Ventas previstas para el semestre siguiente a
cada medición 
Con ésta, suman 15 las encuestas semestrales de expectativas
de los empresarios que, desde 1991, MERCADO ha encomendado al
sociólogo Heriberto Muraro (quien diseñó la
investigación) y a la firma Telesurvey (a cargo del
procesamiento de la información).
Los resultados de esta consulta, realizada entre directivos de las
compañías líderes de la Argentina, ha sido no
sólo un instrumento útil para conocer el signo de sus
expectativas. También permitió evaluar el clima de los
negocios, la confianza en la conducción económica y
muchos otros factores decisivos en el comportamiento de los
empresarios.
En ese sentido, el panorama que surge de esta última
medición es particularmente revelador, sobre todo por sus
contrastes frente a la encuesta de diciembre, que mostraba a los
dirigentes de empresa firmemente optimistas, a pesar de las
conmociones políticas (el 26 de octubre sobrevino la primera
derrota de alcance nacional del oficialismo en las urnas) y
económicas (ya eran visibles entonces los efectos de la crisis
asiática).
Seis meses después, y sin que haya ocurrido nada
notoriamente catastrófico, la fe de los empresarios en el
porvenir inmediato muestra severas grietas.
Las estimaciones con respecto a la evolución de las ventas
de su propia empresa durante el resto del año (un elemento
clave en la medición de las expectativas) se dividen por
partes iguales entre quienes prevén un incremento y quienes
creen que las cosas seguirán iguales o tenderán a
empeorar.
Vale la pena tener en cuenta que la proporción de 50% de
encuestados que prevén ventas algo o muy superiores muestra
una notoria caída frente al índice de 71% de fines del
año pasado, y es la más baja desde julio de 1995
(cuando la recesión del tequila hizo descender los
pronósticos favorables a sólo 17%). En esta
ocasión, además, las predicciones negativas (21%) son
virtualmente iguales a las que surgieron en medio de la crisis del
´95 (cuando llegaron a 22%).
En sintonía con los vaticinios de estancamiento o
retracción de las ventas, avanza también la
percepción de un escenario de deflación. Cuatro de cada
diez empresarios encuestados cree que los precios de sus productos
registrarán una caída en los próximos seis meses
(en diciembre, sólo 27% adhería a esta opinión).
Tal vez por eso, en esta primera mitad del año
descendió fuertemente (de 20 a 8%) la proporción de los
que se manifiestan preocupados por el costo de los insumos o materias
primas. En esta materia, los impuestos y los costos salariales siguen
siendo los factores a los que se presta mayor atención:
trepó abruptamente (de 9 a 20%) el grado de inquietud con
respecto a la evolución de los costos financieros.
Un frío frente externo
En cuanto a las perspectivas de exportar, a la hora de responder
por sí o por no, los empresarios se muestran levemente menos
optimistas que en diciembre: 62% contesta afirmativamente, un
índice cercano al 65% de fines del año pasado, pero muy
lejos del 71% de julio de 1996.
Entre quienes planean concretar exportaciones en la segunda mitad
del año, los planes son decididamente modestos: seis de cada
diez planean colocar menos de la quinta parte de su producción
en el exterior. Los que ambicionan llegar a los mercados
foráneos con 40 a 80% de su producción representan, en
cambio, apenas 16% de la muestra (en diciembre, sumaban 23%).
El elemento de la incertidumbre asoma cuando se pretende indagar
en las razones del pesimismo en el frente externo: casi cuatro de
cada diez encuestados no explican porqué prevén una
caída de sus exportaciones. Y suman 23% los que no arriesgan
una respuesta con respecto al grado de rentabilidad que puede
esperarse de las ventas al exterior. (En este renglón, la
categoría no sabe/no contesta llegaba a sólo 2% en
diciembre.)
Abastecimiento abundante
El horizonte de la anticipada retracción se advierte en los
pronósticos sobre la provisión de insumos para
empresas. Sigue siendo ampliamente mayoritaria la proporción
(77%) de los que no avizoran problemas importantes. Pero ahora llegan
a 14% los que pronostican un exceso de oferta (frente a sólo
7% en diciembre pasado).
Son también más (22%, en lugar del índice de
17% registrado a fines del año pasado) los que prevén
una reducción de los costos de sus principales insumos.
No se advierten cambios, sin embargo, en las previsiones acerca de
la fuente de abastecimiento. Uno de cada cuatro encuestados planea
abastecerse exclusiva o predominantemente en el exterior.
Sueldos descongelados
Es muy llamativo el panorama que surge al examinar las
predicciones de los empresarios durante los últimos
años con respecto a la evolución de los sueldos de sus
empleados.
A fines de 1996 se quebró la tendencia mayoritaria a
estimar incrementos salariales inferiores a la inflación.
Desde entonces, vienen creciendo sostenidamente los
pronósticos de aumentos de sueldos superiores al índice
inflacionario. Esto vuelve a confirmarse ahora, con 31% de respuestas
afirmativas en ese sentido (dos años atrás, el
índice llegaba a un magro 8%).
La decisión de la empresa sigue siendo el factor más
frecuentemente mencionado (en 69% de los casos) como causa de los
aumentos salariales. Pero las presiones sindicales externas e
internas aparecen aquí con una gravitación
inusitadamente alta: 26%, cuando en diciembre sólo 8% de los
empresarios las citaba como determinantes de los incrementos de
sueldos.
La necesidad de mejorar la rentabilidad del negocio sigue siendo
el argumento favorito de los que vaticinan una caída de los
salarios reales. Pero la proporción bajó con respecto a
seis meses atrás: 63% frente a 72%. En contrapartida, se
duplicó la proporción (de 7 a 15%) de los que admiten
que la retracción de sueldos se originará en un bajo
nivel de actividad.
Quizá por las mismas razones por las que los empresarios
prevén un mayor impacto de las presiones sindicales en la
evolución de los sueldos, también aumentan las
expectativas de enfrentar planteos laborales en el próximo
semestre. Ahora 54% cree que habrá conflictos (aunque
manejables), en tanto que los que opinaban así en diciembre
sumaban 48%. Y, aunque sigue siendo moderado (16%), el porcentaje de
los empresarios que temen que los conflictos laborales afecten las
ventas es el más elevado desde julio de 1995.
Consecuentemente, viene descendiendo también el
índice de respuestas que pronostican relaciones fluidas y
cordiales con los delegados sindicales: 60% en julio del año
pasado, 57% en diciembre y 55% ahora.
En cuanto a la dotación de personal, una neta
mayoría de 57% no espera cambios; y disminuyeron de 31 a 26%
los que pronostican incrementos en la nómina.
El recurso del crédito
La coherencia que exhibe el cuadro de resultados de esta encuesta
encuentra una aparente excepción en el capítulo del
endeudamiento. Ante un panorama de retracción de la actividad
como el que trazan las respuestas de los encuestados, la
lógica induce a suponer que los empresarios se
mostrarán renuentes a contraer nuevas deudas.
Sin embargo, 22% de los encuestados (la proporción
más alta de los últimos tres años) planea
recurrir al crédito en mayor medida que antes. Algo más
de la mitad (53%) no prevé cambios en este terreno. Y
sólo 24% proyecta un nivel de endeudamiento menor que el del
primer semestre. Esto podría conducir a la conclusión
de que los empresarios argentinos no avizoran una recesión
prolongada, sino un bache transitorio, y optan por buscar auxilios
financieros que les faciliten el tránsito.
Ahora bien, el crédito puede ser percibido como una
necesidad y puede haber mayor disposición a buscarlo, pero el
acceso a las fuentes no parece sencillo. En diciembre, algo
más de un tercio (35%) de los encuestados pensó que se
facilitaría la obtención de financiamiento. Ahora,
sólo 22% sigue mostrándose optimista en este terreno.
¿Y las inversiones?
Las expectativas con respecto a la utilización de la
capacidad instalada constituyen otro importante indicador del estado
de ánimo (y el rumbo de los planes) de los empresarios.
Se mantiene en torno a 15% la proporción de los que planean
trabajar a capacidad plena. Pero hay un descenso sustancial (de 54 a
37%) en la franja de los empresarios que anticipan un aprovechamiento
razonablemente bueno de sus instalaciones (entre 80 y 99%). Y casi
llega a duplicarse el número de los que no creen que lleguen a
utilizar más de 80% de su capacidad.
Esta cuestión deriva, naturalmente, hacia otro tema de
importancia estratégica: la disposición a invertir. Y
aquí, los signos son inequívocos. Por una parte, hay un
descenso notable (de 86 a 77%) en el índice de respuestas
afirmativas acerca de los planes de realizar alguna inversión
en el próximo semestre. Y entre los que proyectan hacerlo, 53%
no planea invertir más de US$ 1 millón (en diciembre,
sólo 20% se inscribía en esta categoría).
En cambio, se redujo a menos de la mitad (de 26 a 12%) la franja
de empresarios que prevé inversiones superiores a los US$ 20
millones.
Ganancias y pérdidas
En cuanto a la rentabilidad esperada para los negocios hay una
baja pronunciada, de 87 a 63%, en las respuestas positivas. La
neutralidad gana adeptos (21% no pronostica cambios). Pero lo
verdaderamente sugestivo es el pico de 15% en los pronósticos
de resultados deficitarios, un récord que no llegó
siquiera a registrarse en la peor época del tequila.
Se advierte, aquí, una estrecha correlación con la
percepción que tienen los empresarios acerca de su propio
estado de ánimo. En la medición de diciembre del
año pasado, 9% se declaraba muy optimista; en esta
ocasión, esa categoría ha quedado desierta. Y las
huestes de los optimistas moderados se redujeron casi a la mitad, al
descender de 70 a 39%. En contrapartida, claro, las filas del
pesimismo se nutrieron generosamente: pasaron de 5 a 34%.
El gobierno en la mira
A diferencia de lo que se observó en otros períodos
de ascenso del pesimismo, en esta ocasión, el malhumor de los
empresarios golpea duramente en la imagen de la conducción
económica. Aun en plena eclosión del tequila se
registró un índice positivo de 34% con respecto a la
credibilidad de la gestión económica oficial. En esta
encuesta, la proporción desciende a un escuálido 6%.
La tendencia se repite en casi todas las áreas relacionadas
con la conducción gubernamental. Una contundente
mayoría de 57% (frente a 38% en la medición de
diciembre) prevé un impacto de la política fiscal
desfavorable para su empresa. El resultado es aún más
ominoso cuando los empresarios pronostican los efectos de las medidas
económicas en general: 46% baja el pulgar (vale la pena
recordar que a fines del año pasado sólo 11% dio
respuestas negativas). Y el índice de expectativas favorables
sencillamente se derrumba: de algo más de la mitad (52%) en
diciembre a un magro 11% en esta encuesta.
D. V.
Ficha técnica
Esta encuesta de expectativas para el segundo semestre de 1998 fue
elaborada sobre la base de 148 respuestas de altos directivos de
empresas pertenecientes a 44 sectores de actividad. De las firmas
consultadas, 25% son filiales de compañías extranjeras.
Los resultados de las encuestas anteriores fueron publicados en
las ediciones de MERCADO de agosto y diciembre de 1991; agosto de
1992; enero, julio y diciembre de 1993; julio de 1994; enero y julio
de 1995; febrero y julio de 1996; enero, julio y diciembre de 1997.
Cuadros
¿Cómo estima que ¿Cómo estima que ¿Cuál es el ítem de ¿Su empresa estima realizar ¿Qué porcentaje de su Si estima realizar exportaciones, Si las exportaciones previstas ¿Cómo estima que Con relación al abastecimiento Con relación a los costos de ¿Dónde compra sus Si seguirá importando insumos Con relación a la De acuerdo con sus conjeturas o Si estima que los salarios Si estima que los salarios Con respecto a los conflictos laborales, En caso de haber conflictos, Con respecto a las relaciones de la ¿En cuánto estima que En 1998, ¿cómo será Con respecto al crédito En promedio para todo 1998, Con respecto a 1997, ¿cómo Durante 1998, ¿su empresa Si en 1998 hará inversiones, Si hará inversiones en 1998, ¿Cómo estima que ¿En cuánto estima que ¿Cuál cree que será ¿Cuál cree que será ¿Cuál cree que será Con respecto a la reforma tributaria, En relación con las ¿Cuál es su opinión Hablando específicamente de su ¿Cuál es su opinión ¿Cuál considera que es el ¿Cómo considera la ¿Cómo definiría Hablando específicamente de su ¿Qué porcentaje de las ¿Considera usted que las medidas
serán las ventas del segundo semestre de 1998 con
relación a igual período de 1997? 
será el nivel de precios de sus productos en moneda
constante del segundo semestre de 1998, con relación
a igual período de 1997, utilizando como deflactor el
índice de precios mayoristas nivel
general? 
aumento de sus costos que más lo preocupa en este
momento? 
exportaciones durante 1998? 
producción o de las ventas totales destinará
durante el corriente año a la
exportación? 
¿cuál será el comportamiento de las
mismas en dólares con relación a
1997? 
resultaran inferiores o si no proyecta exportar,
¿cuál de estos motivos es el principal de esa
situación? 
será la rentabilidad de sus exportaciones?

de sus principales insumos, ¿cuál cree que
será la situación durante el segundo semestre
de 1998? 
sus principales insumos, ¿cuál será el
comportamiento de sus precios en moneda constante durante
1998 con relación a 1997? 
insumos?
en 1998, ¿cuál será la facilidad para
acceder a ellos? 
política arancelaria, ¿qué incidencia
tendrá sobre las importaciones de su empresa en 1998
con relación a 1997? 
estimaciones, ¿cuál será su
política salarial en términos reales durante
el segundo semestre de 1998 con relación a
1997? 
aumentarán en 1998 por encima de la inflación,
¿cuál podría ser la causa?

aumentarán por debajo de la inflación en el
segundo semestre de 1998, ¿cuál podría
ser la causa? 
¿cuál estima que será la situación
en el segundo semestre de 1998? 
¿cuál podría ser la
consecuencia? 
gerencia con los delegados internos, ¿cómo las
calificaría? 
variará la dotación de esa empresa durante el
segundo semestre de 1998? 
el endeudamiento de su empresa? 
bancario en 1998, ¿cómo lo calificaría en
relación con 1997? 
¿cuál será la capacidad utilizada de las
instalaciones productivas de esa empresa?

será la capacidad utilizada en 1998?

realizará inversiones en plantas nuevas, proyectos
nuevos, expansiones o compras de bienes de
capital? 
¿de qué montos serán? (en US$
millones) 
¿cómo serán con respecto a
1997? 
será el resultado operativo final de su empresa en
1998? 
será la variación porcentual de la tasa de
inflación durante el segundo semestre de
1998? 
la variación del precio del dólar durante el
segundo semestre de 1998? 
la variación de la tasa de interés activa
durante el segundo semestre de 1998? 
la variación de los precios de los servicios
públicos durante el segundo semestre de
1998? 
¿cuál ha sido el impacto en términos de
costos impositivos? 
privatizaciones, ¿cómo considera que
seguirá el proceso? 
sobre las privatizaciones realizadas hasta la
fecha? 
empresa, ¿cómo considera que será la
repercusión en ella de las medidas adoptadas por el
equipo económico? 
sobre las cuentas del Estado? 
grado de credibilidad económica en la gestión
del ministro Fernández en el próximo
año entre los empresarios del sector que corresponde
a su empresa? 
incidencia de los procesos de integración del
Mercosur en 1998 en su empresa? 
usted sus expectativas acerca de la economía
argentina para el segundo semestre de 1998?

empresa, ¿ha observado que en alguno de los rubros que
produce y comercializa se han perdido ventas debido a la
importación de bienes sustitutivos?

ventas totales de su empresa calcula usted que se pierde
debido a la importación de bienes
sustitutivos? 
de desregulación de la economía han
contribuido mucho, algo, poco o nada a disminuir los costos
de producción de su empresa? 

