viernes, 3 de abril de 2026

    Precios justos, riesgos calculados

    Entre julio de 1992 y junio de 1993, las empresas aseguradoras perdieron en conjunto $ 246 millones, una cifra que, según el estudio Arthur Andersen & Co., podría trepar a $ 270 millones cuando se sumen los resultados del período cerrado en junio pasado. Según el presidente ejecutivo de Sud América Seguros, Alain Hombreux, esta situación es insostenible en el tiempo, y atenta contra la capitalización del sector: “Ningún inversor estará interesado en seguir aportando dinero en un negocio que no es rentable”.

    Las pérdidas representan 6,8% de la producción total anual del mercado, estimada en $ 4.000 millones. Y, más grave aún, los quebrantos de los últimos dos años ($ 516 millones) exceden la mitad del patrimonio total de las empresas del sector, lo que confirma la apreciación de que el mantenimiento de un déficit de esta magnitud es destructivo.

    Según Hombreux, el mercado se encuentra en crisis por las elevadas cargas fiscales que lo gravan y las inadecuadas estructuras de las empresas, que todavía no se adecuaron en su conjunto a los trascendentales cambios que registró la economía del país.

    Actualmente las cargas fiscales absorben un tercio de la prima, mientras que los gastos de infraestructura participan con una porción similar. De esta forma, la parte siniestral queda limitada al tercio restante, mientras que una norma sana establece que los siniestros deben cubrir como mínimo la mitad del valor de la prima.

    Llegar a esta cifra, opina Hombreux -quien ocupa, además, la vicepresidencia de la Asociación Argentina de Compañías de Seguros (AACS)-, exige un gran profesionalismo por parte de los directivos, que todavía se hallan muy influidos por la experiencia de los años anteriores a la estabilidad, cuando el Estado regulaba todo y la competencia entre las empresas era casi inexistente.

    UN CAMBIO A FONDO.

    Para adecuarse a las nuevas condiciones del mercado, Sud América Seguros puso en práctica hace dos años un plan de profunda reforma interna que le permitió reducir en una tercera parte los gastos estructurales.

    De esta forma, afirma Hombreux, “hoy estamos en condiciones de revertir el déficit que en los últimos años arrojó la explotación. En ese sentido, no solamente influirá la reducción de los costos estructurales, sino también la menor gravitación de los gastos de producción, que fueron disminuidos a 20%, contra 23% de la media del mercado”.

    Pero el aspecto más importante del cambio es la nueva política de primas, que implicará un aumento de cierta importancia en su valor, destinado a reflejar un precio justo para un riesgo bien calculado.

    “La mayoría de las empresas no conocen cuáles son sus costos reales de explotación y fijan los precios de las primas de acuerdo con los valores vigentes en el mercado. Esta es una de las razones de las fuertes pérdidas que muestra el sector, porque los precios no responden a la realidad”, explica.

    Hombreux es consciente de que esta nueva política de precios tendrá efectos negativos sobre su actual participación en el mercado, que alcanza a 5,56%, aunque en algunos rubros es mayor (accidentes de trabajo: 8,5%, y automóviles: 5,82%).

    Según el directivo, la declinación del volumen de negocios durante el actual período anual (julio 1994/junio 1995) puede llegar hasta 30%, pero esto no afectaría la facturación total, dado que la caída se compensaría con el mayor valor de las primas. Por lo tanto, las ventas deberían mantenerse en torno de $ 230 millones.

    Si se cumplen los pronósticos de Hombreux, el actual ejercicio podría ser el primero, después de muchos años, con resultados positivos: ganancias por $ 10 millones, equivalentes a 4% de las ventas.

    Esto, admite Hombreux, es esencial para poder continuar cumpliendo en tiempo y forma los siniestros y brindar una elevada calidad de servicio al cliente, reflejada en un mayor acercamiento en todo el período de vigencia del seguro. Está prevista, también, la incorporación de nuevos productos, adecuados a las crecientes necesidades del mercado.

    Actualmente casi la mitad (48%) de las ventas de Sud América se originan en el sector automotriz, según indica el subgerente general de la compañía, Jorge A. Ferrari. El rubro de accidentes de trabajo aporta 15% de los negocios, los seguros de vida contribuyen con 12% , incendios con 10%, y el 15% restante responde a otros renglones.

    La gravitación de los gastos de infraestructura en el valor de la prima se redujo a 18%, un índice muy inferior a la media general, que se ubica en 30% y revela la falta de adecuación de las empresas a la realidad de un mercado altamente competitivo y que exigirá cada vez más profesionalismo.

    “En ese aspecto, estamos muy cerca de la media internacional que es de 15%, y por lo tanto llevamos una importante ventaja sobre las empresas que todavía siguen manteniendo una infraestructura que no guarda ninguna relación con la necesidad de consolidar a las compañías y asegurar un servicio cada vez más eficiente a los clientes”, afirma Hombreux.

    Más Accidentes.

    Además de la creciente competencia que caracterizará al mercado, se está registrando un fenómeno que las empresas deben analizar muy cuidadosamente para determinar sus costos operativos reales:

    el incremento de la siniestralidad, tanto en la frecuencia como en la gravedad de los accidentes. Esto se observa con mayor intensidad en el rubro automotor, tanto por el crecimiento del parque de vehículos como por la insuficiencia y el deterioro de la red vial.

    De ahí, sostiene Hombreux, la imperiosa necesidad de las empresas de actuar con un creciente profesionalismo, basado en procesos técnicos, y no continuar, como hasta ahora, siguiendo los parámetros del mercado, mucho más orientados al cortoplacismo que a la definición de una política de largo plazo.

    Según el directivo, la inadecuada infraestructura de las empresas locales del sector determina que las primas vigentes en la Argentina resulten superiores a las de otros países, con la particularidad de que aquí no permiten obtener ganancias como ocurre en otras partes del mundo y tampoco posibilitan

    brindar una calidad de servicio superior a los clientes.

    Cuando se conozca la totalidad de los balances de las empresas al 30 de junio, afirma Hombreux, los directivos de las compañías tomarán conciencia de la necesidad de actualizar el valor de las primas, adaptándolas a las nuevas condiciones del mercado. Este fenómeno comenzaría a insinuarse a partir

    de setiembre y se consolidaría en los meses posteriores.