miércoles, 22 de abril de 2026

    “Llegamos a la Argentina para quedarnos”

    MERCADO entrevistó en Madrid a Miguel Angel Remón, director
    general de planificación y control, miembro del Comité
    Ejecutivo y máximo responsable del área latinoamericana de
    Repsol. Remón, un ingeniero y economista de 51 años, fue el
    gestor de la adquisición de Astra, y lleva en su cabeza todos
    los planes y números de la mayor petrolera de España y quinta
    de Europa. No en vano trabaja en ella desde hace 25 años,
    prácticamente toda su carrera profesional. Hombre de ideas
    claras y precisas, se muestra aquí entusiasmado por las
    perspectivas que ofrece América latina para su empresa. – ¿Qué
    fue lo que llevó a Repsol a invertir en América latina y,
    específicamente, en la Argentina?- Fueron varios motivos. El
    crecimiento de Repsol, tan dinámico, hace lógica y necesaria la
    expansión exterior. Nos interesan diversas zonas, pero hay un
    conjunto de razones por las cuales sentimos especial
    predilección por Latinoamérica. En primer lugar, tenemos
    absoluta confianza en el porvenir de la región, porque creemos
    que su desarrollo económico descansa sobre bases sólidas. Las
    oportunidades de inversión que se ofrecen son muy variadas, y
    hay tres aspectos fundamentalmente atractivos: los proyectos de
    privatización de los distintos gobiernos, los proyectos de
    grandes obras de infraestructura, como las que se dedicarán al
    transporte de gas, y la existencia de compañías familiares,
    pequeñas o medianas, que podrían constituirse en objetivos de
    compra. El manejo posterior de la inversión es también muy
    importante: españoles y latinoamericanos gozamos de un capital
    añadido, que son una lengua y una cultura comunes, lo que
    facilita extraordinariamente las cosas a la hora de entendernos y
    compatibilizar criterios de gestión. Por otra parte, es un hecho
    muy positivo para nosotros que cada vez más compañías
    industriales y bancos españoles compartan inversiones en la
    región, lo que contribuye a estructurar un tejido que permite la
    ayuda mutua y el intercambio de información. Por último,
    nuestra empresa puede aportar más que otras, porque vivimos en
    carne propia el tránsito de monopolio estatal a mercado libre.
    Se trata de una experiencia riquísima que podemos aplicar a
    Latinoamérica, donde se registran situaciones análogas. – Este
    interés por América latina es relativamente reciente. – Bueno,
    hay que distinguir. En exploración y producción, nuestra
    presencia en el área es antigua. En comercialización,
    refinación y gas natural, se puede decir que empezamos en
    1990/91, cuando la empresa Gas Natural, de la que Repsol es
    accionista principal, compra la distribución de gas de Buenos
    Aires Norte. En 1993/94 adquirimos la distribución de gas de dos
    ciudades mexicanas, Nuevo Laredo y Saltillo. En 1995
    desarrollamos redes de estaciones de servicio en Ecuador y Perú.
    Y este año dimos el gran salto, con la compra, por US$ 360
    millones, de 37,7% de las acciones de la compañía argentina de
    petróleo Astra, un paquete que nos asegura su control y
    gestión. También en 1996 pasamos a controlar la operación de
    la refinería La Pampilla, en Lima, Perú: tenemos 42% de
    participación -la mayoritaria- en un grupo que forman, además,
    YPF, Mobil y tres empresas locales. Este grupo tiene a su vez 60%
    de la refinería, en sociedad con el Estado peruano. Por último,
    participamos con 20% de un proyecto de planta de licuación de
    gas en Trinidad-Tobago. Y seguimos desarrollando nuestra red de
    estaciones de servicio en Ecuador y Perú y de distribución de
    butano en Perú. Dentro de este proyecto multinacional que abarca
    toda Latinoamérica, Astra es una pieza importantísima. – ¿Qué
    planes tienen para el futuro de Astra?- Existe una perfecta
    compatiblidad entre Repsol y Astra. Invertiremos en ella US$ 2.
    000 millones en los próximos cinco años. Queremos incrementar
    las reservas de petróleo y gas. Entre diciembre y enero
    próximos concretaremos la adquisición de algunas de ellas, pero
    aún no podemos revelar detalles sobre la operación. También
    nos proponemos integrar verticalmente la producción y
    distribución de gas y la generación eléctrica con gas. –
    ¿Cómo funciona la convivencia con los directivos argentinos?-
    Encontré en Astra modelos de gestión muy similares a los que
    empleamos aquí y gente muy valiosa entre las 700 personas que
    trabajan en la empresa. Por lo tanto, no existe ningún motivo
    que entorpezca el pleno entendimiento y la fluidez de la
    gestión. Tenemos criterios asombrosamente parecidos que darán,
    sin duda, buenos frutos. – ¿No avizoran dificultades en el
    horizonte de la economía argentina?- Confiamos plenamente en la
    evolución de la Argentina, aceptando que puede haber momentos
    malos. El nuestro no es un negocio a corto plazo; llegamos a la
    Argentina para quedarnos, porque tenemos vocación de futuro. Y
    esto no es retórica fácil: es la conclusión serena que surge
    del análisis de las perspectivas que ofrece el país.