Los parámetros cualitativos y cuantitativos del consumo varían de país en país y, hasta el momento, no se desarrolló una metodología precisa para poder obtener un parámetro que permita realizar comparaciones. Ejemplo de ello es que la propia ACNielsen utiliza distintas categorizaciones a la hora de realizar los estudios de consumo, según el país donde se encuentre.
En rigor, acaso esas comparaciones no tengan, por ahora, otro sentido que la satisfacción de la curiosidad estadística. Pero, dado el avance de la concepción regional de las empresas productoras de bienes y servicios debido a la ampliación de las fronteras económicas, parece razonable esperar que pronto las consultoras y auditoras tiendan a homogeneizar la información.
Mientras tanto, dado que ACNielsen tiene presencia en la Argentina, Brasil y Chile, pero no la tiene en Paraguay y Uruguay, para la elaboración de este capítulo se prefirió utilizar exclusivamente las mediciones que confecciona esa compañía, de modo de evitar un alto grado de dispersión que pudiera hacer perder rigurosidad al análisis.
La canasta básica
Entre los numerosos indicadores de consumo que elabora, ACNielsen Argentina mide la evolución de 15 artículos que sirven para seguir el comportamiento del consumo básico. Estos artículos son: aceite comestible, arroz en grano, caldos en cubo, conservas de tomate, galletitas, harina de trigo, leche fluida, manteca, margarina, mermeladas y jaleas, pastas secas, polentas rápidas, sal de mesa, vino común, yerba mate, bebidas y alimentos.
Si se compara al período comprendido entre diciembre de 1997 y noviembre de 1998 con el que va de diciembre de 1996 a noviembre de 1997, se observa que los precios de esos productos aumentaron levemente (1,1%), pero mantuvieron sostenidos niveles de demanda y facturación. La tendencia creciente del volumen de ventas se mantiene desde hace al menos dos años, con la salvedad de que entre 1996 y 1997 los precios de la canasta básica se redujeron 2,6%.
Más allá de lo que ocurre con los consumos básicos, otras estadísticas permiten observar el comportamiento de otros productos fuertemente demandados por los argentinos. Entre ellos, una de las modificaciones más notorias es la de las aguas minerales, que redujeron sus ventas 6% en 1998 a pesar de la rebaja de sus precios, que cayeron 1,3%. Las cervezas siguieron el mismo camino, con una reducción de las ventas de 2,3%. Y peor aun les fue a los vinos comunes, cuyas ventas retrocedieron 14,3%; probablemente porque, en un contexto estable, sus precios aumentaron 4,2%.
Las gaseosas, en cambio, fueron las grandes ganadoras del período: aumentaron 10,7% sus ventas, aunque para ello debieron rebajar 12% sus precios.
Brasil es otra cosa
En Brasil, la cerveza ocupa el primer lugar del ranking de categorías de productos según la facturación. Durante 1997, esa bebida reunió ingresos por US$ 8.821 millones. El volumen de ventas creció 4% con respecto a 1996 y los precios cayeron 2%. La mitad de la cerveza que consumen los brasileños se vende en los bares y el resto se reparte en partes iguales entre autoservicios y comercios tradicionales.
Las gaseosas sin alcohol ocupan el segundo lugar del ranking. En 1997 aumentaron 6% sus ventas, pero la facturación que produjeron mermó 3%, lo que da obvia idea de la tendencia declinante que siguieron los precios. En cuanto a las bocas de expendio, sucede al revés que con la cerveza: 45% de las gaseosas se venden en autoservicios (categoría que en Brasil abarca a toda la modalidad self service, sin distinción de superficie ni de cantidad de cajas) y el resto se reparte proporcionalmente entre bares y tiendas tradicionales.
Entre los productos cuya demanda está en baja en Brasil figuran rubros tan diversos como las afeitadoras y varias bebidas alcohólicas, como los aperitivos, el gin, el champagne y los licores en general.
Otro dato interesante que aporta ACNielsen sobre el mercado brasileño es el fuerte aumento de la demanda de embutidos y papel descartable. Este último caso representa un comportamiento similar al que se observa en la Argentina, que refleja una opción por la practicidad en materia de limpieza.
Los autoservicios brasileños tienen el monopolio de la venta de detergentes ya que 90% de este producto se comercializa a través de ese formato. Algo por el estilo ocurre con las salchichas, que se venden casi en su totalidad en los grandes locales y sólo 8% a través de los comercios tradicionales.
En Chile, los quesos ocupan el primer puesto de facturación del rubro
alimentos y bebidas. Los chilenos gastan más de US$ 200 millones en ese
producto. Y una cifra similar destinan al consumo de pollos, mientras el aceite
está tercero en ese ranking, con más de US$ 165 millones
anuales de facturación.
![]() |
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |






