viernes, 17 de abril de 2026

    El mundo est ante un cambio fundamental

    El concepto de producción masiva, desarrollado a principios de siglo por personas como Frederik W. Taylor y Henry Ford,

    se centraba en un modelo organizacional en el que 15% del personal eran gerentes que tomaban las decisiones y el 85%

    restante hacía el trabajo, que consistía en tareas repetitivas que no requerían pensar. Este modelo formó las bases de la

    increíble prosperidad de Norteamérica en la economía industrial de la posguerra. Los recursos estratégicos de esta economía

    eran los recursos naturales: petróleo, carbón, gas y trigo. Nuestra fuerza se basaba en que sabíamos cómo convertir esos

    recursos en bienes y servicios y venderlos al mercado más grande del mundo, América del Norte.

    La economía industrial ya no existe; ha dejado de existir desde hace cinco o diez años. Ahora tenemos una economía

    global, donde los recursos estratégicos tienen que ver con ideas e información, no sólo con recursos de la naturaleza.

    Estados Unidos es líder mundial, pero no es el único. En lugar de estar solos en la punta de la pirámide, estamos en

    una relación de igual a igual con otras economías exitosas del mundo.

    Casi de la noche a la mañana, Estados Unidos pasó de ser un país rico en recursos a ser pobre, porque nuestro sistema

    educativo está muy por detrás del resto del mundo industrializado. Nuestra fuerza laboral carece de habilidad para

    aprovechar este cambio hacia una economía global y de la información, donde las transacciones se pueden mover alrededor

    del mundo en microsegundos. La naturaleza del tiempo ha cambiado completamente.

    Las Nuevas Fronteras

    En su juventud, Walter Wriston escribió acerca del mundo de los negocios y los bancos. En esa época, una transacción

    financiera con América latina viajaba por barco y podía demorar un mes entero. Hoy en día, la misma transacción lleva

    microsegundos. Las distancias se han comprimido, el tiempo se ha comprimido y millones y millones de dólares cambian de

    mano electrónicamente todos los días.

    La economía antigua trataba de producción masiva y de centralización con un enfoque nacional. La nueva economía

    trata de producción a medida y descentralización con un enfoque globalizado.

    La propiedad de empresas locales por parte de extranjeros está creciendo. ¿Importa realmente que el capital fluya a través de

    las fronteras? No, no mucho. Es importante para los políticos pero no para las compañías involucradas. Sería diferente si

    todas las empresas con trabajo de alto valor se encontraran en el propio país y las compañías con trabajo de menor valor se

    concentraran en el exterior. Pero la realidad no funciona de ese modo. En la industria de la tecnología de la información

    uno desarrolla el trabajo dondequiera que tenga sentido.

    La ventaja de ser el CEO de una compañía global es que uno no está limitado por las fronteras de los países. El CEO puede

    mover negocios desde Gran Bretaña hacia los Estados Unidos o Japón, decidiendo sobre la base de que conviene para ese

    mercado en particular. El gobernante de un país no puede darse ese lujo. El presidente de Estados Unidos y el primer

    ministro de Gran Bretaña están limitados por las políticas de sus respectivos países. Pienso que a los dirigentes mundiales

    les llevará un tiempo reconocer que las compañías son verdaderamente globales.

    Apple no se piensa a sí misma como una compañía norteamericana. Sus ejecutivos más importantes muestran una

    gran variedad de nacionalidades. Apple palpita con dos corazones: el corazón de California y el corazón de cualquier

    país en donde esté instalada. La gente que trabaja en Apple de Francia cree que está trabajando para una compañía

    francesa, la gente que trabaja en Apple Japón cree que es una compañía japonesa.

    En términos de capacidad para las transacciones y en recursos, cualquiera que esté involucrado en la conducción de una

    compañía global tiene que pensar globalmente. Esto significa pensar en aquellos recursos que estén cerca de los clientes, o

    de donde la tecnología sea creada, o en aquellos donde las computadoras son armadas; luego, tomar las decisiones sobre la

    base de las prioridades. Por ejemplo, nosotros tenemos fábricas en Singapur porque es una excelente forma de lograr alta

    calidad con bajos costos, pero además, porque el mercado del sudeste asiático está creciendo rápidamente.

    En Estados Unidos tenemos fábricas muy eficientes pero conseguir algunos de los insumos es un problema. Si estuviéramos

    obligados a construir las computadoras con 100% de recursos norteamericanos, literalmente no habría forma de que

    nosotros, o cualquier otra compañía, pudiera cumplir.

    Muchos Modelos

    Nosotros, en Estados Unidos, pensamos que existe una sola versión del capitalismo. De hecho, existen numerosos modelos

    exitosos. El nuestro se centra en el individualismo y en la corporatividad, no existe nada comparable en el mundo a nuestra

    forma de entender la corporatividad. También nos concentramos en el corto plazo, sin preocupación por el largo plazo. En

    consecuencia, nuestro capital es muy impaciente, a diferencia del japonés, que se caracteriza por ser muy paciente.

    Europa y Japón tienen modelos muy diferentes del nuestro, con una mayor cooperación entre el mundo de los negocios y el

    gobierno a través de una relación sistemática. En Alemania hay un programa de transición entre el colegio y el trabajo para

    los jóvenes que no asisten a la universidad. Las compañías que contratan aprendices de este programa saben que cumplirán

    los requisitos básicos (no ocurre lo mismo con los graduados del secundario de mi país). Esas mismas empresas continúan

    con la capacitación de estos empleados a lo largo de todo su trabajo. Como resultado, Alemania posee una fuerza de trabajo

    altamente calificada.

    Alemania y Japón son países de economía exportadora. Aquellas empresas que desean acceder a los distintos

    mercados se pueden reunir con un representante comercial de estos países a fin de conocer las estadísticas del

    mercado, quiénes son los líderes y demás información. Sus embajadas alrededor del mundo se concentran en el

    comercio y en las exportaciones; nuestro foco, en cambio, se encuentra en lo político.