sábado, 18 de abril de 2026

    Recuperar la identidad

    En los últimos cinco años, a NCR le tocó ocupar dos veces la
    primera plana en el mundo de los negocios: primero en 1991,
    cuando la corporación fue adquirida por AT&T, el gigante de
    las telecomunicaciones que intentaba expandir sus negocios hacia
    el terreno de las soluciones informáticas. La última, a fines
    del año pasado, cuando frente a la inminente desregulación del
    mercado estadounidense de las telecomunicaciones, AT&T Global
    Information Solutions decidió dar marcha atrás y optó por
    concentrarse por completo en su core business. El resultado se
    tradujo en una división de la compañía en tres empresas
    independientes: AT&T Lucent Technologies, especializada en la
    provisión de productos, servicios e infraestructura para
    telecomunicaciones, y NCR, orientada a las soluciones
    informáticas. Desde entonces, los herederos de Patterson
    asumieron un nuevo desafío: recuperar la identidad de la
    compañía."Los motivos de la división fueron muchos, pero
    el principal fue permitir que cada una de las empresas en las que
    se dividió AT&T tuviera la capacidad de desarrollar mejor
    sus propios negocios, ya que existían determinadas áreas en las
    que las operaciones de una compañía entraban en conflicto con
    los negocios de alguna de las otras dos", señala Richard
    Evans, vicepresidente senior a cargo de planeamiento estratégico
    y de recursos humanos de la corporación."El área de
    sistemas de redes vendía equipamientos a las compañías
    telefónicas, y AT&T era uno de sus principales clientes.
    Pero el resto de las empresas telefónicas, que deseaban adquirir
    los equipos, comenzaron a negarse porque AT&T era competidora
    en los servicios y se había convertido, al mismo tiempo, en
    proveedora. La división de los negocios en tres empresas
    diferentes permitió superar esas dificultades", explica
    Evans.

    A sus marcas

    La separación definitiva entre NCR y AT&T se concretará a
    fin de año. "Existen todavía pasos legales que deben
    llevarse a cabo, como los de separar los balances -asegurando que
    los activos mundiales estén correctamente distribuidos entre las
    compañías- y cumplir con la documentación necesaria para que,
    a partir de 1997, NCR quede en condiciones de hacer oferta
    pública de sus acciones en la Bolsa de Nueva York",
    describe Evans. Para Claudio Muruzábal, presidente y director
    general de la filial argentina, el proceso será sencillo
    "porque durante estos años NCR no estuvo plenamente
    integrada a AT&T, y eso nos permite volver a usar nuestro
    nombre, recuperar una tradición de muchos años y una fortaleza
    de marca ganada especialmente fuera de Estados Unidos". ¿La
    operación de adquisición de NCR por parte de AT&T puede
    considerarse un fracaso? "A veces se aprende de la manera
    más dura", admite Evans. Aunque en el balance rescata lo
    positivo: "Creo que ambas compañías pudieron aprender de
    esta unión, y que el conocimiento que cada una adquirió de sus
    competencias y negocios permitirá que el futuro de sus
    operaciones sea mejor para ambas". Otro costado positivo de
    la alianza llegó de la mano del downsizing que NCR encaró
    durante 1995: "Para la compañía seguramente habría sido
    mucho más difícil y sumamente costoso llevar a cabo por sí
    misma una reingeniería que demandaba la reducción de 8.500
    puestos de trabajo. Ahora la empresa es mucho más ágil y
    dinámica para hacer frente a las demandas del
    mercado".Mientras tanto, Muruzábal asegura que en la filial
    argentina de NCR las cosas no cambiarán demasiado. "Estamos
    en el país desde 1913. Y en todo este tiempo atendimos a
    nuestros clientes de la misma forma, antes, durante y después de
    la fusión. Pensamos que la experiencia nos ha fortalecido en lo
    tecnológico, porque nos permitió construir una ventaja
    competitiva en la integración de la computación con las
    comunicaciones, y en el plano cultural, por las modificaciones
    ocurridas puertas adentro de la organización. El mercado en el
    que nos movemos ya es uno de los más competitivos en el país. Y
    creemos habernos preparado para seguir brindando las soluciones
    más adecuadas a los negocios de nuestros clientes."

    Un clásico en lo suyo

    En la Argentina, las operaciones de NCR se iniciaron como en todo
    el mundo: de la mano de sus cajas registradoras. Después, la
    compañía se anotó otros triunfos. En 1983 fue la encargada de
    introducir en la plaza local -con el lanzamiento de la familia
    NCR Tower- las primeras computadoras comerciales Unix. A partir
    de allí comenzó a ganar terreno en el retail -aportando desde
    terminales de puntos de venta y scanners hasta sistemas de
    aplicaciones para la administración de mercaderías- y en la
    industria bancaria, a través de la comercialización de cajeros
    automáticos, uno de los nichos en los que mantiene -con 33% del
    mercado mundial- una posición de liderazgo. Cadenas
    internacionales -como Carrefour y Makro- y nacionales -Norte y
    Tía- forman parte de la cartera de clientes de NCR Argentina. El
    desafío de la empresa es seguir captando participación en el
    segmento supermercadista, cada vez más orientado a diseñar
    estrategias basadas en el manejo de información que permita
    conocer las preferencias de sus consumidores, determinar cuáles
    son las ofertas más convenientes y el modo en que los clientes
    esperan ser atendidos. Dentro del sistema financiero, los bancos
    Central, Galicia, Del Buen Ayre y las redes Banelco y Link
    también emplean equipamiento provisto por NCR. "Nosotros
    percibimos que en el futuro los negocios del comercio minorista y
    la banca se van a beneficiar con la segmentación de sus
    públicos. Y toda nuestra oferta está orientada a mercados que
    manejan números importantes de clientes. Nuestros productos
    participan de ese proceso desde los dos extremos de la cadena: en
    la toma de la información -dentro del supermercado, a través de
    las cajas registradoras, y en los bancos, mediante los cajeros
    automáticos- y del otro lado, en el punto donde esos datos se
    convierten en información por medio del data warehousing. Por
    eso, existe una potencialidad de crecimiento de nuestras
    operaciones", asegura Muruzábal.Según estimaciones del
    sector, el mercado nacional de las soluciones informáticas se
    incrementará durante este año entre 2 y 5%. En la filial local
    de NCR son más optimistas: Muruzábal cree que el ejercicio 1996
    registrará una expansión cercana a 30% con respecto a 1995.Para
    la corporación mundial, la apuesta inmediata de Latinoamérica
    es el Mercosur. "Toda la región está respondiendo de
    acuerdo con las previsiones. De hecho, considerando nuestras
    expectativas de crecimiento, estamos investigando oportunidades
    de inversiones. Aún no hay ninguna decisión tomada, pero en
    1997 podríamos anunciar nuestra intención de montar una planta
    -probablemente en Brasil- para abastecer a los países de la
    región", apunta Evans.