¿Bundesbank europeo?
Las nuevas tablas de la ley
- Luego de ser ratificada la cúpula del Banco Central
Europeo por cada uno de los Estados miembros, el holandés
Wim Duisenberg puso en funcionamiento la entidad. - Duisenberg fue enunciando, en sucesivas conferencias y
entrevistas a medios periodísticos internacionales, lo que
podría denominarse los nueve mandamientos de su
doctrina: - El BCE no se ocupará del desempleo, que no tiene
ninguna relación con la política monetaria. - Mantendrá la estabilidad de precios, como objetivo
principal de la institución. - Aplicará una política monetaria única,
que no discriminará entre los países europeos sino
que actuará en la zona euro como un conjunto. - Dará prioridad a los objetivos de largo plazo por sobre
las medidas de corto plazo. - Otro punto fundamental es la estabilidad de la moneda, dado
que “una moneda sana y estable crea las condiciones para un
desarrollo sostenido”. - Mantendrá la unidad de mando, para coordinar (y tal vez
subordinar) a los once bancos centrales nacionales con la entidad
supranacional. - Garantizará la independencia del Banco, para que no se
vea influenciado por criterios políticos. - Actuará con transparencia, para que la entidad rinda
cuentas ante la sociedad. - Procurará generar confianza en la ciudadanía,
mediante las medidas de transparencia, pero sobre todo asegurando
una moneda confiable.
Una moda que vuelve
El alud de las fusiones
En los últimos meses, las fusiones y adquisiciones de
empresas mundiales de gran envergadura. dispararon la reacción
de analistas, financistas, gurúes y académicos. Sin
lugar a duda, el fenómeno no puede pasar inadvertido, por la
importancia de las empresas protagonistas y la masa de recursos
económicos que movilizan. Una lista no exhaustiva de los casos
más resonantes incluye los siguientes: Chrysler con
Daimler-Benz, los bancos Citicorp y Travelers, el Bank of Tokyo con
el Mitsubishi Bank, Ciba con Sandoz, American Home con Monsanto,
Thyssen con Krupp y MCI con WorldCom.
Lo que cabe preguntarse es si realmente se trata de un
fenómeno nuevo. Rastreando la literatura económica y
política y los artículos periodísticos, es
posible encontrar desde hace 150 años un sinfín de
anuncios sobre el advenimiento del “capitalismo monopolista” y
análisis de “olas de fusiones” que aceleran la
concentración.
No se trata de restarle importancia al fenómeno: la
facturación de General Motors supera al PBI de Dinamarca, la
de Exxon al de Noruega y la de Toyota al de Portugal. Estas fusiones
tienen, obviamente, dimensiones muy superiores a las del siglo XIX.
Pero es importante destacar que el fenómeno no es nuevo y que
la sensibilidad de la opinión pública con respecto a
este tema se excita recurrente y periódicamente desde hace
más de un siglo.
Indonesia
Paredón y después
Hubert Neiss, director para Asia del Fondo Monetario
Internacional, anunció que el PBI de Indonesia caería
este año “10% o más”, mientras que el número de
desempleados aumentó en más de dos millones de
personas, para situarse en un nivel de 16,8%.
La economía indonesia se vio fuertemente afectada por la
crisis del sudeste asiático, lo que llevó al gobierno
de Suharto a tomar una serie de medidas impopulares, que a su vez
dispararon el descontento popular contenido durante 30 años de
dictadura.

