Con ventas proyectadas para este año por US$ 1.000
millones, SanCor hoy lidera el mercado lácteo local y es la
tercera firma del rubro en Sudamérica, detrás las
filiales brasileñas de Nestlé y Parmalat. Sin embargo,
parece ir a contramano del resto de la economía. El
número de empresas de la industria alimentaria que resistieron
la tentación de una oferta de compra de una multinacional es
cada vez más menguado. Por otra parte, con alguna que otra
excepción, como Milkaut o un par de aceiteras,
prácticamente no quedan cooperativas entre las más
grandes del mercado en ningún rubro.
“Demostramos con el tiempo que somos una escuela de gerentes para
la industria láctea de todo el país”, afirma con
orgullo Adolfo Valentín Ferrero &endash;presidente desde hace
menos de un año de la cooperativa&endash; para explicar esta
aparente contradicción entre el rumbo de los negocios y el
presente de SanCor Cooperativas Unidas. “En todas las firmas del
sector hay ex ejecutivos de SanCor, sobre todo en producción y
comercialización. Tenemos la gente capacitada para seguir
compitiendo. Además, si bien la cooperativa está
presidida por socios productores, tenemos profesionales en distintas
áreas que ocupan cargos gerenciales.”
Tamberos al poder
SanCor surgió hace medio siglo de la suma de los esfuerzos
de 16 cooperativas de productores tamberos, ubicadas en la zona
limítrofe entre Santa Fe y Córdoba (de ahí el
nombre, que conjuga las primeras sílabas de las dos
provincias).
La empresa es una cooperativa presidida por un Consejo de
Administración integrado por 12 miembros titulares, cuatro
suplentes y tres integrantes del Organo de Fiscalización. Cada
uno de los miembros del Consejo debe ser productor y es elegido en
forma democrática en la docena de zonas en las que está
dividida la empresa. Ferrero &endash;un ingeniero agrónomo de
45 años que tiene un establecimiento en la localidad cordobesa
de Morteros&endash; ocupa la presidencia desde septiembre del
año pasado, aunque no por mucho tiempo más, ya que
acaba de cumplir nueve años como miembro del Consejo de
Administración, y en la próxima asamblea &endash;a
realizarse en septiembre próximo&endash; será
reemplazado junto con un tercio del Consejo.
En la actualidad SanCor está integrada por cerca de 90
cooperativas de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos
Aires y Santiago del Estero. La empresa agrupa a los establecimientos
cooperativos y se encarga de la recepción de la leche y su
procesamiento, y de la comercialización de los productos
terminados.
Desde varios puntos de vista la firma es una rara avis en el
sector lácteo. No sólo porque se trata de una
cooperativa, sino también porque no tiene socios
internacionales. En los últimos años el mercado
lácteo doméstico se vio conmocionado por la llegada de
varios pesos pesados de todo el mundo. La italiana Parmalat
compró La Vascongada; La Serenísima cerró un
acuerdo con la francesa Danone, mientras que La Suipachense
pasó a manos de la chilena Loncoleche. A estos desembarcos
también se sumaron los ingresos de nuevos jugadores, como el
fondo de inversiones AVP &endash;en el que participa Santiago
Soldati&endash;, que se alzó con La Paulina/Abolio y Rubio, y
del grupo Macri, con la compra de la cordobesa La Lácteo.
Sin embargo, con una participación superior a 20%, SanCor
continúa liderando el mercado lácteo argentino, que
mueve US$ 8.500 millones al año. Más atrás se
ubican La Serenísima, con 13%; Nestlé, Milkaut y
Williner, con aproximadamente 5% cada una; Parmalat y La Paulina, que
ostentan alrededor de 2%. El restante 46% está en manos de
pequeños productores. “El negocio todavía está
muy atomizado, pero se va a ir concentrando, principalmente por el
lado de los productores, que hoy están en una situación
marginal, trabajando en negro y sin controles sanitarios, y que tarde
o temprano van a ir siendo absorbidos por las grandes empresas”,
advierte Ferrero.
A principios de esta década el objetivo que se impusieron
en SanCor fue mejorar su participación en algunos rubros que
no formaban parte de su core-business. La empresa siempre tuvo una
fuerte presencia en quesos &endash;donde muerde 21% de las
ventas&endash;, mantecas (con 46%), leche en polvo (27%) y dulce de
leche (18%). En productos frescos, la que tradicionalmente
marcó la tendencia fue La Serenísima, que aún
hoy continúa liderando las ventas de leche fluida, yogures y
flanes y postres.
“El rubro de los quesos sigue siendo nuestro valor de referencia,
en el cual nos basamos, y por esto destinamos grandes inversiones en
el último tiempo a este negocio. Pero no podemos dejar de
participar en un mercado tan importante como el de productos
frescos”, explica el presidente de SanCor.
En la Argentina la producción lechera viene creciendo a
razón de 10% anual, pero el consumo está estabilizado
en los 220 o 230 litros per capita. La industria láctea
pasó por una profunda transformación en los
últimos años, y después de la aceitera fue la
que encaró mayores inversiones, aunque ahora parece haber
encontrado su techo.
“El mercado interno no es elástico a un cambio de precios.
En los últimos meses hubo una sobreoferta de productos, pero
no se tradujo en un aumento en las ventas. Así que, para
crecer, las dos posibilidades que quedan son exportar o trabajar con
productos con mayor valor agregado”, señala Ferrero.
Apostando a esta última alternativa, en 1995 la empresa
puso en el mercado la línea SanCor Bio, una variedad de
lactobacilos desarrollada en conjunto con el Cerela, un organismo
dependiente del Conicet.
SanCor Bio fue el puntapié inicial para el lanzamiento de
una serie de productos con los que la empresa logró aumentar,
durante los últimos dos años, su participación
en rubros como el yogur, donde hoy controla 17%, o flanes y postres
(con 12%).
Para el quinquenio 1995-99 la cooperativa había anunciado
un plan de inversiones por US$ 197,7 millones. Los fondos se
obtuvieron con dos emisiones de Obligaciones Negociables y un
crédito por US$ 70 millones de la Corporación
Financiera Internacional, la ventanilla para el sector privado del
Banco Mundial. Sin embargo, el aumento de la competencia los
obligó a acelerar sus planes y adelantar en casi dos
años la conclusión del programa de inversiones, que
incluyó la apertura de varias plantas como la de quesos en San
Guillermo (Santa Fe), una de crema en Chivilcoy, otra de quesos
especiales en Balnearia (Córdoba), el nuevo centro de
distribución sobre el Acceso Norte, una planta deshidratadora
en Morteros (Córdoba) y la ampliación de las
fábricas de Sunchales y Devoto.
Ni pensar en vender
“Nunca contemplamos siquiera la posibilidad de vender la empresa,
pero uno de nuestros objetivos es ir creando distintas alternativas
de negocios, donde la cooperativa pueda asociarse con otras
compañías, e incluso ya estamos trabajando en algunas
complementaciones. Pero por ahora los únicos acuerdos que
tenemos cerrados son con Tetra-Pak y Uncoga”, señala Ferrero.
El convenio con Tetra-Pak &endash;la multinacional de origen sueco
que hasta hace poco tenía el monopolio para la
fabricación de envases tetra-brik en la Argentina&endash; es
para iniciar juntos la producción de envases.
De la mano de Uncoga &endash;otra entidad cooperativa&endash;
SanCor ingresará al negocio de la carne. Las dos sociedades
acaban de crear la empresa Sodecar, que abarca todas las etapas del
proceso, desde la producción hasta el consumo. SanCor se
hará cargo de la distribución y
comercialización, y Uncoga de la producción.
“Una de las cosas que nuestros productores siempre demandaron fue
integrar el negocio de la carne, como lo hacemos en la leche. Se
trata de un sector complejo pero con buenas perspectivas, y el
objetivo es convertirnos en un referente del mercado en el mediano
plazo, como ya lo somos en el lácteo”, explica Ferrero.
Otro de los proyectos que ya tiene encaminado la cooperativa es
iniciar la producción de suero, un insumo utilizado para la
industria alimentaria en general, junto con Milkaut y el Rabobank, el
banco holandés especializado en commodities no minerales.
“Estamos terminando de definir el esquema para ingresar al negocio
del suero. Su elaboración es relativamente fácil pero
lo complicado es colocar la producción, para lo cual estamos
analizando diferentes alternativas”, adelanta Ferrero, que por ahora
prefiere no revelar cuánto van a desembolsar en estos
proyectos, ya que las cifras recién se definirán en la
próxima asamblea anual de la compañía.
For export
En SanCor están orgullosos de haber sido los primeros del
sector en poner el ojo en Brasil. La cooperativa inauguró hace
doce años, en mayo de 1986, una oficina en San Pablo para
iniciar la exportación de algunos productos al mercado
brasileño y ya comenzó a ver los frutos de su
incursión internacional, beneficiada por el régimen de
ventajas arancelarias y el gran crecimiento del consumo desde la
puesta en marcha del Plan Real.
En el último año SanCor do Brasil facturó
cerca de US$ 75 millones, trabajando exclusivamente como distribuidor
de quesos, leche en polvo, leche larga vida y dulce de leche
producidos en la Argentina. Sin embargo, Ferrero sostiene que
todavía deben recorrer un largo camino para consolidar su
posición en el socio mayor del Mercosur. “Nos quedan muchos
años de trabajo e inversión para empezar a ver los
frutos. Brasil es un mercado complejo pero amplio y con mucho futuro
a pesar de que algunos especialistas vaticinen que en algún
momento se va a convertir en un exportador de lácteos. Ahora
estamos viendo cómo integrarnos mejor frente al consumidor
brasileño, que es muy nacionalista, y en este sentido no
descartamos la búsqueda de algún socio local para
iniciar la producción. Ya tuvimos un acercamiento con Batavo,
hasta que se vendió, y ahora seguimos analizando propuestas.”
A pesar de que Brasil continúa siendo el principal motor de
la exportaciones de SanCor &endash;el Mercosur concentra cerca de 70%
de sus ventas en el exterior&endash; la empresa tiene en la
actualidad algo más de 30 clientes en todo el mundo, no
sólo en mercados tradicionales como Estados Unidos,
España, Holanda, Canadá y toda Latinoamérica,
sino también algunos destinos exóticos, como Tailandia,
Rusia o los Emiratos Arabes.
“Hoy tenemos dos grandes polos como destinos de exportaciones:
Brasil y Estados Unidos. Al mercado norteamericano ya estamos
llegando con quesos de pasta dura que compiten con los italianos.
Nuestros productos se utilizan principalmente para la
elaboración de quesos rallados, pero ya son reconocidos como
una materia prima que mejora la calidad de los productos. Ahora
estamos haciendo un plan de marketing para posicionar nuestra marca
en Estados Unidos, porque la idea es llegar directamente a las
góndolas con productos SanCor”, explica Ferrero.
El objetivo es que, en un plazo no muy largo, 40% de su
producción se canalice hacia el exterior. Ferrero pronostica
que en el 2005 la producción láctea en la Argentina
rondará los 11.500 millones de litros anuales &endash;frente a
los actuales 7.000 millones&endash;, y que todo el excedente, tanto
de la industria en general como de SanCor en particular, se
volcará fronteras afuera. Sin embargo, Ferrero asegura que el
escenario principal de la guerra entre las empresas lácteas
seguirá siendo el mercado local. “Más allá de la
importancia que tienen las exportaciones, en SanCor no perdemos de
vista que somos una empresa nacional, que está acá para
quedarse. Por esto estamos convencidos de que el mercado interno
seguirá siendo nuestro principal negocio y no queremos
resignar nuestra posición de liderazgo.”
