Ni la crisis financiera mundial,
ni la caída del precio internacional del aluminio primario que
ahora cotiza a US$ 1.350 la tonelada, frente a los US$ 1.700 del año
pasado ni la demanda todavía inmadura del mercado argentino, que
registra un consumo de 3 kilos per cápita anuales (muy lejos de los 20
kilos de Estados Unidos) desalentaron al grupo Madanes a la hora de anunciar
la que promete ser la mayor inversión de una empresa privada en el país.
Durante los próximos cinco años, la familia que controla el grupo
Fate-Aluar, junto con algunos socios internacionales, prevé desembolsar
US$ 1.500 millones para construir una nueva planta de elaboración de
aluminio primario, que permitirá llevar la producción a más
de medio millón de toneladas anuales.
“Estamos a punto de finalizar una ampliación importante en nuestra planta
de Puerto Madryn, que pondremos en marcha en marzo del próximo año”,
señala Javier Madanes Quintanilla, presidente de Aluar. “Invertimos en
este proyecto US$ 350 millones, provenientes de la generación de fondos
propios y de préstamos a largo plazo. Llegaremos, así, a una producción
anual de 260.000 toneladas, una economía de escala razonable para competir,
en costos, con las fábricas más eficientes del mundo. Aspiramos
a ubicarnos entre los cuatro primeros productores más competitivos.”
Madanes Quintanilla ocupa desde el año pasado el sillón de mando
de Aluar y pertenece al grupo familiar que actualmente controla entre 70 y 75%
de la empresa. El resto de las acciones se distribuye entre inversores bursátiles
(20%) y fondos locales e internacionales, que ingresaron a la compañía
en los últimos años.
De este último grupo podría surgir uno o más de los socios
estratégicos que se sumarían para llevar a cabo el megaproyecto
industrial que, según Madanes Quintanilla, “esperamos poder concretar
dentro de los próximos cinco años. Con la nueva planta alcanzaríamos
una producción superior a las 500.000 toneladas anuales, un volumen que
permitirá igualar a las plantas más grandes del mundo y alcanzar
óptimos niveles de eficiencia”.
Las asignaturas pendientes
La producción actual de Aluar supera en más de dos veces la demanda
total de aluminio de la Argentina, que promedia 75.000 toneladas anuales. Eso
explica que 60% de sus ventas provengan de las exportaciones a cerca de 40 mercados.
|
Aluar en cifras
|
|
Ventas totales
Utilidades
Composición accionaria
Capacidad de producción
Ultima inversión realizada
Inversiones proyectadas
|
El consumo local de aluminio se ubica, por cierto, entre los niveles más
bajos del mundo. “Todavía faltan realizar muchas inversiones en el ámbito
de las Pymes e, incluso, en la industria pesada, que podrían hacer crecer
la demanda local”, señala Madanes Quintanilla. “Un caso típico
es el de la industria automotriz. En todo el mundo ya se fabrican autos con
una alta composición de aluminio, para alivianarlos y lograr un menor
consumo de combustible. Pero nuestro cliente local más fuerte sigue siendo
la industria de la construcción, que capta más de 50% de las ventas.”
Aluar exhibe actualmente una participación de casi 1% del mercado mundial
de aluminio. Esa gravitación llegará a 1,2% a partir del próximo
año. Madanes Quintanilla asegura que “en esta industria, la única
alternativa es seguir creciendo. Y el país ofrece algunas ventajas para
la fabricación del aluminio. Una es el abastecimiento de energía
hidroeléctrica o a gas; la otra, la existencia de puertos
de aguas profundas en el sur del país. Por eso, decidimos que el emplazamiento
de nuestra nueva planta será en algún lugar de la Patagonia, entre
Bahía Blanca y Tierra del Fuego”.
Los analistas del sector dicen que la localización final del nuevo complejo
y la llegada a buen término del proyecto dependerán de lo que
Aluar pueda negociar con las autoridades nacionales y provinciales.
“Diría que casi 80% tiene que ver con definiciones que debe tomar el
gobierno central”, admite Madanes Quintanilla. “Lo más importante es
discutir el concepto de promoción que manejemos en la Argentina de aquí
en más. Hoy existen en el país indefiniciones sobre temas como
la importación de bienes de capital que, en promedio, tienen un arancel
de entre 15 y 20%, o la inversión necesaria para interconectar el sistema
eléctrico patagónico con el nacional. Esa conexión tiene,
incluso, importancia geopolítica, y debe ser realizada por el Estado.”
La importancia estratégica del costo de la energía eléctrica
para esta industria puede, sin duda, decidir la suerte de cualquier proyecto.
La planta de Aluar en Puerto Madryn demanda tanta electricidad como toda la
ciudad de Córdoba o, lo que es lo mismo, 80% del consumo total de la
Patagonia. Parte importante del insumo energético proviene de la central
hidroeléctrica de Futaleufú, una empresa en la que el grupo es
propietario de 59% de las acciones.
El hecho de que la región esté aislada del resto del sistema
eléctrico nacional obliga a la empresa a invertir en un back up
para resguardarse de una posible caída. “Y ese tipo de obstáculos
encarece cualquier proyecto”, apunta Madanes Quintanilla. “Por eso necesitamos
un modelo industrial que supere los abusos cometidos en materia de promoción.
De lo contrario, seguiremos inmovilizados, sin poder aportar soluciones concretas.”
A la búsqueda del valor
Mientras espera esas definiciones, Aluar se dedica a agregar valor al aluminio
básico. “En el futuro, 90% de nuestras ventas se originará en
el mercado externo. Agregar valor nos otorgará una competitividad superior
a la que logramos exportando aluminio en forma de lingotes”, dice Madanes Quintanilla.
|
Grupo Fate – Aluar
|
|
Facturación anual:
Cantidad de empleados: 4.000. Otras empresas:
|
El grupo Aluar ya controla varias empresas que se dedican a la fabricación
de productos semielaborados. Esa estrategia determinó que en febrero
de este año desembolsaran US$ 17,9 millones para quedarse con la totalidad
del paquete accionario de Uboldi, una empresa especializada en la fabricación
de aleaciones especiales y alambrón de aluminio, empleado en la fabricación
de cables.
Actualmente, la venta de productos con valor agregado se orienta al consumo
interno e instala a Aluar en una posición de liderazgo: la empresa capta
43% del mercado de extruidos y 47% en laminación.
Ahora trabajan en otro proyecto de inversión, que prevé la construcción
de una nueva planta de laminación. En Aluar tenían previsto completarlo
durante este año. Sin embargo, Madanes Quintanilla admite que el proyecto
está demorado “debido a algunas definiciones que deben precisarse en
el ámbito político. Estamos hablando de una inversión de
US$ 100 millones. Y, otra vez, para poder concretarla necesitamos que el país
cuente con una política industrial activa. Eso no supone que el Estado
deba regalar el dinero. Se trata de que inversores y gobierno hagamos una ecuación
global que permita determinar cuándo una inversión tiene un efecto
dinamizador importante. Esa evaluación es la que nos llevará a
ambas partes a convencernos de que estamos tomando el camino más adecuado”.
Mario Benechi
