viernes, 3 de abril de 2026

    Contraataque y algo más

    Dado que, como se sabe, la tecnolog&iacute{a es cada vez
    más un commodity y menos una ventaja competitiva, entre las
    empresas del sector tiene especial validez aquel antiguo principio
    según el cual el que pega primero, pega dos veces. Ese fue el
    principal obstáculo que debió afrontar Miniphone
    cuando, en 1993, comenzó a operar en el mercado metropolitano
    de la telefonía celular: su hasta hoy única
    competidora, Movicom, llevaba entonces más de tres años
    de actividad, lo cual le había permitido, entre otras
    numerosas ventajas, imponer su marca como virtual sinónimo del
    genérico.

    Claro que la antigüedad en sí misma no garantiza el
    éxito, pero Movicom supo aprovecharla: incluso la competencia
    sigue reconociéndole hoy buenos niveles de calidad de servicio
    y de atención a los clientes. Y, lo que no es menor, tuvo
    tiempo para ir dosificando las inversiones en la medida en que fuera
    necesario ampliar la red.

    Es obvio a esta altura que la competencia no ha sido fácil
    para Miniphone, pero es igualmente notorio que -aunque el liderazgo
    del mercado sigue en poder de Movicom- no le ha ido nada mal: a fin
    de octubre la empresa estaba a punto de perforar la barrera de los
    500.000 abonados y, con una tasa de crecimiento evidentemente
    más rápida que la de su colega (un promedio aproximado
    a 50.000 nuevos clientes cada 30 días en los últimos
    meses, según sus directivos), controlaba 48% del mercado,
    según diversas fuentes del sector (con las que no coincide
    Movicom, que asegura atender a más de medio millón de
    clientes y que eso representa más de 60% de la torta).

     

    Las manos en la masa

    El gran salto en el market share, después de tres
    años de meseta alrededor de 40% (ver gráfico),
    llegó de la mano de la explosiva masificación de la
    telefonía celular que se produjo en los últimos meses.
    Y para los segmentos masivos, Miniphone hizo valer su herramienta
    más efectiva: el fraccionamiento de las comunicaciones cada 10
    segundos (Movicom factura por períodos mínimos de un
    minuto).

    Fabián Bifaretti, gerente de Gestión de Productos y
    Servicios de la empresa, admite que la política de
    facturación fue “la gran herramienta de
    diferenciación”, pero advierte que “no todo pasa por el
    precio”. A esto, dice, “hubo que anexarle calidad de servicio y
    atención, y servicios diferenciales basados en
    tecnología digital que sólo es exclusiva de Miniphone”.

    Otro elemento que ayudó a la compañía a ganar
    mercado en el momento de la masificación fue el súbito
    levantamiento del perfil de su comunicación. Pese a que
    Miniphone factura cada 10 segundos desde que comenzó a operar,
    ese aspecto de su servicio se hizo ampliamente conocido gracias a la
    vasta campaña de publicidad desarrollada últimamente,
    que incluye dos comerciales de TV -en el aire al cierre de esta nota,
    a fines de octubre- que alcanzaron rápidamente un amplio nivel
    de recordación.

     

    El gran objetivo

     

    Si bien puede considerarse que Miniphone prácticamente
    cerró la brecha de la antigüedad en términos de
    cantidad de abonados, sus ejecutivos reconocen que está
    pendiente un gran desafío: el segmento corporativo, integrado
    por no más de 1.500 empresas que constituyen los clientes
    más rentables. En ese sector la compañía admite
    que su penetración no supera hoy un módico 10%.

    Pero el arma para esa batalla ya está lista: se trata de
    Wireless Intelligent Network (WIN, en castellano: red
    inalámbrica inteligente), un sistema de redes internas a
    medida que, según promete su project leader, Santiago Douton,
    marcará “un antes y un después” en materia de
    telefonía celular.

    La ventaja más obvia de WIN es la posibilidad de
    comunicación inmediata con independencia de la
    ubicación geográfica, lo cual es particularmente
    importante para aquellas compañías con grandes
    estructuras de distribución. De hecho, Miniphone tiene
    convenios con las operadoras de sus propietarias en el interior del
    país -Telecom Personal, de Telecom, en la mitad norte, y
    Unifón, de Telefónica, en la mitad sur- para que las
    redes WIN funcionen en todo el país. (Dicho sea de paso,
    Miniphone y Telecom Personal mantienen una anecdótica
    polémica acerca de la paternidad del producto, que la primera
    anunció públicamente diez días después de
    que lo hiciera la segunda, en ambos casos con el mismo nombre.
    Ejecutivos de Miniphone dicen que ellos lo desarrollaron primero pero
    Telecom Personal se anticipó a comunicarlo sin tenerlo listo.
    Sus colegas aseguran que lo anunciaron porque estaba terminado, y
    citan a Chrysler entre los clientes que lo tienen funcionando en
    etapa experimental).

    Merced a la tecnología digital, las redes WIN se ajustan a
    las necesidades de cada usuario -pueden funcionar interna o
    externamente, por ejemplo- y discriminar en la facturación no
    sólo qué llamada externa se hace desde cada terminal,
    sino también las llamadas externas de las internas, ya que
    éstas gozan de tarifas preferenciales.

    “Las empresas se benefician no sólo porque pueden encontrar
    a su gente en todo momento, sino porque, gracias a la
    facturación inteligente, pueden utilizar este sistema como una
    herramienta más de su política de beneficios al
    personal”, dice Douton.

    Por otra parte, las redes WIN permiten transferencias “flexibles e
    inteligentes” de llamadas. Según explica Douton, un ejemplo de
    transferencias flexibles podría ser el de un hospital, que
    debería programar qué días está de
    guardia cada médico para que reciba determinadas llamadas
    sólo durante esos días. Las transferencias
    inteligentes, en tanto, permiten derivar las llamadas entrantes
    según de qué línea externa procedan.

     

    Por dentro y por fuera

    El desarrollo de WIN no le demandó a Miniphone un gran
    despliegue de recursos humanos: apenas 13 personas, procedentes de
    sus áreas comercial, de marketing, de ingeniería y de
    finanzas, y de la empresa Ericsson, su principal proveedora de
    equipos. Sí, en cambio, fue grande el esfuerzo en
    términos de tiempo (nueve meses) y de inversión ($ 6,5
    millones en equipamiento y software, que fue desarrollado en la
    propia empresa).

    Una vez en marcha, en el área de Negocios Corporativos se
    formó una especie de unidad de negocio compuesta por 10
    ejecutivos de cuentas que, cada uno con sus asistentes, atiende a
    diferentes sectores de industria, más un team de soporte
    formado por cuatro personas full-time con las que colaboran otras
    ocho pertenecientes a diversas áreas de la estructura
    matricial de la compañía.

    Al momento del anuncio público, Miniphone ya estaba
    operando redes WIN en Telefónica, Telecom y Allied Domecq, en
    los tres casos a pleno, incluso facturando, y en diversos grados de
    experimentación en Unilever, Gas Natural Ban, Ericsson,
    International Fragances & Flavours (IFF), la división de
    Servicios Urbanos de Techint y el hotel Sheraton de Buenos Aires.
    También en la embotelladora Baesa y su distribuidora
    Metropolitan Cargo, en este caso con la particularidad de que la red
    integra a ambas. Entre los interesados a punto de iniciar el
    período de prueba se cuentan Laboratorios Roemmers, el
    Hospital Alemán y el diario La Nación.

     

    Lo que viene

     

    Para el futuro Miniphone apunta al menos en dos direcciones. Una
    es ofrecer a sus clientes, a partir de septiembre de 1998, la
    posibilidad de comunicarse desde cualquier lugar del mundo utilizando
    un mismo teléfono y un mismo número, para lo cual
    suscribió un acuerdo con Iridium, una de las tres
    compañías internacionales que está desarrollando
    un sistema de telefonía celular satelital (ver MERCADO de mayo
    de 1997), que la proveerá del acceso a la red global. El
    contrato no prevé exclusividad en ningún sentido:
    Iridium podrá proveer a otras operadoras de telefonía
    celular y Miniphone podrá acceder a otros sistemas globales.

    La otra es el mercado de las Pymes, tentador por su volumen pero
    complejo por su diversidad. Por ahora, la empresa prefiere
    concentrarse en las redes a medida para las grandes corporaciones,
    pero sus ejecutivos aspiran a desarrollar soluciones estándar
    para poder ganar presencia en ese segmento.

    Alejandro J. Lomuto

     

     

    ¿Quién se quedará con
    Miniphone?

     

    Como se sabe, desde su fundación el 1° de junio de
    1992 -entonces como Movistar SA, desde junio del año pasado
    como Miniphone SA-, la segunda operadora de telefonía celular
    del área metropolitana de Buenos Aires pertenece por mitades a
    Telefónica de Argentina y Telecom Argentina.

    También es notorio que las dos grandes operadoras de
    telefonía básica están poniendo fin a sus
    negocios comunes -de hecho, hace meses que Telintar viene funcionando
    divida en dos, una parte administrada por Telecom y otra por
    Telefónica- con el objetivo de manejar autónomamente
    sus estrategias cuando se desregule por completo el mercado de las
    telecomunicaciones.

    Miniphone no será la excepción. Hasta ahora, la
    primera que mostró interés en abandonar la sociedad es
    Telefónica: el estudio O´Farrell (asesor jurídico
    externo de la compañía), Telecom Portugal (socia
    minoritaria de Telefónica de España) y una firma del
    grupo Citicorp (socio local de Telefónica en
    telecomunicaciones y TV por cable) compraron pliegos para la
    licitación de PCS, un negocio en el que Telefónica no
    podría participar a menos que se aleje de Miniphone.

    Las turbulencias que envuelven por estos días al sector
    -las sucesivas postergaciones de la adjudicación de las
    frecuencias para PCS luego del curioso episodio de espionaje montado
    en un programa de televisión, la interminable polémica
    acerca del rebalanceo de las tarifas telefónicas y la
    posibilidad de que el gobierno no conceda la prórroga de la
    exclusividad a Telefónica y Telecom- aconsejan silencio de
    radio a los directivos del sector. En medio de semejantes
    complicaciones, el futuro de la propiedad de Miniphone no parece
    prioritario.

     

     

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