“Las empresas que buscan diferenciarse necesitan modificar los parámetros
de su sector, para transformarse en compañías que desafíen
a las ya establecidas”, afirma Guillermo Bilancio, consultor especializado en
el desarrollo de empresas emergentes.
Ese tipo de organizaciones precisa de un tipo distinto de consultoría
que no se basa en los conceptos tradicionales de medición y planificación,
sino en ayudar a identificar aquellas oportunidades que permitan obtener una
diferencia clara en el negocio que están encarando. “No es que no creamos
en el planeamiento, las grandes consultoras tienen toda la metodología
para desarrollarlo bien, pero las empresas emergentes necesitan un frontón
ideológico a nivel estratégico y eso es lo que nosotros le aportamos,
aun corriendo el riesgo de equivocarnos en el diseño. Después
de todo, la única alternativa que tiene una empresa que quiere ser emergente
es asumir riesgos.”
Creacción
Todas las empresas están empeñadas en hacer las cosas mejor,
pero eso no basta, reflexiona Bilancio. “Es absolutamente necesario revisar
las ideas, no solamente la acción. Nosotros lo hacemos a través
de lo que llamamos creacción, que es la actitud de romper con
la lógica para hacer las cosas de manera diferente, revisando simultáneamente
el proceso en forma iterativa.”
Creacción, dice el consultor, es tener claro tres cosas: qué
hay que entender (el proceso de cambio), qué hay que tener (una arquitectura
estratégica) y qué hay que hacer (contar con una diversidad
genética que les permita a los que están más cerca
de lo nuevo ayudar a la conducción). “Dentro de ese concepto, lo que
nosotros hacemos es ser el nexo entre el equilibrio que propone la alta dirección
y la energía y la desprolijidad creativa que plantean los que
están en la base de la pirámide.”
Para Bilancio, muchas de las empresas que lograron diferenciarse en Estados
Unidos Virgin, Gap, The Body Shop, Swatch, Intel tienen una característica
en común: quienes las conducen vienen de una generación que a
fines de los ´60 hablaba de “la imaginación al poder”; y ese lema se
está reflejando en un nuevo estilo de liderazgo que promueve una ruptura
con el sector al que pertenecen.
La nueva labor de consultoría que se plantea, entonces, es tratar de
ayudar a los clientes en la realización de esa ruptura lógica,
creando con ellos analogías, ampliando la visión más allá
de su sector y buscando respuestas en otras áreas.
Según el especialista, los resultados de este tipo de consultoría
pueden ser muy atractivos porque, en algunos casos, las empresas emergentes
terminan multiplicando su facturación por cuatro. Cita el caso de Vivendi,
una mueblería a la que se le propuso cambiar, haciendo analogías
con el jean y la moda. A partir de allí, la compañía
descubrió que su sector iba más allá de los muebles y tenía
que ver con el concepto de mejorar la casa y mantener la coherencia con el estilo
de quien vive en ella.
Algo similar, cuenta el consultor, ocurrió con la Fundación
de Alta Dirección en Mendoza que comenzó como servicio de educación
para empresas y se transformó en líder en temas de capacitación
empresaria. Pero no son las únicas. “Aunque nosotros no las atendimos,
Coniglio, Yagmour o Vitamina también son casos de empresas emergentes
que desafiaron los parámetros normales de su sector”, señala Bilancio.
H. C.
