viernes, 17 de abril de 2026

    Hacia la balcanización?

    Cierto tipo de balcanización está comenzando a darse en la
    Internet. Aun cuando las consecuencias no puedan equipararse
    con los conflictos centroeuropeos, se pueden extraer algunas
    conclusiones y tomar ciertas precauciones. Los grandes
    proveedores de servicios de Internet (ISP, en la sigla inglesa)
    se están volviendo muy estrictos, y esta situación podría
    afectar a las empresas medianas y pequeñas.
    Algunos ISP dicen que van a trazar una línea divisoria: algunas
    redes unidas a la Internet no van a poder comunicarse con
    otras redes unidas a ella. Habrá, entonces, sectores de la
    Internet que van a ser balcanizados.
    El problema radica en la forma en que se organiza el tráfico
    dentro de la red. En el núcleo central de la Internet hay
    procesadores de comunicaciones denominados routers, que tendrán
    que conocer a cada una de las redes conectadas a ella.
    Estos routers se comunican entre sí y deciden cómo se maneja
    cada uno de los paquetes de la Internet. Si se agrega una red
    a un laboratorio en Caracas, Venezuela, los routers centrales de
    todo el mundo estarán informados de ello. Pero hay límites
    a la cantidad de redes que se pueden manejar.
    La primera solución a este problema llegó hace varios años con
    un sistema denominado Classless InterDomain Routing o
    CIDR. Con este sistema los grupos de redes se manejan como un
    único bloque, y ocupan solamente una entrada. Por
    ejemplo, una compañía con diez redes pero una única línea a
    la Internet, podría obtener un bloque CIDR de números
    consecutivos, que ocupan mucho menos espacio que 10 números de
    redes.
    El CIDR ha reducido tremendamente la carga sobre los routers
    centrales de Internet, principalmente porque los proveedores
    de servicios han adoptado esta idea con gran entusiasmo. De esta
    forma, todos los clientes de un solo proveedor (y podría
    haber miles) ocupan un número pequeño de entradas en las tablas
    globales. Es una solución maravillosa para un problema
    difícil.
    Lamentablemente, es una solución técnica y la Internet ha
    dejado de ser un lugar en el que las mejores soluciones técnicas

    son las que ganan. La Internet se ha convertido en el blanco de
    disputas políticas, legales y hasta religiosas. Se está
    haciendo a un lado la benevolente tecnocracia que gobernó a la
    red durante su niñez, en favor de un enfoque más comercial.

    El Problema

    Supongamos que usted se ha conectado a Internet a través del
    Servicio de Internet Jan, que le asignará algunos números de
    red pertenecientes al bloque de CIDR que le fue asignado por el
    Centro de Información de Redes de la Internet (InterNIC).
    En un determinado momento, usted decide que quiere cambiar de
    proveedor. ¿Qué ocurre?
    Hay dos posibilidades: que conserve o no los números que le
    fueron asignados. Si no los conserva, tendrá que volver a cada
    estación de trabajo y PC de su red, a cada router y cada server
    y cambiar la configuración con los números que reciba de su
    nuevo proveedor. No hay problema si tiene 10 computadoras, pero
    resulta que, si tiene 100 o más, es muy probable que
    quiera conservar sus números de red, si es que Jan se lo
    permite.
    Supongamos que Jan tiene un corazón bondadoso y acepta que usted
    conserve los números. Para decirlo con palabras
    simples, usted le acaba de hacer un agujero al bloque de CIDR de
    Jan. A los ISP que ocupan el centro de la Internet no les
    gusta la idea, porque usted ha creado un bloque ineficiente y
    ahora los routers centrales tendrán que agregar nuevas
    entradas no sólo para el gran bloque de Jan sino también para
    el pequeño pedazo que usted se llevó al cambiar de
    proveedor. A los otros proveedores no les agrada la idea de que
    los proveedores centrales hayan decidido que ciertos bloques
    ineficientes no tendrán derecho a entradas en las tablas
    globales.
    Por lo tanto, usted tendrá que renumerarlos, le guste o no. La
    renumeración es una tarea dolorosa, cara y desintegradora.
    Pero no tiene opción. Los bloques pequeños de CIDR no son sólo
    un artefacto para cambiar ISP. Usted bien podría recibir
    un bloque ineficiente directamente de la InterNIC si quisiera un
    bloque pero no hubiese seleccionado un ISP. La cuestión no
    es si le hace o no un agujero a un bloque más grande, sino si su
    bloque es tan pequeño que resulta ineficiente para
    transportar la información de routing.
    A los proveedores que, de uno u otro modo, controlan el núcleo
    central de la Internet no les importa demasiado esta
    situación. Como solución técnica, preferirían que se
    renumerara a toda la Internet. Las tablas se reducirían a una
    pequeña
    fracción de lo que es su tamaño actual y los paquetes
    correrían más rápido por el núcleo central. Por supuesto, los
    ISP saben
    que esto nunca va a ocurrir; entonces, tratan de frenar el
    crecimiento de las tablas de routing limitando los tipos de
    bloques
    que aceptan.
    ¿Afectará esto a su compañía? Probablemente no. Son muchas
    las redes que integran la Internet, y esta nueva política de
    racionamiento sólo será aplicable a quienes se hayan conectado
    a ella después de que se instauró el programa CIDR.

    Las Reglas del Mundo Real

    Esta política representa la diferencia entre la manera de hacer
    las cosas que tiene la Internet y el mundo real. En el mundo
    real, este tipo de pronunciamiento dictatorial no sería
    admitido. Puede ser la solución correcta, la más efectiva en
    cuanto al
    costo y hasta la forma más rápida de solucionar el problema,
    pero esa no es la manera en la que funcionan las cosas en el
    resto de los lugares.
    Consideremos el caso del número 800 para llamadas telefónicas
    sin cargo en Estados Unidos. En un determinado momento,
    las empresas de larga distancia dividieron los números de
    llamadas gratuitas por centrales, según los primeros tres
    dígitos.
    Si usted quería un número para llamada sin cargo que comenzara
    con 236, descubría que Schneider Communications tenía
    ese bloque y que había que solicitarle el número. El problema
    era que si a usted no le gustaba el acuerdo al que podía llegar
    con Schneider, no tenía otra opción, porque si quería recurrir
    a otra compañía, digamos AT&T, tenía que obtener un nuevo
    número.
    Entonces, con su infinita sabiduría, el gobierno norteamericano
    le dijo a la industria de las telecomunicaciones que debían
    autorizar a las personas a conservar sus números de llamadas sin
    cargo y poder llevarlos a cualquier carrier que desearan
    contratar. La industria de las telecomunicaciones invirtió
    decenas de millones de dólares en la instalación de equipos,
    conmutadores, bases de datos y procedimientos para que se pudiera
    poner en marcha este sistema.
    Ahora, usted puede conservar su número para llamadas sin cargo,
    pagando un precio. Todos pagan más por este servicio. Es
    una fracción de una parte de un porcentaje, pero allí está.
    ¿Qué sucedería si en el mundo real se decidiera que a la gente
    de
    la Internet no se le va a permitir que balcanice la Red? Sabemos
    que el problema se puede resolver, probablemente por
    menos dinero que el que costó abrir completamente el acceso al
    número 800. Después de todo, siempre se puede tapar el
    problema con mucho hardware y software y hacerlo desaparecer.
    Pero eso significaría que todos los que participan de la
    Internet terminarían pagando un poco más para evitar
    inconvenientes a un número pequeño de organizaciones. Mientras
    tanto, toda la Internet pasaría a ser más compleja, más
    cara y más vulnerable a las fallas.
    Por lo tanto, no se apresure a proclamar que no se debería
    permitir a la dictadura tecnocrática ordenarle lo que usted
    tiene
    que hacer. Tómese un tiempo para pensarlo. Tiene dos opciones.
    Puede dejar que la Internet haga lo que mejor sabe hacer y
    lo que la ha convertido en un elemento tan valioso, es decir,
    adoptar la mejor solución técnica posible, o bien hacer que la
    Internet cambie la forma en la que opera para adaptarse al modelo
    del mundo real. ¿Qué elige?

    *por Joel Snyder© Internet World
    *Joel Snyder (jms-opus1.com) es socio mayoritario de Opus One,
    Tucson, Arizona.