En los últimos cinco años, a NCR le tocó ocupar dos veces la
primera plana en el mundo de los negocios: primero en 1991,
cuando la corporación fue adquirida por AT&T, el gigante de
las telecomunicaciones que intentaba expandir sus negocios hacia
el terreno de las soluciones informáticas. La última, a fines
del año pasado, cuando frente a la inminente desregulación del
mercado estadounidense de las telecomunicaciones, AT&T Global
Information Solutions decidió dar marcha atrás y optó por
concentrarse por completo en su core business. El resultado se
tradujo en una división de la compañía en tres empresas
independientes: AT&T Lucent Technologies, especializada en la
provisión de productos, servicios e infraestructura para
telecomunicaciones, y NCR, orientada a las soluciones
informáticas. Desde entonces, los herederos de Patterson
asumieron un nuevo desafío: recuperar la identidad de la
compañía."Los motivos de la división fueron muchos, pero
el principal fue permitir que cada una de las empresas en las que
se dividió AT&T tuviera la capacidad de desarrollar mejor
sus propios negocios, ya que existían determinadas áreas en las
que las operaciones de una compañía entraban en conflicto con
los negocios de alguna de las otras dos", señala Richard
Evans, vicepresidente senior a cargo de planeamiento estratégico
y de recursos humanos de la corporación."El área de
sistemas de redes vendía equipamientos a las compañías
telefónicas, y AT&T era uno de sus principales clientes.
Pero el resto de las empresas telefónicas, que deseaban adquirir
los equipos, comenzaron a negarse porque AT&T era competidora
en los servicios y se había convertido, al mismo tiempo, en
proveedora. La división de los negocios en tres empresas
diferentes permitió superar esas dificultades", explica
Evans.
A sus marcas
La separación definitiva entre NCR y AT&T se concretará a
fin de año. "Existen todavía pasos legales que deben
llevarse a cabo, como los de separar los balances -asegurando que
los activos mundiales estén correctamente distribuidos entre las
compañías- y cumplir con la documentación necesaria para que,
a partir de 1997, NCR quede en condiciones de hacer oferta
pública de sus acciones en la Bolsa de Nueva York",
describe Evans. Para Claudio Muruzábal, presidente y director
general de la filial argentina, el proceso será sencillo
"porque durante estos años NCR no estuvo plenamente
integrada a AT&T, y eso nos permite volver a usar nuestro
nombre, recuperar una tradición de muchos años y una fortaleza
de marca ganada especialmente fuera de Estados Unidos". ¿La
operación de adquisición de NCR por parte de AT&T puede
considerarse un fracaso? "A veces se aprende de la manera
más dura", admite Evans. Aunque en el balance rescata lo
positivo: "Creo que ambas compañías pudieron aprender de
esta unión, y que el conocimiento que cada una adquirió de sus
competencias y negocios permitirá que el futuro de sus
operaciones sea mejor para ambas". Otro costado positivo de
la alianza llegó de la mano del downsizing que NCR encaró
durante 1995: "Para la compañía seguramente habría sido
mucho más difícil y sumamente costoso llevar a cabo por sí
misma una reingeniería que demandaba la reducción de 8.500
puestos de trabajo. Ahora la empresa es mucho más ágil y
dinámica para hacer frente a las demandas del
mercado".Mientras tanto, Muruzábal asegura que en la filial
argentina de NCR las cosas no cambiarán demasiado. "Estamos
en el país desde 1913. Y en todo este tiempo atendimos a
nuestros clientes de la misma forma, antes, durante y después de
la fusión. Pensamos que la experiencia nos ha fortalecido en lo
tecnológico, porque nos permitió construir una ventaja
competitiva en la integración de la computación con las
comunicaciones, y en el plano cultural, por las modificaciones
ocurridas puertas adentro de la organización. El mercado en el
que nos movemos ya es uno de los más competitivos en el país. Y
creemos habernos preparado para seguir brindando las soluciones
más adecuadas a los negocios de nuestros clientes."
Un clásico en lo suyo
En la Argentina, las operaciones de NCR se iniciaron como en todo
el mundo: de la mano de sus cajas registradoras. Después, la
compañía se anotó otros triunfos. En 1983 fue la encargada de
introducir en la plaza local -con el lanzamiento de la familia
NCR Tower- las primeras computadoras comerciales Unix. A partir
de allí comenzó a ganar terreno en el retail -aportando desde
terminales de puntos de venta y scanners hasta sistemas de
aplicaciones para la administración de mercaderías- y en la
industria bancaria, a través de la comercialización de cajeros
automáticos, uno de los nichos en los que mantiene -con 33% del
mercado mundial- una posición de liderazgo. Cadenas
internacionales -como Carrefour y Makro- y nacionales -Norte y
Tía- forman parte de la cartera de clientes de NCR Argentina. El
desafío de la empresa es seguir captando participación en el
segmento supermercadista, cada vez más orientado a diseñar
estrategias basadas en el manejo de información que permita
conocer las preferencias de sus consumidores, determinar cuáles
son las ofertas más convenientes y el modo en que los clientes
esperan ser atendidos. Dentro del sistema financiero, los bancos
Central, Galicia, Del Buen Ayre y las redes Banelco y Link
también emplean equipamiento provisto por NCR. "Nosotros
percibimos que en el futuro los negocios del comercio minorista y
la banca se van a beneficiar con la segmentación de sus
públicos. Y toda nuestra oferta está orientada a mercados que
manejan números importantes de clientes. Nuestros productos
participan de ese proceso desde los dos extremos de la cadena: en
la toma de la información -dentro del supermercado, a través de
las cajas registradoras, y en los bancos, mediante los cajeros
automáticos- y del otro lado, en el punto donde esos datos se
convierten en información por medio del data warehousing. Por
eso, existe una potencialidad de crecimiento de nuestras
operaciones", asegura Muruzábal.Según estimaciones del
sector, el mercado nacional de las soluciones informáticas se
incrementará durante este año entre 2 y 5%. En la filial local
de NCR son más optimistas: Muruzábal cree que el ejercicio 1996
registrará una expansión cercana a 30% con respecto a 1995.Para
la corporación mundial, la apuesta inmediata de Latinoamérica
es el Mercosur. "Toda la región está respondiendo de
acuerdo con las previsiones. De hecho, considerando nuestras
expectativas de crecimiento, estamos investigando oportunidades
de inversiones. Aún no hay ninguna decisión tomada, pero en
1997 podríamos anunciar nuestra intención de montar una planta
-probablemente en Brasil- para abastecer a los países de la
región", apunta Evans.
