sábado, 18 de abril de 2026

    Breves

    Molinos ya tiene quien la compre

    Molinos tendría comprador en puerta. A mediados del mes

    pasado se supo que la candidata más fuerte para quedarse con

    la principal empresa alimentaria argentina &endash;en una lista final

    integrada por cinco aspirantes&endash; sería Conagra, un

    gigante estadounidense del sector que factura US$ 27.000 millones al

    año y que todavía no cuenta con presencia en la

    región.

    Cuatro meses atrás, el grupo Bunge & Born

    decidió poner en venta todas sus compañías del

    rubro alimentos. Además de Molinos, integran esa nómina

    la brasileña Santista, la venezolana Gramoven y Bunge

    Australia. La estrategia de B&B apunta a volver a concentrar

    todas sus operaciones en lo que fueron los orígenes del

    holding: el negocio de los commodities.

    El responsable de la venta es el banco de inversión Credit

    Suisse First Boston. En septiembre se supo que, junto a Conagra, las

    que seguían en carrera eran la brasileña Sadia y tres

    fondos de inversión, dos de ellos integrados por capitales

    estadounidenses &endash;The Exxel Group y Hicks, Muse, Tate &

    Furst, que ya tienen presencia en el país&endash; y el otro

    piloteado por el Bradesco, uno de los más importantes bancos

    de Brasil.

    En principio habrían sido 32 las empresas que se

    interesaron y pidieron información al Credit Suisse. La

    entidad habría hecho una primera selección de 18 grupos

    para llegar a los cinco finalistas.

    Todos ellos ya recibieron información confidencial sobre

    las compañías de Bunge & Born. Tras el proceso de

    due dilligence que llevaban a cabo el mes pasado, cada uno

    debía determinar qué activos incluirían en sus

    ofertas.

    Las posibilidades están abiertas: los grupos podrían

    interesarse en comprar las empresas en bloque &endash;se dice que las

    latinoamericanas tienen mayores oportunidades de ser adquiridas en

    conjunto&endash; o hacer ofertas por separado.

    Lo cierto es que a fines de septiembre se vencía el plazo

    para que todas presentaran sus ofertas definitivas. El cambio de

    manos se concretaría antes de que concluya el año.

     

    Peñaflor viaja con Baesa

    Buenos Aires Embotelladora (Baesa), la licenciataria local de

    PepsiCo, fue una de las estrellas más fulgurantes en el

    firmamento empresario de los ´90. Pero su suerte cambió cuando

    intentó dar el salto a Brasil. Desde entonces, y a pesar de

    seguir contando con una buena red de distribución, no pudo

    levantar cabeza. Sus papeles dejaron de cotizar en la Bolsa y sus

    deudas ya suman US$ 700 millones.

    Sin embargo, en Baesa intentan dar un golpe de timón que

    ayude a superar el mal momento. Mientras tratan de recomponer sus

    finanzas, a la espera de que el comité de bancos acreedores

    canjee entre 40 y 50% de la deuda por 98% de las acciones de la

    empresa &endash;luego intentarían venderlas a un operador del

    sector bebidas&endash;, la embotelladora selló una alianza con

    Peñaflor para sacarle el jugo a su estructura

    logística.

    A mediados de agosto Baesa empezó a distribuir las marcas

    de vinos de mesa Facundo, Crespi, Algarves y Casa de Troya, que la

    empresa controlada por Luis Pulenta le compró hace unos meses

    al grupo Marcó del Pont. Esas adquisiciones le permiten a la

    bodega &endash;que también participa en el mercado de los

    jugos con Cepita y Cipoletti y en el de las aguas, asociados al grupo

    francés Danone, con Villa del Sur&endash; reforzar la

    posición de liderazgo que les da Termidor.

    Dentro del sector hay quienes ven en esta movida el interés de Peñaflor
    por gestar una asociación futura con Baesa.