– ¿El poder de DaimlerChrysler y de otras empresas trasnacionales forzará la convergencia de las políticas nacionales? ¿Alemania tendrá que reducir los impuestos a un nivel cercano al de Estados Unidos si quiere reunir las condiciones para futuras inversiones de DaimlerChrysler?
– Ese es un punto importante. Tenemos que revisar la gobernabilidad de las empresas verdaderamente internacionales. Eso no significa que se tome como modelo a las operaciones de las empresas estadounidenses o de las alemanas. En DaimlerChrysler estamos tratando de encontrar el punto de equilibrio. Tenemos una junta supervisora compuesta por accionistas, gerentes y trabajadores, y un comité de accionistas. Por ejemplo, el presidente del sindicato de trabajadores automotores de Estados Unidos está en nuestra junta. Eso es algo. En lo que se refiere a mano de obra tendremos un transatlántico que se está armando. Y por el lado del capital también: 50% de nuestra junta provendrá de Estados Unidos. Esto es solamente el punto de partida para cambiar el equilibrio de poder en las empresas. El resultado será que las decisiones se tomarán en forma neutral y no de acuerdo con patrones alemanes o estadounidenses. Hemos comenzado un proceso evolutivo que también tendrá influencia en las políticas nacionales.
– Los partidos politicos nacionales de derecha e izquierda temen ser eclipsados por ustedes.
– Mire, tenemos una responsabilidad social en cualquier lugar donde estemos. Conozco el tema porque en 1998 fui presidente europeo para el Diálogo de Negocios Transatlánticos con el fin de crear un mercado transatlántico (es decir, derribar barreras y controles regulatorios). Tanto el vicepresidente norteamericano (Al Gore) como el presidente de la Unión Europea (Jacques Santer) se interesaron mucho en el tema.
Finalmente, tendremos una unión transatlántica y eventualmente podremos crear una unión mundial. No habrá más barreras: empresas internacionales, gobernabilidad aceptada internacionalmente. Será posible el acceso a todos los mercados y el personal de dirección provendrá de todas partes del mundo. DaimlerChrysler puede ser un catalizador para iniciar ese rumbo.
– Suena utópico.
– Nos llevará algunas décadas, pero debemos comenzar alguna vez. Creo que el comienzo es transatlántico.
– ¿Qué modelo prevalecerá: el estadounidense o el de Europa continental?
– (Ríe) En algún lugar en mitad del Atlántico. Quizás un poco más cerca de Estados Unidos.
– Eso no será bien visto por muchos gerentes y accionistas estadounidenses.
– Mire, conozco una buena cantidad de compañías norteamericanas bien manejadas. A sus gerentes, a veces, se los acusa de pensar a corto plazo. Pero no es así. Piense, por ejemplo, en IBM o General Electric. Sin embargo, viven bajo la presión de los resultados del trimestre y del corto plazo. Me gustaría saber si los accionistas lo entienden.
– Muchos accionistas perdieron dinero a manos de gerentes incompetentes que insistieron en que sus decisiones se justificarían a largo plazo.
– Toda mi experiencia indica que cada vez más accionistas quieren una estrategia a largo plazo. El problema es que se necesita invertir mucho más en investigación, cuyos beneficios no pueden verse hasta dentro de cinco u ocho años.
– ¿El programa de remuneración de los ejecutivos es un problema para que las dos compañías se unan y un área probable de convergencia política?
– Fuimos la primera compañía alemana que introdujo las opciones de acciones y en los medios alemanes me han criticado mucho por eso. Pero ahora mi grupo de pares sigue esta estrategia. Tratamos de diseñar un sistema que fuera un modelo por lo menos para las empresas de Europa continental. Tiene dos elementos. En primer lugar, la gerencia no debe optimizar o maximizar los resultados de los accionistas en una base de corto plazo para su beneficio personal. Por lo tanto, debe haber elementos en la compensación para el mediano y el largo plazos. En segundo lugar, se necesita algo que incline la balanza entre los intereses de los empleados y los de los accionistas. Por eso tenemos cuatro partes en el plan que estamos estudiando. En primer lugar, existe un salario de base fija, no más de 25% a 30% del total de la compensación. El resto debe ser variable. Tenemos un bono vinculado a las ganancias operativas y un plan a mediano plazo que define claramente los objetivos en una base anual. También tenemos opciones de acciones que están diseñadas para que puedan ser propietarios de una parte de la compañía. Finalmente, existe un quinto elemento. Si usted ocupa un cargo jerárquico en la empresa, debe comprar las acciones. Esto es algo nuevo en Alemania. Como usted sabe, en Alemania existe la preocupación de que la gente que maneja una empresa posea opciones en acciones porque tratarán de optimizar los resultados a corto plazo y luego se marcharán con el dinero. Y debo admitir que este fue un problema en Alemania antes de que los accionistas tuvieran prioridad.
– Sin duda, esa es una razón por la que tan pocos alemanes poseen acciones de empresas.
– Si usted le pide a alguien que le dé su dinero para que la empresa pueda funcionar, obviamente debe ofrecerle un retorno decoroso.
– ¿Cómo ve la situación de los cambios en los gobiernos a medida que el alcance de las empresas es cada vez más internacional?
– De la misma manera que los empresarios tuvieron un diálogo con los políticos en una base nacional, ahora necesitamos un diálogo con los políticos en una base internacional. Ya no es suficiente que logremos acuerdos en la Unión Europea y no en Estados Unidos. Tenemos que sentarnos en torno de una mesa de negociaciones y decidir qué es lo mejor para cada región.
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