Mientras que en España el difícil entorno operativo
parece haber llevado a una tregua en las guerras de precios, los
grandes bancos españoles, en especial Banco Bilbao Vizcaya
(BBV) y Banco Santander, parecen estar librando una guerra
inversionista en América latina.
El Banco Central Hispano (BCH) también actúa en el
continente pero es menos agresivo que el BBV y el Santander, luego de
emerger de una reestructuración. Cada uno de ellos está
adoptando una técnica de inversión diferente en los
países de la región. También Argentaria
está activa a través de la red de su subsidiaria, el
Banco Exterior de España.
Los tres bancos españoles tienen grandes ambiciones en
Latinoamérica. Las inversiones del Banco Santander, con
presencia en la región durante más de 40 años,
alcanzarán un valor contable consolidado de US$ 1.556 millones
después de la fusión del Banco Santander Chile y del
Banco Osorno y La Unión, según anunció el
presidente Emilio Botín en la declaración de los
resultados del banco de mediados de 1996. Botín calcula que en
los próximos años la inversión directa total del
banco en América latina será cercana a 20% del total de
las cuentas de capital del grupo.
Matías Rodríguez Inciarte, vicepresidente segundo,
comenta que en términos netos esto significaría que el
Banco Santander podría agregar alrededor de US$ 500 millones
en inversiones en la zona, siempre y cuando encuentre oportunidades
con el rendimiento apropiado que cree valor para los accionistas.
Inciarte sostiene que Santander apunta a conseguir un rendimiento del
capital accionario superior a 20% para cualquier inversión que
realice en la zona. Sin embargo, insiste en que el banco “no
invierte por invertir sino porque creemos que van a ser inversiones
rentables”.
El objetivo de BBV, explica Luis Bastida Ibargüen, director
financiero, es “empezar el 2000 con una fuerte presencia en
Latinoamérica, lo que significa estar en los (cinco o seis)
países más importantes de América latina con
participaciones en los principales bancos”. A pesar de que BBV
es un inversionista más reciente que Santander en la
región, en los últimos años construyó su
presencia allí con fuerza. Su último movimiento fue
tomar control del Banco Francés de la Argentina, una de las
entidades mejor gerenciadas y más innovadoras del
país.
El BCH, Banco Central Hispano, al igual que Santander, también
cuenta con una larga historia en la región, con herencias de
inversiones en bancos desde comienzos de la década del
‘60 realizadas por el Banco Central y el Banco Hispano Americano
antes de su fusión en 1991. El objetivo de BCH, explica
Antonio Escámez Torres, director y gerente general a cargo de
la división de asuntos internacionales, es ser uno de los tres
grupos financieros más grandes en cada uno de los mercados en
los que opera, y adquirir presencia en otros mercados en los que hoy
no la tiene.
Mientras que la meta principal de Argentaria está en las
operaciones nacionales, el segundo objetivo en importancia es
Latinoamérica, comenta Francisco Gómez Roldán,
gerente general del sector de actividades minoristas del grupo. Su
controlada, Banco Exterior de España, posee una red de
subsidiarias en América latina construida a fines de los
años ‘70 y ‘80, que no fueron rentables cuando se
formó Argentaria en 1991. Estas subsidiarias fueron
reestructuradas y la mayor parte de las actividades minoristas,
excepto las de Panamá y Paraguay, fueron cerradas. Las
operaciones restantes del grupo en América latina se
concentran en las actividades empresariales, comerciales, financieras
y de importación y exportación. En 1996 fundó el
Banco Exterior de América, con sede en Montevideo, a
través de la fusión de sus subsidiarias en Uruguay,
Chile y la Argentina. Se especializará en operaciones
bancarias empresariales y de comercio exterior, y se estima que
permitirá una explotación más eficiente de los
flujos de capital en los países del Mercosur.
La lucha constante, mercado por mercado
La puja por las inversiones en América latina se
llevó a cabo con jugadas fuertes en 1995 en Perú, donde
BBV realizó una oferta mejor que su rival Santander por la
compra del Banco Continental. Santander se apresuró a
continuar con la adquisición de los bancos InterAndino y
Mercantil, que luego fusionó.
En México, BBV incrementó su participación de
20,65% a 70% en el Grupo Financiero Probursa, que controla al BBV
Mercantil, antes llamado Multibanco Mercantil Probursa.
Durante 1996, la acción más importante se llevó
a cabo en Chile, Colombia y México. El Banco Santander
creó la mayor institución financiera de Chile, con US$
7.900 millones totales en activos a través de la fusión
del Banco Santander Chile, su subsidiaria, con el Banco Osorno y La
Unión, el 1º de julio pasado.
El Banco Santander compró una porción adicional de
25,5% del banco ampliado luego de la fusión, por una suma
cercana a US$ 495 millones, lo que aumentó su
participación a 74,7%.
BBV aún no realizó adquisiciones en Chile; Bastida
explica que el banco estuvo al tanto de prácticamente todas
las oportunidades que había en el país pero las
rechazó, incluida la concerniente al Osorno, por considerar
que los precios eran extemadamente altos.
Pero el BBV sí aumentó sus operaciones mexicanas con la
compra de las redes de sucursales de Banca Cremi y Banco de Oriente,
y así casi duplicó las 143 sucursales de BBV Mercantil.
Cremi y Oriente estaban bajo el control del fondo de garantía
de depósitos del gobierno mexicano.
Bastida explica que el BBV adquirió las redes de
distribución, bienes raíces y relaciones con clientes
en depósitos de ambos bancos por un precio “proporcional
a lo que compramos”. BBV Mercantil tenía la
infraestructura pero necesitaba un mayor volumen de negocios, agrega.
Bastida considera la operación mexicana como un negocio con
crecimiento, que BBV ampliará tanto en forma orgánica
como a través de adquisiciones.
Durante los últimos meses en México se dio una
especulación de mercado por la cual Santander estaba
interesado en InverMéxico. José García-Cantera,
al mando de las investigaciones en Latinoamérica para Salomon
Brothers, estimó que InverMéxico era un objetivo
más factible para Santander, pero que otros varios bancos,
incluido el Banco de Boston, también mostraban interés
por adquirirlo. Finalmente, en noviembre, Santander anunció
que pagaría US$ 378 millones por 75% del Banco Mexicano,
filial del grupo financiero InverMéxico y 4º banco del
país, con US$ 11.000 millones en depósitos.
En Colombia, BBV adquirió 40% del Banco Ganadero, el mayor
banco del país, por US$ 328 millones, en un acuerdo que se
cerró el 25 de agosto. BBV pagó menos de una vez y
media el precio accionario, lo que representó una
relación precio-ganancias menor a 10 en 1996, comenta
Bastida.
El Banco Ganadero posee una sólida base de capital y es muy
probable que extienda su posición en el mercado interno tanto
a través del crecimiento orgánico como de las
adquisiciones, explica. En su calidad de banco comercial universal,
sirve al sector minorista, a las medianas y grandes empresas de
Colombia y realiza actividades internacionales en los países
cercanos.
Por su parte, BCH firmó un acuerdo preliminar por el que se
compromete a pagar US$ 250 millones por una participación
minoritaria en el Banco de Colombia, 2ª entidad de ese
país.
Movimientos y estrategias
En Chile, el Banco Santander Chile, luego de su fusión con Osorno, tiene
pocas probabilidades de seguir siendo el mejor jugador por mucho tiempo: será
superado por la próxima fusión del Banco O’Higgins con el
Banco de Santiago, que creará una entidad con un total de activos cercano
a US$ 10.000 millones y una participación de mercado de préstamos
y depósitos estimada en 21%.
El Banco O’Higgins está controlado en 77% por el holding OHCH, del
cual BCH y su socio estratégico chileno, el Luksic Group, poseen 50%
cada uno. Escámez, del BCH, estima que la fusión tendrá
lugar el primer semestre de este año.
En diciembre de 1995, mediante un acuerdo entre BCH y Luksic, OHCH se agrandó
y hoy incluye a los bancos subsidiarios de ambos grupos del Cono Sur de América
latina. Ya controlaba al Banco O’Higgins y también tomó el
control del Banco de Santiago, Banco Tornquist de la Argentina, que BCH adquirió
en 1995, Centro Hispano Banco (Uruguay), Banco de Asunción de Paraguay,
Banco del Sur, adquirido por BCH a comienzos de 1996, y Banco del Libertador
de Perú. Los bancos Sur y Libertador se fusionaron. En tanto, vendió
una subsidiaria de Puerto Rico, BCH Puerto Rico, a Santander.
Escámez señala que el holding podría tener un interés
conjunto en el futuro en Bolivia. En México, BCH tiene una participación
de alrededor de 10% en el Grupo Financiero Bital, que posee 95,9% del Banco
Internacional de México.
En Venezuela, Santander se alzó con 90% de la segunda institución
de ese país, el Banco de Venezuela, que estaba bajo control del gobierno
desde la crisis de 1994/1995. Poco después, el BBV anunció la
compra de 40% del más grande aún Banco Provincial, que posee entre
22 y 24% de market share. Santander también tiene interés en realizar
inversiones en Brasil, y no hace mucho desembarcó en Colombia a través
de la compra de 55% del Banco Comercial Antioqueño.
BBV, sostiene Bastida, está en busca de más oportunidades de inversión
en la Argentina y Chile para sumar a sus operaciones en la región. Bastida
considera que Brasil es la pieza que les falta en su estrategia latinoamericana.
Dado que el banco persigue una participación de mercado de al menos entre
5 y 10% en los países en los que invierte, en Brasil esto implicaría
una “inversión bastante considerable”. Se trata de “un
mercado más complicado y más competitivo”, señala
Bastida; el banco pospuso las inversiones y lo está estudiando con detenimiento.
Bastida agrega que cualquier presencia significativa en la Argentina y Chile
requerirá una inversión de US$ 500 millones para ambos países,
mientras que Brasil podría representar otros US$ 500 millones, desde
ahora hasta el año 2000. Según Escámez, BCH no busca actualmente
ninguna adquisición en Latinoamérica, pero es probable que estudie
distintas oportunidades en el futuro, por ejemplo en Perú.
Las opiniones están divididas respecto de qué banco tiene la mejor
estrategia en la región. Bastida explica que la estrategia de BBV es
“exportar las capacidades que tenemos en España en operaciones bancarias
minoristas a nuevos mercados”. El BBV adquirió los mayores intereses
en bancos líderes de los países más importantes de América
latina.
El objetivo principal de Santander en Latinoamérica también está
en las operaciones bancarias comerciales, a pesar de que tienen una proporción
mayor de actividades en la banca de inversiones que BBV. Cerca de 75% de sus
operaciones en América latina corresponden a la banca comercial, y otro
25% a la banca de inversiones. También cuenta con fondos de pensiones
privados en la Argentina y Chile y pronto lanzará uno en México.
Mientras que BBV convoca a ejecutivos de España para administrar sus
operaciones latinoamericanas, el Banco Santander designa ejecutivos locales
con años de experiencia en la conducción de las operaciones del
banco en América latina.
Según algunos analistas, el Santander tiene fama de comerciante y se
preguntan si invierte en Latinoamérica a largo plazo. El banco responde
que establece una diferencia entre su actividad principal y sus actividades
secundarias: “Si compramos bancos, nuestra intención es quedarnos”.
Algunos especialistas creen que el modelo de expansión de BBV es “más
razonable” que el de Santander, teniendo en cuenta sus sistemas. Es probable
que BBV esté mejor preparado para controlar sus operaciones en América
latina debido a que es una extensión del banco en España. La entidad
está implementando sistemas y solicitudes en la región que son
reflejo de la manera en que trabaja en España, y que generarán
“una productividad y un control fabulosos”.
Pero otras opiniones sugieren que el perfil de riesgo de BBV es probablemente
mayor, dado que su presencia fue más reciente, mientras que el crecimiento
de Santander, si bien realizó varias adquisiciones, fue más orgánico,
construido sobre su mayor conocimiento y experiencia en la región.
En España algunos ejecutivos del sector son escépticos respecto
del último desplazamiento hacia el Nuevo Mundo, y recuerdan la historia
de inestabilidad política y económica de la región. El
Banco Popular Español y Bankinter se encuentran entre las entidades españolas
que deliberadamente no se unieron a la carrera hacia América latina,
mientras que el Banco Español de Crédito, cuya casa matriz es
Santander, también apunta al mercado interno.
