miércoles, 3 de junio de 2026

    Experiencia y racionalización

    Hace cinco años la siderúrgica heredera de Somisa
    cerraba su balance con un rojo de $ 10 millones; hoy aporta nada
    menos que la quinta parte de los $ 5.500 millones que facturan en
    conjunto las 60 empresas administradas por el grupo Techint. Desde la
    privatización, en noviembre del ´92, los resultados van en
    ascenso: el último balance anual, cerrado en junio, declara
    ventas por $ 1.011 millones y $ 90,9 millones de utilidades netas,
    que crecieron 49% con respecto a 1996. Y el 21% de aumento de la
    demanda interna de acero le permitirá cerrar el ejercicio en
    curso con $ 1.200 millones de facturación.

    “La primera razón de nuestro éxito es que
    éste es un negocio que conocemos; Techint participa en la
    siderurgia desde hace 40 años y tiene activos de conocimiento
    y acción en el mercado muy importantes”, señala Javier
    Tizado, vicepresidente ejecutivo de Siderar.

    Apenas la tropa de los Rocca se hizo cargo de la acería
    comenzó un proceso de racionalización de producto que
    derivó en la concentración en las piezas planas.
    “Somisa tenía otras líneas a la que nosotros no les
    veíamos perspectivas de rentabilidad futura; entonces tomamos
    una decisión importante: dijimos basta y cerramos las
    instalaciones”, recuerda Tizado, directivo de un holding que supo
    reconvertirse y pasó de la comodidad de los contratos con el
    Estado a jugar en la primera línea del mercado abierto.

    La racionalización siguió con los recursos humanos:
    merced a un programa de retiros voluntarios 2.400 personas se fueron
    de la empresa que, al momento de la desestatizacion, sumaba 8.000
    empleados. Una inversión de $ 600 millones y un programa de
    capacitación que en la actualidad insume 2,6% del total de las
    horas trabajadas hicieron el resto. En cinco años la
    productividad pasó de 12 horas/hombre por tonelada a 4,2; el
    costo de venta cayó de $ 470 por tonelada en 1994 a $ 340 en
    1997 y los márgenes operativos saltaron de 8% a 17% de las
    ventas.

     

    Proveedores y clientes asociados

    Para Tizado, una de las herramientas clave de la actual
    gestión fue la tercerización de las actividades
    periféricas. A través de licitaciones internacionales
    Siderar contrató la operación de la central
    termoeléctrica y el suministro de energía
    eléctrica, la producción de gases industriales y el
    manejo del puerto.

    “A Somisa, como a cualquier empresa pionera, no le quedaba otra
    alternativa que cubrir todas las funciones; nosotros, en cambio,
    estamos en condiciones de elegir los mejores proveedores”, asegura.
    “Y no lo hacemos sólo para reducir los costos sino como un
    camino para incorporar tecnología de punta sin tener que
    desviar inversiones de la producción de acero, que es en lo
    que debemos concentrar nuestro esfuerzo”, agrega. Traducido en
    números, este principio significó para la empresa
    ahorros operativos por $ 9,7 millones al año e inversiones de
    terceros por $ 160 millones.

    A menos que la demanda interna esté deprimida, Siderar
    destina 80% de su producción – que el año pasado
    rondó los dos millones de toneladas – al mercado local.
    La razón, según Tizado, es simple: “En la plaza interna
    colocamos una mezcla más rica, con productos de mayor valor
    agregado”. Esta estrategia, sin embargo, los obliga a comprometerse
    en los negocios de sus clientes – básicamente
    Pymes – , porque, explica, “si ellos no prosperan, se compromete
    nuestra propia prosperidad”.

    La empresa cuenta con siete programas orientados a sus clientes.
    Uno de ellos implicó traer a la Argentina el curso de Small
    Business Development de la Universidad de Harvard, con el que en tres
    años capacitó a los dueños y gerentes generales
    de las Pymes. A los directores de planta, en tanto, les abrió
    su master interno en Organización Industrial, supervisado por
    la Universidad de Navarra.

    Además de brindar formación teórica
    – “algunos ni sabían sacar sus costos”, recuerda un
    vocero de la empresa – , los técnicos de Siderar auditan
    los procesos de ingeniería industrial de sus clientes y les
    ofrecen planes para enmendar las fallas detectadas.

    La última novedad en el apoyo a las Pymes se llama ducto
    informático. A través de Internet, Siderar presta a sus
    clientes tres servicios: información sobre la empresa
    – disponibilidad, cuentas corrientes, despachos – ,
    análisis de mercado e informes de coyuntura, y software de
    gestión. En cuanto a la financiación, la acería
    destinó $ 30 millones a una sociedad de garantías
    recíprocas.

     

    Chiches nuevos

    En abril de 1997 Siderar pagó $ 60 millones por Comesi, una
    planta de galvanización y pintado de chapas que calzaba
    perfecto en su estrategia de avanzar hacia productos de mayor valor
    agregado. Y otra vez la gente de Techint tuvo la oportunidad de
    demostrar su expertise en la reconversión operativa. “Tuvimos
    una performance impresionante”, indica Tizado. “En menos de seis
    meses conseguimos que con 33% menos de gente produzca 43%
    más”, añade.

    El plato fuerte llegó en diciembre, cuando el consorcio
    encabezado por Techint se adjudicó la siderúrgica
    estatal venezolana Sidor, que en sus 20 plantas reúne 15% de
    la capacidad instalada en Sudamérica. Por el complejo, la
    sociedad ofreció US$ 2.301 millones, de los cuales US$ 480
    millones deberán ser pagados por Techint.

    “Acabamos de comprar un capítulo importante en el
    desarrollo de la industria sudamericana, prácticamente dos
    veces Somisa”, asegura Tizado. Entre las fortalezas del complejo
    menciona el bajo precio del gas natural que se emplea como agente
    reductor y la abundancia de energía eléctrica, provista
    por una central termoeléctrica próxima que es la
    segunda del mundo por su tamaño. Además, las
    instalaciones portuarias sobre el Orinoco le garantizan una
    fácil salida al mar.

    “Hay un potencial enorme que sufre, aunque en menor medida que
    Somisa, las mismas limitaciones que implica el manejo estatal”,
    afirma Tizado. Y aunque no lo diga, es en la resolución de
    estos obstáculos, justamente, el terreno en el que los hombres
    de Siderar se sienten imbatibles.

     

    La fórmula de Siderar


    • Concentración en los productos más
      rentables.
    • Desarrollo de clientes.
    • Tercerización.
    • Eficiencia operativa.

     

    Ventas de Siderar entre 1993 y 1997