miércoles, 1 de abril de 2026

    Zonas francas

    En la Argentina puede haber más zonas francas que provincias. Así
    lo determina la Ley 24.331 aprobada en 1994, que estableció que se podría
    instalar una zona franca por cada estado provincial, sin contar las ya existentes.

    Además de la de La Plata, creada formalmente en 1907 aunque
    inaugurada hace poco más de un año, hay actualmente
    otras 25 iniciativas de este tipo en proceso de gestación. Y
    las estimaciones de los organismos oficiales indican que en los
    próximos dos años una decena de zonas francas
    estará en operaciones comerciales en el país.

    Resulta, por lo tanto, llamativo el admitido desconocimiento de
    legisladores y empresarios acerca del tema. “La gente no tiene la
    menor idea de lo que es una zona franca. Enseguida preguntan si es
    como un free shop”, asegura Carlos Raúl Alvarez, ex diputado
    justicialista y actual presidente del Ente de Administración
    de la Zona Franca La Plata y titular del Comité Federal de
    Zonas Francas.

    El diputado justicialista y ex presidente del Ente de la Zona
    Franca La Plata, Mario Cafiero, señala, por su parte, que
    estos territorios extra aduaneros “plantean formas distintas y
    novedosas de ejercer políticas comerciales e industriales que
    son más seguras para el fisco y más productivas para
    las empresas”.

    El código aduanero argentino define a las zonas francas
    como “un ámbito dentro del cual la mercadería no
    está sometida al control habitual del servicio aduanero y su
    introducción y extracción no están gravadas con
    el pago de tributos &endash;salvo las tasas retributivas de servicios
    que pudieran establecer&endash; ni alcanzadas por prohibiciones de
    carácter económico”.

    Como prefiere explicar Jorge Hanfling, titular de la Cámara
    de Usuarios de la Zona Franca La Plata, “cuando no existían
    las zonas francas, una empresa que importaba productos debía
    ingresarlos al país y pagar los costos de
    nacionalización de la mercadería de una sola vez. Ahora
    los ingresa a la Zona Franca, los exhibe, los acondiciona y &endash;a
    medida que los necesita&endash; los nacionaliza, lo que aumenta su
    capital de giro y mejora la eficiencia financiera de la firma”.

    Un menú atractivo

    Para Alvarez, las zonas francas ofrecen varias buenas razones para asentarse
    en ellas. “Uno de los motivos es eminentemente económico: hay desgravaciones
    impositivas, ya que no se pagan los mismos impuestos que en el territorio aduanero
    general y, en el caso de Provincia de Buenos Aires, también fueron desgravados
    ingresos brutos e impuestos provinciales. Pero también hay beneficios
    financieros: si traigo mil autos al puerto de Buenos Aires, tengo que pagar
    en la ventanilla de la Aduana por los mil. Si los traigo a la zona franca, los
    exhibo y los preparo para su venta y cuando las concesionarias me piden diez
    unidades, les mando diez y sólo pago por esos diez.”

    También la cuestión logística aparece en el
    menú de Alvarez: “la conjunción de elementos de
    infraestructura dentro de zonas francas hace que se genere en materia
    de transporte un corredor multimodal. Por ejemplo, la Zona Franca La
    Plata tiene una infraestructura portuaria, férrea y caminera
    que reduce fuertemente los costos del transporte, hasta en 40%”.

    Cuestión de número

    Desde la aprobación de la Ley de Zonas Francas, el proceso para su creación
    siguió un camino común: primero las provincias adhirieron al régimen,
    luego determinaron sus posibles localizaciones y las que ya dieron estos pasos
    comenzaron los procesos de licitación para su administración privada.

    Aunque las zonas francas se plantean como novedosas herramientas
    para políticas comerciales con el exterior, muchos
    observadores plantean que la cantidad permitida por la ley puede
    resultar excesiva. Alvarez admite la posibilidad de que “muchas
    provincias, más allá de sus intenciones, y de lo que la
    ley les permite, quizá no encuentren suficientes interesados
    en usarlas. Porque no siempre el contexto geopolítico de
    inversiones, de ámbito de competencia, les dan el espacio para
    implementarlas”.

    Cafiero explora otra perspectiva: “si se concibe el tema como un
    mecanismo de privilegio, naturalmente, tener 26 zonas francas no es
    bueno. Pero si se las observa como polos de desarrollo regional y de
    mejora de la competitividad, no es para nada malo”.

    El diputado nacional radical Juan Pablo Baylac, vicepresidente de
    la Comisión de Industria de la Cámara Baja, plantea
    algunas dudas. “Las zonas francas son organizaciones
    jurídico-contables, por lo tanto, la idea de tener 26 zonas
    francas no me parece conveniente porque conspira contra un verdadero
    ordenamiento de las cuestiones fiscales.”

    Algo parecido argumenta un grupo de investigadores del Instituto
    de Integración Latinoamericana de la Universidad Nacional de
    La Plata. “Parece que la ley quiere hacer del país una gran
    zona franca”, señala su directora, Noemí Mellado.

    El grupo publicó recientemente un trabajo titulado “Zonas
    Francas y Mercosur”, en el que además de describir lo que
    está sucediendo en el mundo con las zonas francas y los
    procesos de integración regionales, se analiza el caso de La
    Plata.

    Noemí Olivera, co-directora de la investigación
    sostiene que “hay principios constitucionales que están en
    pugna con el gran número de zonas francas. La
    Constitución establece el principio de igualdad ante la ley,
    del cual deriva el principio de igualdad de tributos. Entonces, las
    zonas francas hacen una excepción a los principios
    constitucionales sobre tributación. Este tema fue muy
    discutido cuando se aprobó la Ley de Zona Franca La Plata a
    principios de siglo. No pocos empresarios decían que se creaba
    una política anticompetitiva y desleal al liberar ciertas
    zonas en detrimento de otras. Por eso, la facultad de otorgar estas
    prebendas impositivas a determinados enclaves es del Congreso, y
    queda claro que es por vía de excepción. Sin embargo,
    en el caso argentino hay que preguntarse si con una zona franca por
    provincia, más cuatro que puede crear el gobierno federal,
    más la ya creada, la excepción no se convierte en una
    regla”.


    En la balanza

    La Ley 24.331 dice que “las zonas francas tendrán como objetivo impulsar
    el comercio y la actividad industrial exportadora”. Sin embargo, cuando se le
    pregunta al titular del Ente de Administración de Zona Franca La Plata
    por los resultados de las operaciones, se excusa de dar cifras precisas, pero
    admite que la enorme mayoría son importaciones.

    “El problema es que la Ley de Zonas Francas establece que una
    empresa industrial que se instale en el enclave debe exportar la
    totalidad de su producción. Es por eso que estamos proponiendo
    una serie de modificaciones al régimen”, señala.

    Alvarez se refiere a una serie de propuestas realizadas por el
    Comité Federal de Zonas Francas que se incluyeron en un
    proyecto presentado por el diputado Cafiero.

    El legislador explica que, de aprobarse el proyecto que estudia la
    Comisión de Industria de la Cámara Baja, las industrias
    que cumplan con las normas de calidad ISO 9000 o equivalentes,
    podrán introducir al territorio aduanero general hasta 30% de
    lo producido en las zonas francas en idénticas condiciones que
    las procedentes de terceros países; es decir, abonando
    aranceles sobre los insumos o componentes importados.

    Por otra parte, el proyecto pretende que el ingreso a las zonas
    francas de mercaderías provenientes del territorio aduanero
    general sea considerada una exportación, tanto a efectos del
    IVA como de los impuestos externos, y que la venta de bienes y
    servicios no sea alcanzada por esos tributos.

    Hanfling está de acuerdo con las modificaciones. La firma
    que preside, Tecno Optik, se dedica a la fabricación de
    armazones de anteojos para deportes, que exporta a siete
    países; la idea original era instalar su planta en la zona
    franca La Plata. “Pero nos encontramos con el problema de que el
    enclave está cargado con el IVA intrazona, cosa que es una
    incongruencia con las zonas francas de otros países, que no
    están gravadas. Esto, sumado a la imposición de
    exportar todo lo que producimos, nos llevó a redefinir nuestro
    proyecto.”

    Así las cosas, Tecno Optik se convirtió en la
    primera firma que opera en la zona franca La Plata ofreciendo
    servicios de almacenaje para otras empresas.

    “Es por eso que se dice que la zona franca es una especie de show
    room”, destaca Rita Gajate, del Instituto de Integración
    Latinoamericana, para quien, al menos por ahora, las zonas francas no
    están mostrando los incentivos a la producción que
    inspiraron su creación.

    Zona Franca La Plata 












































































    Los rubros
    con más movimiento


    (% sobre
    el monto de dólares de ingreso)


    Automotores



    29,50


    Maquinarias



    26,70


    Electrodomésticos-Computación



    11,30


    Insumos
    industriales



    8,70


    Alimentos



    0,90


    Productos
    cosméticos



    0,50


    Productos
    textiles



    2,10


    Bebidas
    y licores



    0,60


    Pinturas



    0,30


    Juguetes



    2,00


    Ferretería
    y herramientas



    13,00


    Otros



    4,40


    Fuente:
    Ente de Zona Franca La Plata.

    Cuáles son, donde están, cómo van
























































































































































    Zona
    Franca



    Provincia




    Estado
    actual



    La Plata



    Buenos Aires



    En operaciones


    Bahía
    Blanca



    Buenos Aires



    En proceso
    de ubicación y licitación



    Luján
    de Cuyo



    Mendoza



    Adjudicada


    Justo Daract



    San Luis



    Preadjudicada


    Concepción
    del Uruguay



    Entre Ríos



    Preadjudicada


    Villa Constitución



    Santa Fe



    Preadjudicada


    Sierra Grande



    Río
    Negro




    Preadjudicada


    General
    Pico



    La Pampa



    Preadjudicada


    Jáchal



    San Juan



    Preadjudicada


    Tucumán



    Tucumán



    Preadjudicada


    Códoba



    Córdoba



    En licitación


    El Chamical



    La Rioja



    En licitación


    Paso de
    los Libres



    Corrientes



    En licitación


    San Fernando



    Chaco



    En licitación


    Clorinda



    Formosa



    En licitación


    Puerto Iguazú



    Misiones



    En licitación


    La Quiaca



    Jujuy



    Preadjudicada


    Perico



    Salta



    Preadjudicada


    Tinogasta



    Catamarca



    En licitación


    Zapala



    Neuquén



    En licitación


    Comodoro
    Rivadavia



    Chubut



    Preadjudicada


    Caleta Olivia



    Santa Cruz



    En licitación


    Río
    Grande



    Tierra del
    Fuego




    En licitación


    Fuente:
    elaboración propia en base a datos del Comité Federal de
    Zonas Francas.

    ¿Y el Mercosur?

    Las zonas francas florecieron durante el siglo XVII para impulsar
    el comercio y la navegación, bajo una fuerte influencia
    localista. Parecerían estar, entonces, a contramano de los
    tiempos de globalización y de regionalización de los
    mercados.

    “Es lógico pensar que el concepto de las zonas francas
    pueda debilitarse hacia el futuro, pero hoy se mantiene plenamente
    vigente” dice Carlos Alvarez, titular del Comité Federal de
    Zonas Francas.

    El ex diputado justicialista señala que “Estados Unidos, un
    país líder en esta economía globalizada, cuenta
    con 264 zonas francas en pleno funcionamiento y cada año suma
    cuatro o cinco más. Además, nuestros países
    limítrofes tienen zonas francas antiguas y con mucha
    proyección de crecimiento como Iquique en Chile, Montevideo y
    Colonia en Uruguay, y Manaos en Brasil”.

    En el Instituto de Integración Latinoamericana de la
    Universidad de La Plata piensan que, con los procesos de
    integración, las zonas francas tienden a desaparecer. “En
    Europa, las zonas francas que quedan están ubicadas en lugares
    notablemente deprimidos y, desde la creación del mercado
    común, no se instalaron otras nuevas”, señala la
    investigadora María Luciana Alí.

    En el Mercosur podría pasar lo mismo. “El proceso de
    integración del Mercosur está conformado por cuatro
    programas. Uno de ellos es el de desgravación arancelaria, que
    comenzó en 1991, en el que se avanza por mecanismos de
    consenso entre los socios. Al día de hoy, 80% de las
    posiciones arancelarias llegaron al arancel externo común.
    Entonces, nuestro país encara una política de
    integración con sus socios pero, por otra parte, instala las
    zonas francas que desgravan importaciones. Esto representa, en
    nuestra opinión, una franca incompatibilidad con el Mercosur,
    porque por un lado privilegiamos a nuestros socios y por el otro al
    resto del mundo”, afirma Noemí Mellado, directora del
    Instituto.

    La Decisión 8 que se redactó en 1994 en la
    reunión del Mercosur en Buenos Aires, establece que todo
    producto de las zonas francas que ingresa al territorio aduanero
    general debe pagar el arancel externo común, por lo que una
    empresa que se instale a producir dentro de uno de estos enclaves
    (por ejemplo, el de La Plata) deberá pagar, si desea exportar
    a Brasil, los mismos aranceles que una firma japonesa.

    Por otra parte, la Decisión 8 le pone fecha de
    defunción a la zona franca de Manaos y al territorio aduanero
    especial de Tierra del Fuego: el año 2013.

    El Comité Federal de Zonas Francas argentino y sus
    similares en Brasil y Uruguay pretenden modificar esta
    decisión, de modo que la cuestión bien podría
    convertirse en fuerte tema de debate regional en los próximos
    tiempos.

     

    La primera de todas

    Debieron pasar noventa años desde que se aprobó la
    Ley 5.147 que admitía en el Puerto La Plata la creación
    de la primera zona franca argentina, para que ésta se
    convirtiera en realidad.

    La Zona Franca La Plata ocupa hoy 220 hectáreas del
    municipio de Ensenada que incluyen las instalaciones del Astillero
    Río Santiago, y sobre las que se derramaron inversiones que
    suman ya más de US$ 900 millones.

    Las 70 hectáreas ya concesionadas (otras 39 están
    por otorgarse) se reparten entre 850 usuarios directos e indirectos.
    La diferencia entre unos y otros es que los primeros tienen sus zonas
    de almacenaje propias que a su vez arriendan a otras firmas.

    Según los datos oficiales, la mitad de las firmas que
    operan en el enclave pertenece a la categoría de grandes
    compañías, entre las que se cuentan Mastellone,
    Cervecería Quilmes, Subarú, Indupa, Edesur, Edenor,
    Audinac y Bull Argentina.

    El titular del Ente Administrador asegura que en el primer
    año se han generado negocios por algo más de US$ 1.000
    millones y se crearon 3.200 puestos de trabajo.

    “La Zona Franca La Plata creció vertiginosamente desde su concesión
    al grupo Bibiloni, que se encarga de su operación. El predio de 70 hectáreas
    hoy queda chico. Más de 1.300 firmas han presentado sus proyectos, por
    lo que la nueva concesión de las otras 39 hectáreas se hace indispensable”,
    dice Alvarez.