sábado, 30 de mayo de 2026

    A la concentración

    Lo primero que salta a la vista al analizar los resultados de
    este ranking es el alto grado de concentración de las exportaciones
    del país. Las 400 empresas relevadas exportaron por valor
    aproximado de US$ 9.100 millones: casi 70% del total de las exportaciones
    argentinas durante 1993.


    Las primeras 40 firmas de este listado acumulan ventas al exterior
    por alrededor de US$ 6500 millones, esto es, la mitad del total
    exportado por la Argentina durante 1993.


    ¿Qué clase de bienes vendieron esas 40 empresas? Revisando
    el listado puede observarse cierto patrón: petróleo,
    trigo, maíz, soja, aceites y pellets, carnes, cueros curtidos,
    automotores y autopartes, laminados en frío, aluminio y
    pasta celulósica. Por detrás de esta diversidad
    de denominaciones se encuentran dos o tres categorías básicas
    que se repiten: productos primarios o


    manufacturas cuyo insumo principal son recursos naturales; insumos
    de uso difundido de origen industrial que son producto de tecnologías
    más o menos estándar, y los autos y partes que se
    elaboran y exportan al amparo de un régimen especial.


    Si en lugar de mirar los niveles se presta atención a las
    variaciones, se pueden apreciar algunos diferentes comportamientos
    sectoriales. Por ejemplo, entre las firmas exportadoras de granos,
    aceites y pellets, abundan los cambios de signo negativo. Inversamente,
    las empresas favorecidas por el régimen automotriz exhiben
    tasas de crecimiento superiores a 70%.


    Conviene recordar las tendencias de los grandes números
    sobre las que se inscriben los resultados de relevamientos como
    éste. Las exportaciones argentinas en 1993 alcanzaron a
    US$ 13.090 millones, lo que significa un crecimiento del 7,0 %
    con relación al año previo. Los componentes de ese
    total,


    mostraron evoluciones muy desiguales. Así los productos
    primarios sufrieron una caída cercana a 7% mientras que
    las manufacturas de origen agropecuario (MOA) exhibieron un comportamiento
    cercano al estancamiento, y las manufacturas de origen industrial
    (MOI) se colocaron a la vanguardia con un sorprendente aumento
    de casi 28%. Un desempeño igualmente destacado se dio en
    el sector exportador de combustibles y energía (aproximadamente
    24% de aumento).


    Como el método de confeccionar el ranking parte de la colaboración
    espontánea de las empresas consultadas y de la escasa información
    pública disponible, existe una limitación: no son
    siempre las mismas empresas las que se pueden comparar.


    Según cómo les va, un año proporcionan los
    datos y otro los omiten. Esto hace difícil que la muestra
    sea coherente a los efectos de la comparación sistemática.


    Si se suman los totales exportados en cada uno de los últimos
    dos años según este listado, resulta una tasa de
    aumento de 14% lo que, en principio, puede llevar a pensar que
    los rubros MOI y Combustibles deben tener una presencia en el
    ranking superior a su participación en el total de exportaciones
    nacionales. No parece ser éste el motivo para que exista
    tal sobrerrepresentación. Más bien la cuestión
    parece ser otra. Si se examinan las firmas relevadas se nota que
    existen muchas con exportaciones nulas en 1992 y una cantidad
    positiva el año pasado, pero no existen ejemplos de la


    situación inversa.


    Es decir que no se trata de un padrón fijo de empresas
    sino que las relevadas son aquellas que efectivamente exportaron
    algo en el año bajo análisis. Lo ideal sería
    seguir los niveles exportados por un subconjunto de firmas que
    constituyan un panel fijo; inclusive podría intentarse
    una encuesta prospectiva sobre tal panel para tratar de predecir
    el nivel de exportaciones del año corriente.


    ACLARACION.


    En la nota Con qué ganarán los bancos, publicada
    en la edición anterior, el cuadro Los que más ganaron
    (página 29) y Los que más perdieron (página
    30) corresponden a ejercicios cerrados en 1992.


    DESEMPEÑO EXPORTADOR Y CRECIMIENTO ECONOMICO.


    Beatriz Nofal.


    En 1993 el coeficiente de exportaciones sobre el Producto Bruto
    interno fue de 5% alcanzando el menor valor desde 1980. La relación
    entre exportaciones y producto en 1992 fue de 5,4%, un valor similar
    al de 1993.El coeficiente de exportaciones en 1993 y 1992 es sensiblemente
    más bajo que el coeficiente promedio de exportaciones sobre
    PBI para el período 1980-´91, que es de 11,6%.


    Si se hubiera mantenido tal coeficiente promedio, habría
    representado un nivel de exportaciones de US$ 30.000 millones
    en 1993 y de US$ 26.200 millones en 1992. Estos montos exceden
    en US$ 17.000 millones las exportaciones efectivamente alcanzadas
    en 1993 y en US$ 14.000 millones las alcanzadas en 1992.


    Con esos niveles de exportaciones la balanza comercial de Argentina
    habría resultado fuertemente superavitaria, y no deficitaria
    como aconteció.


    El ingreso neto de capitales ha permitido financiar el déficit
    comercial en 1993, tal como ocurrió en 1992 y, en la medida
    en que ese flujo continúe siendo positivo, no existe un
    riesgo inmediato en materia de balanza de pagos, aun cuando persista
    la situación de déficit comercial.


    El pobre desempeño exportador de la economía argentina
    no constituye un problema de naturaleza contable (¿cómo
    cerrar las cuentas externas?), sino de desarrollo económico
    y de posicionamiento competitivo internacional del país.


    La experiencia internacional demuestra que la expansión
    sostenida de las exportaciones es un componente fundamental del
    crecimiento económico de los países en desarrollo
    y aun de los desarrollados.


    Esta relación se explica por una serie de beneficios dinámicos
    que el crecimiento de exportaciones conlleva:


    1- las exportaciones permiten ampliar los mercados de los productos
    internamente (lo que es de crucial importancia para Argentina
    con un mercado interno relativamente pequeño), obtener
    ganancias de productividad por mayores economías de escala
    y reducir los costos unitarios de producción de los bienes
    y, por ende, los precios.


    2- la apertura de un país a la competencia internacional
    por la vía de las exportaciones proporciona un vigoroso
    incentivo para que los diferentes sectores de actividad (campos,
    industria y servicios) incrementen su competitividad. Esto promueve
    una asignación más eficiente de recursos, una mayor
    especialización y una difusión de cambios tecnológicos
    en toda la economía del país.


    3- las exportaciones desempeñan, asimismo, un papel importante
    en la expansión de las importaciones, por la vía
    de la especialización económica.


    En concecuencia, la combinación de políticas que
    promuevan las exportaciones con la liberalización del comercio
    y con la adopción de políticas macroeconómicas
    equilibradas es el punto de partida necesario para recorrer un
    camino de crecimiento sostenido de las exportaciones, estabilidad
    y


    desarrollo económico.


    Debe entenderse que el mejoramiento de la competitividad internacional
    de nuestras exportaciones es un proceso continuo, que tiene como
    actor principal no sólo al Estado sino fundamentalmente
    a la empresa. Es importante reconocer que, a medida que nosotros
    como país mejoramos la competitividad de nuestras actividades,
    la competencia también mejora. Una vez que abrimos


    nuestra economía a la competencia internacional, como lo
    hemos hecho, nos lanzamos a una carrera global en la que no hay
    línea de llegada.