En medio de un mercado mundial signado por el progreso de las comunicaciones y la evolución vivida por la industria de la computación, la Tecnología para la Información -versión española de la voz inglesa Information Technology (IT)- proyecta de manera directa sus logros actuales y sus potencialidades sobre los modos en que las empresas planifican el futuro de sus negocios. En la práctica, el término hace referencia al uso de la tecnología necesaria -plataformas, sistemas operativos, arquitecturas, herramientas de software, aplicaciones- para manejar datos de manera tal que puedan ser convertidos en información. “Las empresas generan datos -a lo largo y ancho de su estructura y en todos sus niveles- que en sí mismos no constituyen información. El concepto IT abarca al conjunto de herramientas tecnológicas y a la forma en que se las aplica para lograr que esos datos que circulan por las organizaciones se conviertan en información confiable, que puede constituirse luego en base para la toma de decisiones”, señala Etel Outeda, directora de EDS Argentina, subsidiaria local de una multinacional líder en servicios de implementación de tecnología de información. Que la Information Technology se está convirtiendo en la vedette de la industria de la computación queda claro cuando se observan las cifras que se manejan en torno de ella en el mercado mundial: el año pasado, las empresas invirtieron US$ 180. 000 millones en equipamiento de hardware, más de US$ 70. 000 millones en software, otros US$ 390. 000 millones en comunicaciones y unos US$ 310. 000 millones en servicios, como consultoría, implementaciones y entrenamiento de personal. Edgardo Juri, director de Strategic Systems and Information Group, la compañía que representa en la Argentina a Gartner Group -líder mundial en consultoría en el sector informático- apunta que “a partir de un momento marcado por la evolución en la industria informática, dentro de las organizaciones comienza a haber más poder de computación en los escritorios de la gente que en la mainframe de la compañía. Eso lleva a que, en la actualidad, el gasto en tecnología informática del área de sistemas haya sido desplazado por el gasto del resto de la empresa”. De acuerdo con los datos mundiales del sector, mientras que la inversión explícitamente afectada al área de tecnología informática representa en promedio 1,8% sobre las ventas totales de una empresa, esa cifra se eleva hasta 2,5% en las áreas de usuarios. “Y a eso debe sumarse entre 1,5% y 2%, correspondiente a los gastos ocultos, que nadie suele contabilizar pero que son ocasionados por el uso de tecnología informática dentro de la compañía”, señala Juri.
De la arqueología a la aldea global
El reinado del término Tecnología para la Información supone un cambio en la historia del rol jugado por la computación puertas adentro de las empresas. En esta nueva etapa, el área de sistemas abandona su papel de procesador de las tareas hechas en alguna otra área de la organización para constituirse en lo que los estadounidenses denominan un enabler, un posibilitador que debe proveer al resto de las áreas la capacidad de tomar decisiones de negocios basadas en la comprensión de las tendencias emergentes del actual entorno tecnológico. En opinión de Outeda, “el empleo del término Information Technology en inglés podría decirse que sólo responde a una moda. Pero lo que lleva a analistas, consultores y proveedores a hablar de IT como una ciencia nueva tiene que ver con el hecho de que las empresas cuentan con un número mayor de opciones para obtener información a partir de los datos que generan. La globalización y la apertura han hecho que los mercados sean cada vez más competitivos y menos previsibles. Por eso, para las empresas disponer de determinadas herramientas de tecnología que les aporten ´materia prima´ a la hora de concretar negocios supone escalar una posición diferencial respecto de sus competidores”. Y es en ese escenario donde la gerencia de sistemas debe justificar ahora su existencia en el afuera de las organizaciones. Juri lo describe de esta manera: “Al área de tecnología informática se la comienza a ver como a un proveedor de la infraestructura indispensable para la concreción de las metas de eficiencia y competitividad. Y esto puede graficarse con un ejemplo: hacia fines de 1997, aproximadamente 75% de los bancos en todo el mundo habrán implementado Data Warehousing. ¿Por qué lo hacen? ¿Porque los proveedores de bases de datos emplearon excelentes argumentos de ventas, o porque los usuarios del área de marketing -por mencionar sólo una de las posibilidades- les reclamaron una herramienta que permitiera visualizar claramente, en forma rápida y ordenada, qué tipo de productos pueden llegar a ofrecer a cada cliente?”. Dime de qué hablas. . . Paradas frente al letrero que señala a la Tecnología para la Información como el camino a seguir, las empresas se enfrentan al desafío de tener que elegir -de entre un universo de nuevas tecnologías, productos y marcas- aquellas herramientas que puedan responder mejor a sus verdaderas necesidades de negocios. La elección no es sencilla: debe hacerse de acuerdo con las disponibilidades de recursos de las empresas, pero también atendiendo a cuáles son las tendencias actuales que permitirán planificar el futuro de sus negocios. En el universo IT, la figura del gerente de sistemas adquiere nuevo nombre -CIO (Chief Information Officer)- y áreas de competencia, que incluyen los sistemas, las operaciones de computación, las telecomunicaciones, la automatización de la oficina y la computación para el usuario final. También su objetivo cambia: ya no sólo administra tecnología, sino que apunta a lograr que el conjunto de la organización utilice la informática como medio para ganar y sostener una ventaja competitiva. “El es quien maneja conocimientos en torno de la flexibilidad, la escalabilidad, la difusión de determinadas herramientas, el éxito o el fracaso de ciertas marcas. . . Debe ser agente del cambio, pero al mismo tiempo acompañar esa actualización reconvirtiéndose a sí mismo. Pasar a ser un hombre de sistemas que comprende la estrategia y el plan empresarial de la compañía, para lograr que la informática se convierta en una herramienta accesible a todo el personal y útil para el logro de los fines del negocio”, explica Outeda. Juri coincide al decir que “el perfil del hombre de sistemas es necesariamente otro. Cuando dentro de la empresa le pidan justificar una alternativa informática, ya no va a hablar de bits, bytes o megabytes, sino que tendrá que explicar por qué y cómo la inversión que se realiza en determinada tecnología va a reflejarse en una ventaja competitiva en las áreas de marketing, producción o ventas. Y quienes gerencien esas áreas deberán a su vez justificar la incorporación de esa herramienta en sus operaciones. Hoy una iniciativa de incorporación de tecnología tiene que ser demasiado acotada para que deba ser justificada exclusivamente por el gerente de sistemas”. IT made in ArgentinaEn el país, la Tecnología para la Información llegó de la mano de la estabilidad, que otorgó a las empresas la posibilidad de encarar importantes programas de reconversión de sus sistemas. Dentro del sector se estima que durante 1995 el mercado argentino de IT redondeó una cifra cercana a US$ 2. 500 millones. De ese total, 25% correspondió a inversión en equipamiento de hardware, 2,5% a la adquisición de software, 34% a la compra de equipos de comunicaciones, 27,5% a servicios de consultoría, implementación o entrenamiento y 11% a otros gastos vinculados al empleo de las tecnologías. Para este año, se estima que la inversión superará los US$ 2. 800 millones, y llegará a crecer hasta los US$ 4. 300 millones para el año 2000. “Actualmente, ninguna de las empresas líderes está fuera de un programa de reconversión. Y en los últimos tres años ha habido un cambio importante: muchas compañías comenzaron a pensar en transferir sus áreas informáticas y de telecomunicaciones a un proveedor externo. Lo hacen para poder concentrarse en los aspectos críticos de sus negocios, pero también para aprovechar la economía de escala que ese proveedor -que invierte para estar a tono con el avance tecnológico- puede ofrecer”, señala Outeda. Para Juri, el mercado argentino muestra algunos signos de inmadurez: “El cambio se ha dado más rápidamente entre la gente de sistemas que en las áreas ejecutivas. Si bien aún falta que algunas áreas de sistemas se capaciten para hablar de negocios, es fundamental que el área de negocios pueda llegar a hablar de sistemas. Muchos directivos siguen viendo la inversión en tecnología como un gasto, y todavía piensan que el área de sistemas debe ocuparse de automatizar tareas. Esos ejecutivos deberán encarar seriamente el cambio, porque hacia adelante las empresas que no se adecuen tecnológicamente se morirán”.
