otros 350 distribuidos por la Argentina y una decena de países. Los planes, a partir del cambio de control, prevén la apertura de 50 nuevos locales, tanto en el país como en el exterior.


    Para Bisa, que factura US$ 400 millones por año, Caro Cuore representa la primera incursión en el negocio textil. La firma de lencería, que concentra 55% de las ventas de su segmento, estará en condiciones de sumar otros US$ 40 millones anuales. *

    Trapiche
    En Japón
    también se consigue


    Tal vez confirmando aquel viejo refrán según el cual “más vale tarde que nunca”, las bodegas argentinas han abierto definitivamente sus puertas al marketing, lo que está permitiéndoles tanto afrontar la competencia externa en el mercado local como ganar posiciones, de a poco, en el mercado internacional.


    Uno de los hechos de marketing más significativos de los últimos tiempos, dentro de esa industria, ha sido la presentación, en 1995, del Trapiche Milenium, un corte de Cabernet Sauvignon (70%) y Malbec (30%) del cual la bodega produjo solamente 2.000 botellas de seis litros cada una, que comenzó a vender entonces ­a US$ 1.000 por unidad­ pero que sólo serán entregadas a sus propietarios a fin de este año.


    Trapiche no hará con el Milenium un gran negocio en términos de rentabilidad, ya que buena parte de los US$ 2 millones que espera facturar por la colocación completa del lote ­aún faltan vender unas pocas botellas­ se ha evaporado en la profusa campaña publicitaria y de marketing, que incluye degustaciones periódicas para certificar la evolución del caldo.

    Pero hará, sin duda, un excelente negocio en materia de posicionamiento
    de su imagen y en el ingreso a nuevos mercados. Valga como prueba de ello la
    reciente presentación del Milenium en Japón, donde, a mediados
    de marzo, la representante de la bodega ­Mercian Corporation­ llevaba
    vendidas 450 unidades (22,5% de la producción). Y, según funcionarios
    de Trapiche, eso significará la entrada al mercado asiático, sumamente
    atractivo no sólo por el potencial de crecimiento que ofrece ­bajísimo
    consumo de vino en comparación con los países occidentales­
    sino también por los márgenes de rentabilidad que posibilita.