Lo primero que salta a la vista al analizar los resultados de
este ranking es el alto grado de concentración de las exportaciones
del país. Las 400 empresas relevadas exportaron por valor
aproximado de US$ 9.100 millones: casi 70% del total de las exportaciones
argentinas durante 1993.
Las primeras 40 firmas de este listado acumulan ventas al exterior
por alrededor de US$ 6500 millones, esto es, la mitad del total
exportado por la Argentina durante 1993.
¿Qué clase de bienes vendieron esas 40 empresas? Revisando
el listado puede observarse cierto patrón: petróleo,
trigo, maíz, soja, aceites y pellets, carnes, cueros curtidos,
automotores y autopartes, laminados en frío, aluminio y
pasta celulósica. Por detrás de esta diversidad
de denominaciones se encuentran dos o tres categorías básicas
que se repiten: productos primarios o
manufacturas cuyo insumo principal son recursos naturales; insumos
de uso difundido de origen industrial que son producto de tecnologías
más o menos estándar, y los autos y partes que se
elaboran y exportan al amparo de un régimen especial.
Si en lugar de mirar los niveles se presta atención a las
variaciones, se pueden apreciar algunos diferentes comportamientos
sectoriales. Por ejemplo, entre las firmas exportadoras de granos,
aceites y pellets, abundan los cambios de signo negativo. Inversamente,
las empresas favorecidas por el régimen automotriz exhiben
tasas de crecimiento superiores a 70%.
Conviene recordar las tendencias de los grandes números
sobre las que se inscriben los resultados de relevamientos como
éste. Las exportaciones argentinas en 1993 alcanzaron a
US$ 13.090 millones, lo que significa un crecimiento del 7,0 %
con relación al año previo. Los componentes de ese
total,
mostraron evoluciones muy desiguales. Así los productos
primarios sufrieron una caída cercana a 7% mientras que
las manufacturas de origen agropecuario (MOA) exhibieron un comportamiento
cercano al estancamiento, y las manufacturas de origen industrial
(MOI) se colocaron a la vanguardia con un sorprendente aumento
de casi 28%. Un desempeño igualmente destacado se dio en
el sector exportador de combustibles y energía (aproximadamente
24% de aumento).
Como el método de confeccionar el ranking parte de la colaboración
espontánea de las empresas consultadas y de la escasa información
pública disponible, existe una limitación: no son
siempre las mismas empresas las que se pueden comparar.
Según cómo les va, un año proporcionan los
datos y otro los omiten. Esto hace difícil que la muestra
sea coherente a los efectos de la comparación sistemática.
Si se suman los totales exportados en cada uno de los últimos
dos años según este listado, resulta una tasa de
aumento de 14% lo que, en principio, puede llevar a pensar que
los rubros MOI y Combustibles deben tener una presencia en el
ranking superior a su participación en el total de exportaciones
nacionales. No parece ser éste el motivo para que exista
tal sobrerrepresentación. Más bien la cuestión
parece ser otra. Si se examinan las firmas relevadas se nota que
existen muchas con exportaciones nulas en 1992 y una cantidad
positiva el año pasado, pero no existen ejemplos de la
situación inversa.
Es decir que no se trata de un padrón fijo de empresas
sino que las relevadas son aquellas que efectivamente exportaron
algo en el año bajo análisis. Lo ideal sería
seguir los niveles exportados por un subconjunto de firmas que
constituyan un panel fijo; inclusive podría intentarse
una encuesta prospectiva sobre tal panel para tratar de predecir
el nivel de exportaciones del año corriente.
ACLARACION.
En la nota Con qué ganarán los bancos, publicada
en la edición anterior, el cuadro Los que más ganaron
(página 29) y Los que más perdieron (página
30) corresponden a ejercicios cerrados en 1992.
DESEMPEÑO EXPORTADOR Y CRECIMIENTO ECONOMICO.
Beatriz Nofal.
En 1993 el coeficiente de exportaciones sobre el Producto Bruto
interno fue de 5% alcanzando el menor valor desde 1980. La relación
entre exportaciones y producto en 1992 fue de 5,4%, un valor similar
al de 1993.El coeficiente de exportaciones en 1993 y 1992 es sensiblemente
más bajo que el coeficiente promedio de exportaciones sobre
PBI para el período 1980-´91, que es de 11,6%.
Si se hubiera mantenido tal coeficiente promedio, habría
representado un nivel de exportaciones de US$ 30.000 millones
en 1993 y de US$ 26.200 millones en 1992. Estos montos exceden
en US$ 17.000 millones las exportaciones efectivamente alcanzadas
en 1993 y en US$ 14.000 millones las alcanzadas en 1992.
Con esos niveles de exportaciones la balanza comercial de Argentina
habría resultado fuertemente superavitaria, y no deficitaria
como aconteció.
El ingreso neto de capitales ha permitido financiar el déficit
comercial en 1993, tal como ocurrió en 1992 y, en la medida
en que ese flujo continúe siendo positivo, no existe un
riesgo inmediato en materia de balanza de pagos, aun cuando persista
la situación de déficit comercial.
El pobre desempeño exportador de la economía argentina
no constituye un problema de naturaleza contable (¿cómo
cerrar las cuentas externas?), sino de desarrollo económico
y de posicionamiento competitivo internacional del país.
La experiencia internacional demuestra que la expansión
sostenida de las exportaciones es un componente fundamental del
crecimiento económico de los países en desarrollo
y aun de los desarrollados.
Esta relación se explica por una serie de beneficios dinámicos
que el crecimiento de exportaciones conlleva:
1- las exportaciones permiten ampliar los mercados de los productos
internamente (lo que es de crucial importancia para Argentina
con un mercado interno relativamente pequeño), obtener
ganancias de productividad por mayores economías de escala
y reducir los costos unitarios de producción de los bienes
y, por ende, los precios.
2- la apertura de un país a la competencia internacional
por la vía de las exportaciones proporciona un vigoroso
incentivo para que los diferentes sectores de actividad (campos,
industria y servicios) incrementen su competitividad. Esto promueve
una asignación más eficiente de recursos, una mayor
especialización y una difusión de cambios tecnológicos
en toda la economía del país.
3- las exportaciones desempeñan, asimismo, un papel importante
en la expansión de las importaciones, por la vía
de la especialización económica.
En concecuencia, la combinación de políticas que
promuevan las exportaciones con la liberalización del comercio
y con la adopción de políticas macroeconómicas
equilibradas es el punto de partida necesario para recorrer un
camino de crecimiento sostenido de las exportaciones, estabilidad
y
desarrollo económico.
Debe entenderse que el mejoramiento de la competitividad internacional
de nuestras exportaciones es un proceso continuo, que tiene como
actor principal no sólo al Estado sino fundamentalmente
a la empresa. Es importante reconocer que, a medida que nosotros
como país mejoramos la competitividad de nuestras actividades,
la competencia también mejora. Una vez que abrimos
nuestra economía a la competencia internacional, como lo
hemos hecho, nos lanzamos a una carrera global en la que no hay
línea de llegada.
