En los últimos meses, el tema de la morosidad en el sistema financiero -medida según diferentes parámetros, a partir de los balances de las entidades y el estado de situación de deudores que publica el Banco Central- ha ocupado un lugar importante en las publicaciones especializadas. Indiscutiblemente, el problema adquiere relevancia por su incidencia en aspectos colaterales y por la
utilización que se viene haciendo de las conclusiones que se obtienen. Pero deducir, sin los fundamentos correspondientes, que las carteras irregulares de las entidades financieras abarcan una porción muy grande de los préstamos puede llevar a aseveraciones erróneas y confusiones interminables.
Vale la pena, por lo tanto, comparar la evolución de la calidad y la cobertura de la totalidad de las financiaciones desde agosto de 1992 hasta julio de 1993, según la base de datos elaborada por nuestro estudio con información provista por el Banco Central.
Para poder analizar más profundamente los cambios que se operaron y ver qué segmentos del sistema financiero tienen más influencia en ellos, se realizó la apertura de las carteras crediticias por grupo homogéneo de entidades, según el siguiente esquema:
– bancos oficiales de la Nación;
– bancos provinciales y municipales;
– bancos privados nacionales (sociedades anónimas);
– bancos privados nacionales (cooperativas);
– bancos privados extranjeros;
– compañías financieras;
– cajas de crédito.
Es importante aclarar la composición del concepto “totalidad de las financiaciones” mencionado más arriba. Se compone de las siguientes partidas, según las asistencias que las entidades otorgan:
– préstamos al sector público;
– préstamos al sector financiero;
– préstamos al sector privado no financiero;
– otros créditos por intermediación financiera;
– bienes en locación financiera;
– garantías otorgadas.
También debe tenerse en cuenta que, debido a las normativas del ente rector con respecto a la composición del estado de situación de deudores que deben elaborar todas las entidades financieras, y por la información general que brinda el BCRA sobre cómo está considerado cada cliente por cada entidad, aquellos deber ser denunciados en la situación de mayor gravedad con que haya sido clasificada alguna de sus deudas dentro del sistema.
La clasificación de deudores con arreglos incluye el importe de las financiaciones y de las responsabilidades eventuales de clientes con los que alguna operación haya sido objeto de arreglo y siempre que se encuentren al día en su cumplimiento. Dadas estas condiciones, para los análisis de
cartera irregular o morosa, los deudores con arreglos deben asimilarse a la cartera normal.
Ahora bien, evaluar la morosidad sin tener en cuenta las variaciones del total de las financiaciones sería omitir uno de los pilares del análisis. Por ello, se detallan a continuación los incrementos de la totalidad del sistema financiero y de los grupos homogéneos de entidades durante el período agosto 1992-julio 1993:
Sistema financiero: 37,19%
Grupo oficiales de Nación: 34,00%
Grupo provinciales y
municipales: 24,97%
Grupo privados nacionales: 55,85%
Grupo privados extranjeros: 36,12%
Grupo privados
nacionales cooperativos: 43,20%
Compañías financieras: 48,92%
Cajas de crédito: 71,84%
Observando los estados de situación de deudores de agosto de 1992 (cuadro 2) y julio de 1993 (cuadro 3) y tomando para la evaluación los datos que aparecen a partir de la columna de atrasos, se puede apreciar que la morosidad ha disminuido en la totalidad del sistema financiero: de 19,94% a 13,17%.
Esto es producto del traslado a arreglos de una parte importante de las financiaciones de los bancos oficiales de la Nación que se encontraban en carteras morosas, sin que esto respondiera a una estrategia general, sino a una política específica del Banco Hipotecario Nacional. El resto de los grupos homogéneos del sistema ha incrementado su morosidad -a excepción de las cajas de crédito- en un porcentaje que alcanza su punto máximo en las compañías financieras, con 4,05%. Para los distintos segmentos de bancos, el índice no supera 2%.
Es importante indagar acerca de cómo han respondido las entidades financieras ante esta situación.
Para ello es necesario exponer las variaciones de las previsiones y de las garantías y contragarantías preferidas, con respecto a la totalidad de las financiaciones.
Las previsiones han disminuido porcentualmente en el balance consolidado de todas las entidades del sistema, y esto es consecuencia de la gravitación de los bancos oficiales de la Nación, donde las previsiones se redujeron notablemente como consecuencia de los arreglos instrumentados con los
clientes. El resto de las entidades han mantenido o incrementado levemente el nivel de previsionamiento, pero sin alcanzar a cubrir la mayor morosidad.
Donde se observa un cambio sustancial es en los bancos privados, nacionales y extranjeros, que plantean una mayor exigencia a sus clientes para que respalden las asistencias crediticias, previendo posibles inconvenientes en la capacidad de pago.
En resumen, a pesar de que la morosidad ha disminuido en el conjunto del sistema financiero, esto es consecuencia de la incidencia de los arreglos llevados a cabo por los bancos oficiales de la Nación.
Los incrementos en las financiaciones no han servido para modificar la estructura de la cartera de asistencias en situación irregular que, por el contrario, mantiene una leve tendencia alcista. Esto hace suponer que no existe una mejoría de la condición de pago de las personas físicas y jurídicas
que son asistidas por las entidades financieras. Prueba de ello es que los bancos privados han seguido como estrategia el mantenimiento del nivel de previsionamiento y la exigencia de garantías y contragarantías preferidas, como modo de asegurarse la cobrabilidad de las financiaciones.
Finalmente, vale la pena destacar que, ante el ajuste que se está materializando en los distintos sectores económicos, es lógico un aumento en las carteras irregulares de las entidades financieras.
Un aumento que no reviste máxima gravedad en el promedio de los grupos homogéneos de entidades, pero que marca una tendencia que debe ser observada con mucho cuidado para el futuro, si las entidades fueran más allá de solicitar garantías y contragarantías preferidas en sus financiaciones y llegaran quizás a no otorgarlas a algunos sectores ante una profunda evaluación del riesgo crediticio.
(*) El autor es titular del estudio Dr. Roberto Domíguez-Ciencias Económicas, y vicepresidente de Broda, Domínguez, Econsult, Sociedad Calificadora de Riesgo.
Variaciones de las Previsiones y Garantías y Contragarantías Preferidas (en %)
Agosto 1992 Julio 1993
Previsiones Preferidas Previsiones Preferidas
Sistema Financiero 12,01 25,84 10,08 27,80
Oficiales de la Nación 23,36 68,33 16,87 62,61
Provinciales y Municipales 17,47 17,00 16,89 17,01
Privados Nacionales 2,30 9,68 2,98 20,00
Privados Extranjeros 1,43 9,28 1,75 13,95
Privados Cooperativos 4,65 10,24 4,78 15,18
Compañías Financieras 2,96 24,09 3,72 24,67
Cajas de Crédito 4,89 8,95 4,25 7,40
