miércoles, 1 de abril de 2026

    Se viene Dolce Neve

    Con más de 120 locales en nueve provincias y $ 40 millones de facturación anual, desembarca en Buenos Aires para competir con Freddo.

    La decisión está tomada: Dolce Neve, la cadena de heladerías más importante del interior del país, prepara su desembarco definitivo en Capital Federal y Gran Buenos Aires, con la apertura de locales propios y la concesión de franquicias.

    Tras la exitosa experiencia en nueve provincias donde cuenta con unas 120 heladerías, la firma cordobesa intentará en el transcurso de este año hacer pie firme en el mercado más importante del país, donde hasta el momento cuenta con un solo local en Alto Palermo.

    Dolce Neve abrirá dos o tres locales propios y elegirá franquiciados para varios más, hasta controlar una decena de bocas. La cifra no parece exagerada si se tiene en cuenta que la firma posee sólo en la ciudad de Córdoba 38 heladerías, en su mayoría franquiciadas.

    Nacida en 1979 como una empresa familiar, el sistema Dolce Neve vende anualmente unos US$ 40 millones. La clave de este crecimiento es, según Raúl Salva, presidente de la empresa, “seguir el sistema de producción artesanal, incorporando tecnología de punta”.

    Pero, además, la firma ha desarrollado un programa de capacitación del personal e integración de proveedores que la convierte en una suerte de McDonald´s de los helados. “La cuestión pasa por trabajar en equipo, enseñándoles a todos las cosas de Dolce Neve: la fábrica, cómo se selecciona la materia prima y cómo se debe atender al cliente, capacitando a nuestro personal inclusive en otros países”, sintetiza Salva.

    Líder indiscutido en el mercado cordobés de heladerías, Dolce Neve también incursiona con éxito en los productos denominados “impulsivos” (palitos, bombones helados, postres, etc.), donde compite con multinacionales como Nestlé (Frigor) o Philips Morris (La Montevideana). Para este año

    tienen previstos lanzamientos de nuevos productos cada tres meses, destinados fundamentalmente a satisfacer la creciente demanda de supermercados, que permite de alguna manera desestacionalizar el consumo.

    Pionero en materia de franquicias, Dolce Neve centra buena parte de su crecimiento en la prolija selección de los franquiciados. Salva explica que “elegimos generalmente una familia que no sólo tenga el dinero para acceder a la franquicia sino fundamentalmente tiempo y ganas para atender el negocio y especializarse realizando todos los cursos que deben hacer desde los dueños del nuevo local hasta cada uno de los chicos que van a atender al público”.

    Mientras imagina para los próximos años la Universidad del Helado -ya funciona la Dolce Scola, que capacitó a 600 jóvenes el año pasado-, Salva prepara el desembarco en Buenos Aires pero prefiere no hablar de Freddo como un competidor, sino como un colega: “Lo importante es que todos demos un buen producto al cliente, lo tome donde lo tome, después será una cuestión de

    darle brillo y un buen servicio”.