Basada en el dato de que la Argentina es, después de Estados Unidos, el país de América donde las carreras de caballos
gozan de mayor popularidad, la empresa Ladbroke llegó al mercado local con su división Racing como punta de lanza para
incursionar en el mercado latinoamericano. Los primeros pasos: adquirir los derechos de televisación directa de las carreras
desde el hipódromo de Palermo e inaugurar una de las agencias hípicas más importantes del mundo, la del barrio de Once,
que demandó US$ 2 millones de inversión. A la apertura de esta agencia sucedió la de otras seis, que demuestran su
vocación de liderar el mercado de apuestas de la capital argentina.
Ladbroke es un poderoso holding de empresas con oficinas centrales en el Reino Unido que despliega sus actividades en tres
áreas: apuestas, hotelería y negocios inmobiliarios. La empresa fue fundada a principios del siglo pasado en el pueblo inglés
de Ladbroke, donde tomaba apuestas a distancia para la alta sociedad británica.
A partir de 1960 inició una expansión hacia otros mercados, como el norteamericano, y otros rubros (Ladbroke compró la
cadena de hoteles Hilton fuera de los Estados Unidos).
La empresa tiene hipódromos en Estados Unidos y Europa, y opera 3.000 agencias en todo el mundo. Su facturación global
orilló los US$ 7.000 millones en 1994.
Ladbroke llegó a la Argentina a fines de 1992 y compró las agencias hípicas de Buenos Aires por US$ 7 millones, con una
inversión inicial en infraestructura que rondó los US$ 20 millones. Sus locales están divididos en secciones: Popular, Paddock y
VIP, a la manera de los hipódromos. A través de monitores, se transmiten las carreras en directo. Máquinas electrónicas registran
las apuestas en línea con los hipódromos de Palermo, La Plata y San Isidro. Ladbroke se queda con 10% de cada apuesta realizada
en sus agencias.
En los primeros tiempos llegaron a facturar unos $ 200.000 diarios, pero la expansión se detuvo, por lo menos en la Capital.
El mercado en Buenos Aires está saturado. Por eso hemos frenado la apertura de agencias. Los impuestos son muy altos.
Eso dificulta la situación de los hipódromos y por consiguiente la nuestra, señala Wil Harris, gerente de marketing de
Ladbroke Argentina.
Así y todo, la empresa controla, según Harris, entre 25 y 30% del mercado local de las apuestas hípicas. En la Argentina se
registraron, en 1993, apuestas legales por $ 510 millones, pero a fines de 1994 el monto se había reducido en 3%, para
situarse en 500 millones.
Los directivos del Ladbroke Group consideran que la llegada de la empresa al país sólo representa los primeros metros de
una carrera que tiene como meta final la incursión en otras actividades. Pero Ladbroke da sus pasos cautelosamente. Harris
admite que la gente del Hilton que maneja 159 hoteles alrededor del mundo está estudiando a la Argentina como
posibilidad y que el grupo se reunirá este mes para definir su política de inversiones en el país.
