lunes, 20 de abril de 2026

    La prueba de resistencia

    En los artículos de consumo masivo, las investigaciones de mercado indican que en el trimestre diciembre-febrero hubo una caída

    de 22% en alimentos y de 18 a 19% en artículos de limpieza y tocador, con respecto al mismo lapso del año anterior. Algunos

    grandes supermercados admiten que las ventas estuvieron entre 30 y 40% por debajo de sus estimaciones para este período.

    En el rubro de bienes durables (como automóviles y electrodomésticos) se observan los principales fenómenos de

    retracción de la demanda. El consumidor está esperando, aunque no sabe qué, explicó un consultor.

    En este momento, para muchos, el Mercosur representa un alivio relativo. Para entrar en Brasil, los productores

    argentinos tienen que renunciar a las ganancias, pero al menos pueden mantener las plantas en funcionamiento. Se resigna

    la rentabilidad con tal de tener los costos fijos bajo control.

    La caída del consumo no es un fenómeno tan reciente. Se viene notando desde principios del segundo semestre del 94. La

    cuestión es determinar si ya se tocó fondo, si éste es el piso, o si todavía habrá otra vuelta de tuerca para la crisis.

    Con respecto a la posibilidad de un renacimiento de las llamadas segundas marcas, las posiciones no son unánimes. Hay

    quienes sostienen que crecerán favorecidas por una nueva actitud de los consumidores, inclinados a decidir por precio, más

    que por imagen de marca. Otros argumentan que competir en ese segmento es extremadamente difícil para las empresas

    argentinas (debido a que muchos de los costos fijos no cambian) y que los productores preferirán contraatacar por la vía de

    las ofertas y descuentos en sus marcas tradicionales.

    Pero, al mismo tiempo, ni las promociones ni las bonificaciones ejercen ya el mismo atractivo para el comercio minorista,

    que sólo se muestra tentado a acumular stock cuando se le ofrecen extensiones del plazo de pago.

    Hay unanimidad en la apreciación de que las empresas chicas y medianas han sido las más golpeadas y las que enfrentan

    mayores amenazas a su supervivencia. Algunas de ellas se vieron favorecidas, durante muchos años, por la inflación y la

    evasión impositiva. Ya no pueden contar con eso, apuntó un consultor. Sin crédito, sin economía de escala, sin poder de

    negociación, las Pymes enfrentan la crisis sólo con la mitad de los deberes hechos en materia de modernización o

    reconversión. Algunas adoptaron nueva tecnología, pero son muy pocas las que se desarrollaron en marketing.

    La definición depende, en muchos casos, de cuán monopólico sea el sector de actividad. ¿Cuánto puede aguantar una

    industria a la que un puñado de proveedores le impone aumentos en los insumos y no tiene créditos?, se lamentó un

    empresario.

    No se esperan, en general, sacudones macroeconómicos, pero sí una persistencia del problema financiero.

    La pérdida de crédito se percibe como el factor de mayor peso en la caída de ventas, mucho más que la perspectiva de un

    deterioro del poder adquisitivo del público.

    Puede parecer exagerado hablar de una ruptura de la cadena de pagos. Hay, sí, estiramientos, grandes demoras incluso en

    empresas que tienen una situación relativamente cómoda pero que han optado por diferir pagos como una medida de

    prevención.

    Las multinacionales que operan en la Argentina vienen mostrando una conducta bastante homogénea: muchas recibieron

    órdenes de pasar sus deudas a pesos a cualquier tasa, pero la mayoría mantiene sin variaciones sus planes de inversión.

    Esto último se cumple, sobre todo, en los casos de grandes montos (US$ 50 millones o más) destinados a lanzar nuevos

    proyectos productivos. Curiosamente, sí han sufrido cancelaciones o suspensiones planes más modestos, dirigidos a mejorar

    plantas ya existentes.

    ¿Cuál es la receta básica para la coyuntura? La mayoría de los consultores coincide en que las empresas deberían

    manejarse con un plan de contingencia con menor nivel de actividad. Se impone trabajar mucho en la estructura de costos,

    reposicionarse, en lo posible, con productos que puedan llegar a la población de menor poder adquisitivo. Y tratar de operar

    con una organización liviana y ligera, que genere alternativas de mejoramiento de procesos, sistemas y servicios.

    El gerente financiero retorna al primer plano, pero esta vez con un perfil diferente. El que gerencie el recurso financiero

    tiene que mirar primero hacia adentro y no hacia afuera, operar con factores tales como niveles de stocks, políticas de

    plazos, manejo inteligente del capital de trabajo, un programa de prioridades en inversión, explica un consultor.

    Gillette Afila el Lápiz

    Según Jorge Micozzi, presidente de Gillette Argentina, las cifras de la compañía durante el primer trimestre del año marcan

    una excepción al panorama general: facturó 20% más que durante el mismo período de 1993.

    El cimbronazo tomó a Gillette bien parada, con un amplio reposicionamiento de sus productos y una imagen mucho más

    agresiva. Sin embargo, Micozzi admite que a partir de marzo se notó una leve disminución en el volumen de ventas. Pero

    las cifras que más le preocupan son otras: Por primera vez en cuatro años nuestros insumos básicos (plástico, cartonería y

    aluminio) aumentaron de precio, y en una proporción alarmante: entre 12 y 13%. Hasta ahora lo hemos absorbido, tenemos

    un colchoncito, pero el problema puede tornarse grave si la tendencia continúa. Estamos ante la suma de factores: el costo

    de materia prima, las cargas sociales, el impuesto a la ganancia y el IVA. La cuestión es encontrar el equilibrio para un

    mejor precio.

    A pesar de todo, Gillette continúa con el proyecto de la nueva planta de Garín (una inversión de US$ 6 millones) y ya

    tiene en carpeta cuatro importantes lanzamientos para este año. El primero, e inminente: en abril estará en la calle la

    Prestobarba Max.

    Desde el punto de vista de la inversión todo sigue igual, sabemos que va a haber recesión pero no sabemos de cuánto, así

    que no se suspendió nada, afirma Micozzi. Gillette planea llegar a los $ 140 millones de facturación este año, y su

    presidente descarta la idea de que el consumidor se incline a segundas marcas: El público prueba, pero siempre vuelve a lo

    conocido.

    Desde Afuera

    En realidad, después de la crisis mexicana, nada fundamental cambió en América latina. Lo que hubo fue una

    reacción exagerada por parte de los inversores internacionales. De modo que los capitales van a volver. No me

    atrevería a pronosticar cuándo, pero no hay duda de que van a volver.

    Robert Kleckner, presidente y Ceo de la consultora internacional Grant Thornton, recientemente de visita en Buenos

    Aires, es particularmente optimista con respecto a la Argentina y a Chile. Dentro del contexto latinoamericano, se

    ve a Brasil como el país con mayor potencial, pero también con más problemas. La Argentina y Chile aparecen, en

    cambio, como más estables.

    Los riesgos asociados con la estabilidad de la tasa de cambio y el sistema impositivo son factores significativos, pero

    no determinantes a la hora de decidir una inversión. Para la gente de negocios del exterior, ese tipo de problemas

    representa, en todo caso, una dificultad a tener en cuenta, pero no van a desistir de un proyecto sólo por ese motivo.

    La seguridad política, económica e incluso personal tienen más peso como factores de decisión. Y la Argentina

    ofrece un buen perfil en ese sentido.