miércoles, 3 de junio de 2026

    La renovación de un clásico

    “La apertura de la economía, el control de la
    inflación, el acuerdo logrado en 1991 entre la industria
    automotriz, los trabajadores y los concesionarios, el régimen
    automotor que, un año después, comenzó a dotar
    de racionalidad a las inversiones dentro del sector y, finalmente, la
    integración regional en el Mercosur sentaron las bases para
    que el mercado automotor viviera el crecimiento más importante
    de toda su historia”, dice Jorge Mostany, presidente de la filial
    local de la estadounidense Ford, al ensayar un recuento de las
    condiciones que llevaron a la industria automotriz argentina a lograr
    los altos índices de producción y
    comercialización de los últimos cinco años.

    Paradójicamente, el imperio de esas mismas condiciones
    extendió un certificado de defunción para Autolatina,
    la exitosa asociación que mantuvieron durante casi una
    década Ford y Volkswagen, tanto en la Argentina como en
    Brasil. Un matrimonio que, desde mediados de los ´80, permitió
    a estadounidenses y alemanes sobrellevar el desafío de generar
    economías de escala y recortar costos, produciendo y
    comercializando conjuntamente una gama de vehículos con la que
    pudieron cubrir la demanda de todos los segmentos.

    La experiencia los instaló al tope del mercado en ambos
    países. “Pero el Mercosur y la posibilidad de
    complementación efectiva con nuestra par brasileña nos
    decidió a especializar la producción en determinados
    modelos e importar sin recargo los que no fabricábamos
    localmente. En ese escenario, Autolatina perdía todo sentido.”
    Para Mostany, la separación “llegó naturalmente: las
    dos marcas debíamos comenzar a jugar en un mercado de demanda
    creciente. Y cada una quería hacerlo con sus propias fichas, y
    en todos los segmentos”.

     

    La fábrica mundial

    Las cifras de ventas logradas durante el primer año de vida
    independiente muestran cómo ambas marcas apuraron su
    reposicionamiento en el país: de los US$ 1.760 millones
    registrados en 1995, durante el último ejercicio compartido,
    doce meses después Ford pasaba a facturar US$ 1.482 millones,
    y su otrora aliada US$ 1.238 millones. Según las estimaciones
    de Mostany, los resultados de 1997 confirman esa tendencia: el
    año pasado Ford Argentina logró captar 18% del mercado
    local – frente a un share que en el ´94 ascendía a
    10,6% – , y su facturación, impulsada especialmente por
    las ventas del Escort, alcanzó a US$ 2.000 millones.

    Esos números son los que, a tres años de la
    separación, le permiten a Mostany declarar que “la
    decisión fue dura pero dio sus frutos. En aquel momento era el
    presidente de Autolatina y uno de los principales defensores de
    seguir adelante con el joint venture. Hasta que alguien – que
    me hablaba desde Ford – me convenció con dos argumentos
    de peso: por una parte, quedaríamos huérfanos en dos
    corporaciones que se estaban globalizando y, por la otra, resultaba
    contradictorio, en ese escenario futuro, tener que compartir los
    avances con una competidora”.

    A la marca del óvalo la decisión le imponía
    un doble desafío: “Teníamos que recuperar el peso de la
    historia de Ford en la Argentina y, al mismo tiempo, sumarnos al
    proceso de reingeniería estratégica que la
    compañía comenzaba a encarar desde Detroit”, asegura
    Mostany. La iniciativa, bautizada Ford 2000, apunta a transformar a
    la automotriz en una empresa de escala global, capaz de ofrecer
    automóviles de alta calidad en cada uno de los mercados en los
    que opera. El objetivo final es lograr que, para el inicio del
    próximo siglo, Ford desplace a General Motors del liderazgo
    mundial.

    Para hacer realidad el proyecto se decidió que cada
    subsidiaria se especializara en la fabricación de sólo
    uno o dos modelos e importara el resto, de modo de complementar su
    producción. Actualmente Ford Argentina produce dos modelos
    – el auto mediano Escort y la pick up Ranger, que empezó
    a fabricar en noviembre – , especialmente dirigidos a atender la
    demanda del Mercosur.

    Durante el año pasado el Escort fue la vedette. Con 82.570
    unidades fabricadas entre enero y noviembre, ocupó el primer
    puesto entre todos los modelos de fabricación nacional. La
    planta de General Pacheco llegó a producir 600
    vehículos diarios, pero no pudo escapar a la incidencia de la
    crisis bursátil asiática sobre la demanda
    brasileña. “Nuestra producción está orientada a
    las ventas externas. Hasta octubre estábamos exportando 70% de
    lo que fabricamos, pero a partir de ese mes la demanda de Brasil se
    redujo a la mitad. Decidimos parar para no taparnos de autos en una
    semana”, admite Mostany.

     

    Cuestión de vocación

    La apuesta de Ford Argentina habrá demandado, para fines
    del ´99, una inversión total, en el lapso de cinco
    años, de US$ 1.000 millones en la reconversión
    tecnológica de sus plantas, la reestructuración de su
    red de concesionarios – otro de los puntos que debieron
    resolver luego de la separación con VW – y “el trabajo
    de marketing con el que nos propusimos rescatar la presencia
    histórica de Ford en el país. En este tiempo logramos
    que la marca sumara nuevos valores, como innovación,
    modernidad y cuidado en el diseño. Creemos que los
    lanzamientos del Ka y el Mondeo, que importamos desde Brasil y
    Bélgica, son un buen ejemplo de esos conceptos”.

    Para el CEO de Ford, el desafío local no será
    distinto del que se plantea la compañía a nivel
    mundial. “En el 2000 captaremos 20% del mercado y estaremos al tope
    en las variables que más nos interesan: satisfacción
    del cliente e imagen de marca.”

    – ¿No le teme al redesembarco de Fiat, que
    también parece querer jugar fuerte en la región?

    – No, porque su apuesta pasa más por el volumen y,
    además, creemos que les habla a otros clientes. Los nuestros
    buscan atributos como la tradición, la confiabilidad y la
    capacidad de innovación, que llevaron a que Ford fuera elegida
    la marca del siglo en el mercado nacional. Somos una de las diez
    empresas más importantes del país, y tenemos
    vocación de liderazgo.

     

    La fórmula de Ford


    • Disolución de la alianza con VW.
    • Importantes inversiones en reconversión
      tecnológica.
    • Definición de una estrategia asentada en la
      globalización de la oferta y las exportaciones.
    • Lanzamiento de nuevos modelos.
    • Reestructuración de su red de concesionarios.

     

    Ventas de Ford entre 1993 y 1997