Chubut se perfila como una de las principales provincias patagónicas por sus niveles de exportación: US$ 760 millones en 1995, que podrían trepar, según estimaciones oficiales, a US$ 800 millones este año. Pero este pronóstico podría modificarse notablemente si se afectan los actuales niveles de reintegros y reembolsos a las exportaciones desde los puertos patagónicos. El aluminio es el principal producto de exportación de la provincia, con una evolución llamativa: de US$ 126 millones en 1988 a US$ 235 millones en 1995, valores que muestran una tasa de crecimiento de 87% en estos últimos ocho años. Tres empresas (Aluar, Uboldi y Soinco) concentran la producción de aluminio del país (190. 000 toneladas, de las que se exporta alrededor de 50%), y todas ellas han instalado sus fábricas en Chubut. Consultada por MERCADO sobre las perspectivas que presenta el contexto internacional para el aluminio, Cecilia Sáenz, del departamento de exportaciones de Aluar, menciona tres factores que modificarán positivamente las actuales condiciones del mercado: un mayor crecimiento del nivel de actividad de los principales países consumidores, una mayor utilización de este metal en sustitución de otros (por ejemplo, en la industria automotriz) y el distinto ritmo de respuesta de los productores a ese crecimiento de la demanda. Pese a las buenas perspectivas que se presentan para el mediano plazo, los precios en los mercados internacionales han tocado, en este momento, los niveles mínimos de los últimos 30 meses: US$ 1. 300 por tonelada. Pedro Delfino, gerente de exportaciones de Refinerías Metálicas Uboldi, señala que “en el mejor de los casos, las cotizaciones pueden llegar, hacia fin de año, a US$ 1. 600 por tonelada”. Delfino señala que, para superar esta coyuntura, “la actividad tendría que estudiar la posibilidad de generar nuevas estrategias comerciales para aumentar los actuales niveles de exportación. Una de las alternativas es buscar la forma de dar un mayor valor agregado a la actual oferta de aluminio, lo que permitiría obtener mejores cotizaciones en destino”. Pero, para llegar a este objetivo, se requiere hacer fuertes inversiones en las actuales fábricas instaladas en Chubut y el acceso al crédito, que actualmente se mantiene restringido, dificulta una genuina expansión de la actividad en la provincia. Sáenz critica severamente, por su parte, el proyecto de modificar la actual estructura de reintegros y reembolsos para la actividad. “Teniendo en cuenta que las futuras inversiones proyectadas por la empresa están orientadas a incrementar los niveles de las exportaciones, la quita de estímulos afectará la rentabilidad y obligaría a revisar la factibilidad de los planes. ”
Al abrigo de la lana
El año pasado, las exportaciones de lanas, en sus distintas categorías, generaron para la provincia de Chubut un ingreso genuino de divisas de alrededor de US$ 99 millones. Para 1996, las proyecciones oficiales privadas muestran que esta cifra puede llegar a incrementarse en 40%. Lo más llamativo es que esta situación se registra dentro de un contexto internacional desfavorable para este producto. “Mientras existan los reintegros y los reembolsos, estímulos imprescindibles para desarrollar las exportaciones patagónicas, el comercio exterior de la provincia continuará creciendo”, afirma Carlos Leers, director de Pelama Chubut, una de las firmas exportadoras de lanas más importante de la provincia. Las expectativas a corto plazo para el mercado de lanas se presentan dentro de un marco estable. Se espera para fin de año un crecimiento de la demanda internacional por la tendencia de la moda, que apunta a la menor utilización de fibras sintéticas. “Una de las trabas que enfrenta hoy la actividad es la falta de cobro de los reembolsos en tiempo y forma. Esto genera un importante costo financiero que tiene que absorber el sector y en muchos casos puede definir la rentabilidad de la explotación”, señala Leers. Desde las distintas actividades del sector privado se coincide en señalar que para definir una fuerte política exportadora, la provincia de Chubut deberá mantener intactos los actuales beneficios asignados a sus puertos. Sin ellos, disminuirán los niveles de competitividad internacional y, consecuentemente, los volúmenes y valores del comercio exterior. Dentro de este mismo ambiente de incertidumbre se encuentra la actividad pesquera de la provincia.
