India lleva años exportando software, pero lo novedoso es hasta
qué punto las empresas estadounidenses han comenzado a confiar el
desarrollo de software fundamental y de avanzada a programadores de ese
país.
Es lo último que esperaría encontrar en una cadena de
tiendas por departamentos de 65 unidades: Nordstrom Inc. ha descentralizado
sus compras para adaptar mejor el inventario a los gustos locales. Muchos
compradores manejan una media docena de tiendas, o incluso menos, para
personalizar los productos que ofrecen. ¿Cómo puede Nordstrom
hacer eso mientras mantiene centralizadas las finanzas, los descuentos
por volumen y las economías de escala en los envíos? Gracias
a un completísimo software.
El inventario personalizado y el software financiero de la compañía
le han ahorrado millones. Tiene sentido. Nordstrom tiene su sede en Seattle,
hogar de una de las concentraciones más densas de programadores
en Estados Unidos. Pero Nordstrom no está usando talento local solamente.
Viajó hasta la India para conseguir la mayor parte de ese software
personalizado.
El proveedor de Nordstrom es Infosys Technologies, de Bangalore, una
firma de software de rápido crecimiento y ambiciones de nivel internacional.
Un equipo de alrededor de 50 ingenieros de Infosys se dedica a los proyectos
de Nordstrom. Viven en la India pero pasan entre cuatro y seis meses trabajando
en las oficinas de Nordstrom en Estados Unidos, actualizando y perfeccionando
en forma permanente las más de un millón de líneas
de códigos encargadas de manejar los negocios de la cadena.
La India lleva años exportando software, pero lo nuevo es el
punto hasta el que las empresas estadounidenses han comenzado a confiar
el desarrollo de software fundamental y de avanzada a programadores indios.
Los clientes actuales y pasados de Infosys incluyen nombres de primera
línea en Estados Unidos, tales como Visa, Xerox, General Electric,
Reebok y AT&T.
Los ingenieros, nacidos y a menudo capacitados en la India, donde el
inglés es el principal idioma de la educación superior, han
emigrado durante años a Estados Unidos para ocupar puestos en los
laboratorios de investigación y desarrollo de compañías
que van desde Intel y AT&T a empresas nacientes. Pero los ingenieros
que se quedaron en la India no pudieron adquirir las habilidades por falta
de conocimientos y tecnología, un resultado de la agobiante burocracia
del país.
La situación cambió después de que la India comenzara
su liberalización económica, en 1991. Al principio, recurrían
al país principalmente compradores de cuerpos (ver aparte) para
aplicaciones que requerían mano de obra intensa, tales como el ingreso
de datos y proyectos millenium bug. Los programadores capaces estaban disponibles
en la India por sueldos anuales inferiores a US$ 10.000, una quinta parte
de lo que ganarían en Estados Unidos.
La industria del software india remontó vuelo. La National Association
of Software & Service Cos, de Nueva Delhi, estima que las exportaciones
alcanzaron a US$ 1.000 millones en el ejercicio cerrado en marzo de 1997
y que su crecimiento es de 50% anual.
A medida que aumentaron las habilidades de ingeniería, la India
se convirtió en algo más que una fuente de mano de obra barata.
Sólo tres organizaciones en el mundo han logrado una calificación
de cinco puntos, la más elevada, en el Instituto de Ingeniería
de Software de Carnegie Mellon University. Dos están en Estados
Unidos: el Boeing´s Defense & Space Group y Federal Systems Co. de
IBM (ahora Lockheed Martin). La tercera es Motorola India Electronics Ltd.
(MIEL), el centro de software de Motorola en Bangalore.
“Estamos en la India porque ahí es donde está la mayoría
del talento”, dice Amreesh Modi, director gerente de la División
de Software Global de Motorola, y agrega: “La ventaja de costos es una
ventaja adicional a corto plazo”.
Consideremos por ejemplo los chips especializados para computadoras
que manejan aplicaciones como conmutadores telefónicos. Pueden transcurrir
meses entre el diseño de un chip y la entrega a un cliente. Lleva
aun más tiempo que el cliente lo incorpore a sus productos y escriba
el software que va con él. Un modo de reducir esta demora es construir
un simulador de software para el chip y entregarlo inmediatamente a los
clientes, quienes entonces pueden comenzar a escribir y a probar los programas
asociados.
Varias partes del simulador, compilador y software de debugging para
muchos de los nuevos diseños de chips de Motorola se desarrollaron
en Bangalore. “Nuestra gente es tan buena que a menudo sugieren mejoras
en el diseño del chip en sí”, señala Roger Fordham,
director gerente de MIEL.
El procesamiento de señales digitales es la tecnología
fundamental de muchos de los dispositivos sin los cuales ya no podemos
vivir, tales como televisión de transmisión directa, teléfono
celular, multimedios, CD-ROM, banca segura en línea. ¿Quién
escribe el código para esos chips? Texas Instruments cuenta en la
India con 330 profesionales en software, alojados en un nuevo y reluciente
edificio de 36.576 metros cuadrados.
La experiencia y los conocimientos de la India están presentes
en algunas actividades sorprendentes. Por ejemplo, en imágenes espaciales,
que es la toma de fotografías de la superficie terrestre desde satélites
en órbita. Las compañías de petróleo y gas
usan esas fotos para el trazado de los viaductos; los gerentes de desastres
evalúan los efectos de terremotos, inundaciones e incendios, y los
funcionarios de agricultura las utilizan para el tratamiento de pestes.
Los satélites militares de Estados Unidos y Rusia toman las mejores
fotografías de ese tipo, pero no se los puede comprar. Para ello,
hay que ir a la India. “India posee en órbita los satélites
sensores remotos comerciales más avanzados en la actualidad”, afirma
John Copple, ejecutivo principal de Thornton, Space Imaging Eosat, con
sede en Colorado.
En resumen, mientras China está desarrollándose como una
fuente de mano de obra barata para las naciones industrializadas, India
se ha convertido en una fuente de cerebros. Lawrence Ellison, el líder
de Oracle, tiene grandes esperanzas para la computadora de red con la que
su empresa intentará derrotar a Intel/Windows PC en el escritorio.
La computadora de red de Oracle utilizará un sistema operativo
desarrollado principalmente por el Centro de Desarrollo Indio de la compañía
en Bangalore. “Nunca en mis sueños más locos pensé
que podrían lograr tanto en tan poco tiempo”, señala Jerry
Baker, ejecutivo principal de Network Computer Inc., la nueva compañía
de propiedad conjunta de Oracle y Netscape que lidera el sistema NC.
Entre las compañías que han abierto operaciones de desarrollo
en la India o están pensando en hacerlo figuran IBM, Hewlett-Packard,
AT&T, Northern Telecom, Siemens, British Telecom, Digital Equipment,
Lucent y Computer Associates. Los gigantes no tecnológicos como
Citicorp han descubierto que pueden ganar una ventaja competitiva en los
mercados mundiales usando software propietario desarrollado en la India.
Las compañías que llegan a la India para otras razones
comerciales a veces encuentran, sin proponérselo, otras ventajas.
Cuando General Electric, en colaboración con su socia local Wipro,
configuró sus sistemas médicos en Bangalore, el presidente
del directorio de GE Medical Systems, John Trani, propuso una meta elástica,
apuntando a beneficios ya en el primer año. D. A. Prasanna, el ejecutivo
principal de la empresa, respondió con su propia propuesta: “Que
GE nos compre el software a nosotros para ayudarnos a alcanzar el objetivo
más rápido”.
Resultado: el software que digitaliza, maneja, reconstruye y muestra
imágenes en algunos de los scanners de primera línea de GE
fue desarrollado en la India. La unidad de Bangalore es uno de los centros
de desarrollo de software global de GE Medical Systems. Y Prasanna cumplió
su objetivo.
Otras divisiones de GE, como la de motores para aviones, desarrollan
en la India productos de propiedad tan exclusiva que la compañía
se rehúsa a hablar al respecto. En una entrevista anterior, Scott
Bayman, el gerente de GE en la India, admitió que la calidad del
desarrollo de software en ese país es “más avanzada que la
que se encuentra en Estados Unidos, según nuestra experiencia”.
Tampoco los indios aceptan el trabajo y cierran tratos con compañías
extranjeras porque sí. “Decidimos tomar el modelo de Silicon Valley,
adaptarlo a nuestras condiciones y ver que ocurría”, comenta Narayana
Murthy, presidente de Infosys Technologies. Infosys fue la primera compañía
india que ofreció opciones de acciones a bajo costo a sus empleados
-creando así decenas de millonarios en dólares y al menos
300 millonarios en rupias-, la primera en publicar estados financieros
trimestrales auditados y la primera en redactar memorias financieras según
las normas contables de Estados Unidos. El valor de las acciones de Infosys
aumentó 55 veces su valor original en cuatro años en la Bolsa
de Bombay y la compañía está pensando en cotizar en
el Nasdaq.
Tata Consultancy Services, una de las firmas de software del poderoso
grupo Tata, es la firma de software más antigua y de mayor importancia
de la India. En los últimos cinco años, sus ingresos aumentaron
230% y llegaron a US$ 205 millones.
Edward Yourdon, autor de The rise & resurrection of the american
programmer, señala: “Prepárense porque dentro de algunos
años verán el logotipo Fabricado en la India en los productos
de software”.
Los avisos matrimoniales ocupan varias páginas en la edición
dominical de los principales periódicos de la India. Durante décadas,
los padres con hijas en edad de casarse intentaron atraer a doctores e
ingenieros. Ahora, los profesionales en computación encabezan la
lista de preferencias.
© Forbes / MERCADO
Cuando las luces se apagan
¿Usted quiere contar con los cerebros del tercer mundo? Esté
preparado para los dolores de cabeza que le ocasionará.
Los cortes parciales y totales de electricidad son comunes en Bangalore.
Infosys posee 13,5 toneladas de baterías de reserva para mantener
en funcionamiento sus computadoras. Además, cuenta con alrededor
de 18.000 litros de combustible para alimentar los generadores durante
15 días.
El suministro de agua es errático, por lo cual Infosys posee
su propia planta de tratamiento de desechos, que realimenta el agua para
volver a utilizarla. Las huelgas de transporte ilegales son comunes, por
lo cual la compañía cuenta con su propia flota de 25 micros
para transportar a los empleados entre la empresa y sus casas. Además,
la compañía opera una cafetería abierta las 24 horas
del día, capaz de alimentar a 1.200 personas, y cuenta con habitaciones
y duchas, para casos en que disturbios u otros problemas impidan la circulación
de los micros.
Teletrabajadores a nivel internacional
Aun antes de que la economía de la India comenzara a liberalizarse,
en 1991, podía comprobarse en cualquier nómina salarial de
Silicon Valley que la India era una tierra que criaba ingenieros de software.
Un puñado de compañías estadounidenses como Texas
Instruments, incluso, se aventuró hasta el lugar para abrir oficinas
locales y aprovechar el talento en su fuente.
Después, el mercado de mano de obra, globalizado y más
eficiente, encontró otra manera de hacer el trabajo. Firmas de empleo
especializadas firmaron contratos rentables, en rupias, con ingenieros
indios, los llevaron a Estados Unidos con visas de corta duración,
los contrataron a firmas estadounidenses como American Express a tarifas
muy competitivas según los niveles de Estados Unidos, pero a mucho
más de lo que les estaban pagando, e hicieron su negocio.
Fue un negocio con gran movimiento de personal. Los astutos empleados
rápidamente se dieron cuenta del valor de mercado de sus servicios
y se fueron. El gobierno norteamericano comenzó a investigar la
“explotación” de trabajadores extranjeros. Las grandes compañías
continuaron utilizando estos empleados diligentes, pero mantuvieron su
práctica en secreto.
En el capítulo final de este comercio de cerebros, las telecomunicaciones
mejoraron y la India derribó algunas de las barreras que la paralizaban
para hacer negocios en el extranjero. La rápida transmisión
de datos significó en muchos casos que ya no era necesario transportar
físicamente a los trabajadores. Podían permanecer en la India
y trabajar a distancia a nivel internacional.
