martes, 28 de abril de 2026

    En todo el mundo

    Francia

    En octubre de 1994, el primer ministro Edouard Balladurd se vio obligado a impulsar modificaciones a la legislación

    anticorrupción y al mecanismo de financiamiento de partidos políticos. Dos ministros de su gabinete, el de Comunicaciones

    y el de Industria, debieron renunciar y están bajo investigación por recibir, supuestamente, contribuciones ilegales de

    empresas privadas.

    Muchos ejecutivos de empresas que prestan servicios públicos (como la Lyonnais des Eaux, socia de Aguas Argentinas en

    nuestro país) y contratistas de obras públicas han sido llamados a declarar sobre la forma en que obtuvieron sus respectivos

    contratos.

    Conocidas figuras como el presidente de Schneider o el de Alcatel Alsthom sufrieron breves detenciones en medio de

    operativos espectaculares con gran resonancia pública mientras siguen investigados. El primero acusado de defraudar a

    accionistas minoritarios; el segundo, supuestamente por distraer fondos de la empresa en trabajos en su residencia

    particular.

    La iniciativa de los jueces en este campo y el despliegue de publicidad que la acompaña tienen aterrorizados a

    muchos prominentes empresarios. La reacción en el mundo de los negocios transita dos direcciones: más presencia

    de códigos éticos y de organismos de control, y una revisión del exagerado poder que se atribuye a la figura del

    presidente-director general. La creencia generalizada es que los presidentes dominan a los directorios, en lugar de

    que ocurra lo contrario.

    Italia

    Después de tres años, en el curso de los cuales toda una dirigencia política quedó en el camino y en que centenares de

    hombres de negocios resultaron con su prestigio muy lesionado, la opinión pública italiana vive una gran frustración. Los

    operativos de mani pulite no finalizan en condenas ejemplares.

    Durante 1994, las principales novedades fueron las acusaciones judiciales contra el ex primer ministro Silvio

    Berlusconi por prácticas corruptas de su holding Fininvest. La réplica de Berlusconi fue enviar inspectores del

    Ministerio de Justicia a vigilar e indagar a los magistrados denunciantes.

    La primera etapa permitió decapitar a toda una dirigencia política y exponer los vínculos corruptos entre una clase

    empresaria y una clase política. Ese vendaval significó el triunfo de Forza Italia, el partido formado por Berlusconi, en

    marzo del año pasado. El hermano de Berlusconi, Paolo, admitió ante la Justicia haber pagado coimas por valor de US$ 200

    millones a la policía financiera, para que las inspecciones sobre Fininvest no revelaran irregularidades.

    Japón

    Durante el año pasado, el primer ministro Morihiro Hosokawa debió renunciar por lo que para los estándares nipones

    pareció una falta leve. Había aceptado préstamos personales de una empresa vinculada a la mafia.

    Más espectacular, en cambio, fue el arresto y juicio del ex ministro de Construcción, Kishiro Nakamura. El caso es sobre

    sobornos pagados por 30 compañías constructoras a docenas de dirigentes políticos.

    Estados Unidos

    Una poderosa y legendaria figura del Congreso, Dan Rostenkowski, presidente de una de las comisiones más influyentes del

    Capitolio, fue acusado de malversación de fondos legislativos. Luego fue derrotado en las elecciones.

    El ex secretario de Agricultura, Mike Espy, debió renunciar entre acusaciones de haber recibido pequeños favores del

    lobby agrícola, al que supuestamente debía regular.

    Como telón de fondo se siguió desarrollando el caso Whitewater, donde la acusación no probada todavía es que hubo

    dinero clandestino procedente del mundo de los negocios que contribuyó a las campañas políticas del entonces gobernador

    de Arkansas y hoy presidente de Estados Unidos, Bill Clinton.

    Muchos miembros del Congreso están bajo investigación por el presunto delito de haber recibido fondos no legales para

    ayudar en sus respectivas campañas políticas.