jueves, 2 de abril de 2026

    Y ahora, el inter-continental

    La oferta en el mercado hotelero argentino aumenta a pasos agigantados, sin que las cadenas internacionales parezcan

    temerle a la muchas veces anunciada saturación, a la hora de movilizar proyectos para instalarse en el país. En sólo tres

    años, la capacidad en el segmento cinco estrellas aumentó en 100%, y se espera 50% más durante los próximos 24

    meses.

    Con una inversión final de US$ 61,5 millones, el Inter-Continental es el ejemplo más reciente de este fenómeno. Los

    planos datan de 1989, pero los directivos esperaron cautelosamente hasta este año para culminar los 24 pisos y anunciar

    el corte de cintas.

    El consorcio espera recuperar la totalidad de la inversión en alrededor de cinco años. No es que la plaza esté saturada,

    pero nosotros estamos agregando 20% más de camas en la categoría cinco estrellas. En el último quinquenio la

    demanda subió 68%, lo que equivale a 12% o 13% anual. Es un excelente ritmo de crecimiento. Si se mantiene por dos

    años más, estamos bien, se entusiasma Aureliano Vignati, gerente general del flamante hotel.

    El Inter-Continental tiene 315 habitaciones (38 de ellas son suites ejecutivas y dos presidenciales), pileta cubierta, spa, salas de

    ejercicios, sauna, centro de negocios, boutiques y agencia de viajes y excursiones. Las suites de los últimos tres pisos tienen su

    propio comedor privado.

    La estructura se completa con dos torres de oficinas que serán comercializadas por Alto Palermo, el socio que controla

    37% de las acciones, mientras que otro 37% pertenece a Inter-Hotel Río Holding, ambos del grupo Pérez Companc. El

    resto quedó en manos del operador, la cadena Inter-Continental, que firmó un contrato de administración por 20 años.

    Nosotros aportamos el know how y la filosofía de cómo manejar el negocio: el cliente es lo primero, por eso somos

    líderes en hoteles cinco estrellas para gente de negocios en todo el mundo, señala Vignati, quien integra el equipo de

    management internacional que colabora en la puesta a punto del establecimiento número 14 de la cadena Inter-

    Continental en América latina y el Caribe.

    Un negocio global

    La compañía fue fundada en 1946 por Pan American World Airlines y construyó los primeros Inter-Continental en

    áreas que correspondían a las rutas caribeñas de la aerolínea. Controlada actualmente por el grupo japonés Saison,

    posee 133 hoteles en los cinco continentes, sin contar los próximos a inaugurarse en Brasil y en Cartagena de Indias.

    Según algunos expertos, el target de ejecutivos que se hospedan en cinco estrellas no crecerá demasiado en el futuro.

    Sin embargo, la ubicación del Inter-Continental porteño, estratégicamente cercana a la city porteña (en Moreno al 800)

    hace pensar que el perfil buscado es, predominantemente, el del hombre de negocios.

    Ese nicho es el mercado más lucrativo, afirma Vignati, tenemos muy buenas relaciones con United y American

    Airlines, para los programas de viajeros frecuentes. Nuestro sistema Global Two nos da posibilidades de obtener

    reservaciones en todo el mundo a través de 450 mil puntos, y estamos on line con los otros hoteles.

    Las tarifas están en la escala de los $ 250 a $ 350 diarios (aunque es preciso desembolsar $ 1.950 para pernoctar en

    alguna de las dos suites de superlujo). Para Vignati, el Inter- Continental y el Hyatt son los competidores más cercanos

    en cuanto a producto y tipo de mercado. Tenemos precios similares al Caesar Park. Pero el diferencial son nuestros

    salones para recepciones y reuniones de negocios, con capacidad desde 50 hasta 900 personas. Además, hay pocos

    hoteles en Latinoamérica computarizados a nuestro nivel: rápida transferencia de datos, mayor información y mejor

    servicio, eso es lo que buscamos.

    Aunque la categoría cinco estrellas suele traer reminiscencias de escenarios hollywoodenses, nosotros creemos que los

    clientes no buscan eso: quieren lujo y estilo pero no ostentoso, nada que no brinde el mismo nivel en servicio y que no

    se pueda justificar ante la compañía, afirma Vignati.

    Este italiano nacido a orillas del Lago di Como, con una carrera de 26 años viajando por el mundo, pasó los últimos

    siete años al frente de gerencias de Inter-Continental en América latina. Operamos por dos años el Plaza Hotel de

    Buenos Aires, entre el 80 y el 82, y la gente de negocios se acuerda bien de nosotros. Además, nos conocen porque

    ellos son nuestra especialidad en el mundo. Sabemos que la mayoría de nuestros clientes vienen del exterior, pero

    también queremos dedicarnos al mercado local de Córdoba y Mendoza. Es cuestión de ofrecer un precio razonable por

    el servicio.

    El holding Pérez Companc tiene control directo o una participación importante en más de treinta empresas, lo que

    supone un caudal importante de ejecutivos en tránsito. Pero Vignati descarta de plano la idea de que ésa será una suerte

    de clientela cautiva: A la compañía le vamos a ofrecer nuestro servicio como otros hoteles lo están haciendo, y el éxito

    nuestro será demostrarles a nuestros socios que somos los mejores. No esperamos que usen nuestro hotel porque están

    en la sociedad.

    El antiguo corazón

    El edificio obliga a levantar la vista, apretado entre arcadas de ladrillo y veredas angostas, propias de la arquitectura

    colonial del barrio de Montserrat. En la esquina del hotel, la iglesia de San Juan Bautista, una de las más antiguas de la

    ciudad, que durante las invasiones inglesas funcionó como banco de sangre, marca el contraste de los tiempos.

    Desde una perspectiva histórica, el barrio de Montserrat es el corazón de Buenos Aires, aunque la gente se haya

    olvidado. Estamos a dos cuadras de Avenida 9 de Julio y de Avenida de Mayo; somos el hotel más cercano a San

    Telmo. La gente no está acostumbrada a ver un gran hotel por aquí, pero de hecho, hace veinte años, cuando se

    inauguró el Sheraton, muchos se preguntaban lo mismo acerca de su ubicación, explica Vignati. Muchas veces, más

    que en el hotel en sí, el negocio está en todo lo que se genera alrededor. Cuando se pararon las obras, bajó la cotización

    de las propiedades vecinas. Ahora volvió a aumentar el valor de la zona, y los propietarios están restaurando.

    La decoración interior del hotel, encargada a Alexandra Champalimaud & Associates, de Montreal, se inspiró en

    el discreto esplendor de la Argentina de la década del 30. El bar recuerda claramente al café Tortoni, y en las

    habitaciones se adivina el barroquismo francés que caracterizó a la época. Pero el color local, asegura Vignati, no

    es más que un matiz en la rigurosa política de la cadena hotelera en materia de calidad: Uno de nuestros

    conceptos es mantener el mismo nivel de atención en cualquier parte del mundo, queremos que el cliente se

    sienta instalado en la cultura local, pero que quien viaje de Japón a Buenos Aires no note ninguna diferencia en

    la calidad del servicio.

    El chef es suizo, y la infraestructura está dispuesta del tal manera que agilice el trabajo invisible en la cocina, la

    lavandería y las demás dependencias. Se estima que, con el hotel funcionando a full, habrá un total de 270 personas

    trabajando en forma directa, sin contar al personal de vigilancia y otros servicios anexos.

    Inaugurar un hotel es como tener un bebé, crea muchas expectativas, confiesa Vignati; estuvo parado dos años y se

    reformuló a medida que se iba construyendo. Ahora hay que ver cómo sale.

    J. G.

    Exploradores y pioneros

    Desde su fundación, la cadena Inter-Continental se caracterizó por su espíritu pionero de abrir hoteles de lujo en los

    lugares más recónditos del planeta, afirma Vignati.

    En efecto, el mapa de Inter-Continental señala toda Europa, inclusive la del Este, donde por casi veinte años fue la

    única operando hoteles cinco estrellas en la región. Fue también la primera en establecer un hotel internacional en

    Africa y ahora administra ocho en el continente. En Asia y el Pacífico su presencia se remonta a más de 20 años.

    En América del Norte implementaron un agresivo programa de marketing para continuar su expansión, y acaban de

    firmar una alianza con la cadena Presidente, con la cual agrega un grupo de seis hoteles de lujo y resorts en lugares

    turísticos claves de México.

    Gracias a este acuerdo, la cadena mexicana tendrá acceso al sistema de reservas internacional de Inter-Continental, a

    los programas de marketing y a la fuerza de ventas. Las propiedades se conocerán como Presidente Inter-Continental

    Hotels, y apuntan a captar el mercado generado por el Nafta, además del turismo.