El menor movimiento que se detectó en las gerencias en comparación con los dos años anteriores obedeció a que no quedaron privatizaciones de gran magnitud en el tintero y a que el único rubro que podría haber agitado el mercado laboral, las administradoras de fondos de pensión, habían
armado sus cuadros directivos desde hacía más de un año y medio.
David Stilerman, de Andersen Consulting, es de los que creen que empezó a haber salida neta de ejecutivos en 1993: “Hubo una semana en que me llamaron siete conocidos para preguntarme si sabía de algo porque habían quedado sin trabajo. Las empresas buscan recambios. A veces se da el
caso de que se suprimen dos posiciones para crearse una tercera que las cubra y ninguno de los ejecutivos que ya estaban dan con el nuevo perfil requerido. Entonces, salen dos y entra uno”.
Stilerman apunta que la dinámica se traslada a los servicios y los sistemas por el alto contenido informático que demandan. La internacionalización de los negocios hace que, mientras el socio extranjero trae la tecnología, el local deba aportar eficiencia administrativa y financiera.
Fernando Pacheco prevé una fuerte demanda de gerentes administrativos y técnicos en servicios para después de la segunda mitad del año precisamente “como consecuencia de la acción comercial y el apoyo administrativo que traerá aparejada esta etapa para las empresas privatizadas”, afirma.
Cristina Mejías agrega que estas atraviesan la etapa de evaluar intensamente el personal que recibieron. No hubo masivas contrataciones, y las salidas se darán en el año próximo.
Los cambios ya empezaron en las áreas operativas. Gloria Cazzano sostiene que está en marcha una modificación en los perfiles hacia otra visión de la relación laboral, en la que el riesgo asume un papel protagónico. “Corporaciones multinacionales de gran porte empezaron a renovar sus cuadros
intermedios, deshaciéndose de antiguos agentes que se regían por viejos convenios para reemplazarlos por jóvenes a los que se capacita para afrontar los tiempos que corren”, puntualiza.
Cristina Mejías asegura que los ejecutivos que perdieron su empleo tuvieron buenas posibilidades de reinsertarse a través de los archivos de las consultoras y de cadenas de contactos.
En los programas de outplacement (capacitación para buscar trabajo) que organiza CM, el interesado promedio se reubicó en un plazo de 90 a 100 días. “En 80% de los casos se readaptaron y perdieron 20% de remuneración en términos de su último sueldo. Ingresaron a las áreas de alimentos y
servicios”, informa.
El fuerte impulso a la construcción que se prevé en 1994, con el abanico financiero que moviliza y los rubros que subcontrata, no será suficiente para contrarrestar el efecto de desocupación de la industria en general, ni la sustitución de proveedores por la utilización de insumos importados,
previene Acuña. “Eso deja a las Pymes sin trabajo, y el cuentapropismo no podrá absorber más mano de obra”, sentenció.
