martes, 7 de abril de 2026

    Dónde y en qué invertir su dinero (parte I)

    TITULOS PUBLICOS.

    Los Bonex ´89 prometen brindar hasta fin de año una rentabilidad superior a 14%, con lo que duplicarían la renta vigente en las operaciones de plazo fijo en dólares. El BIC 5 también ofrece atractivos, con un rendimiento adicional de 0,90% mensual por encima del promedio de las tasas financieras en moneda local, aunque su cotización sobre la par constituye una desventaja. Pág. 50.

    BOLSA.

    Superados los sobresaltos del ´92, las inversiones bursátiles vuelven a ofrecer perspectivas alentadoras, pero se impone una rigurosa selección. Las mejores perspectivas están en los papeles de empresas de servicios (con un potencial de crecimiento todavía alto en la Argentina), o de las industrias menos afectadas por la apertura económica y la competencia externa. Pág. 52.

    FONDOS COMUNES DE INVERSION.

    Un nuevo y apetitoso menú para pequeños y medianos inversionistas. Los FCI que se constituyan de ahora en adelante podrán incluir en su cartera acciones, depósitos a plazo fijo, obligaciones negociables, títulos públicos sin ninguna clase de limitación, metales preciosos, divisas y contratos de opciones y futuros. Pág. 60.

    ORO.

    La estabilidad del precio hizo que el mercado local se redujera considerablemente, lo que restó fluidez al negocio, reservado a muy pocos operadores. Pág 62.

    EL PORTAFOLIO DE MERCADO.

    Cómo se compone una cartera bien distribuida en 1993: 35% Bonex 89, Plazo fijo 15%, otros títulos públicos 10%, divisas 15%, acciones 25%. Pag 56.

    CONSEJOS DE LOS ESPECIALISTAS.

    Nueve opiniones calificadas de agentes de Bolsa, operadores del mercado cambiario y traders consultados por MERCADO. Pág. 58.

    INMUEBLES.

    La tendencia descendente de los precios podría reflejarse en bajas de hasta 20% en algunos rubros. La oferta tiende a ceñirse estrictamente a la demanda, que se orienta hacia unidades de categoría media, departamentos chicos y oficinas. Pág. 63.

    – Tendencias –

    UN MENU MAS VARIADO.

    El creciente atractivo de los Bonex, la consolidación del mercado de obligaciones negociables, el advenimiento de las calificadoras de riesgo y de los nuevos fondos comunes extienden en 1993 el horizonte conocido de las inversiones.

    El mercado de capitales atraviesa por una etapa muy especial, tanto por la influencia del proceso electoral de los próximos meses, como por las incógnitas que aún prevalecen sobre el futuro del cuestionado régimen previsional, que a pesar de los esfuerzos oficiales no logra superar las disidencias internas del propio partido gobernante.

    En ese contexto, las alternativas que se presentan para los inversores están estrechamente vinculadas con los pronósticos acerca del proceso económico. Es evidente que, si prevalece una visión optimista, las decisiones deberían orientarse hacia las operaciones en moneda nacional. En cambio, para quienes no quieran correr riesgos -especialmente en el terreno del tipo de cambio- los Bonex se presentan como una alternativa satisfactoria.

    Este año promete una consolidación del mercado de obligaciones negociables. Las emisiones de empresas locales que el año pasado se colocaron tanto en el país como en el exterior sumaron más de US$ 2.000 millones, una cifra que hubiera resultado totalmente impensada cuando el país todavía intentaba superar las consecuencias negativas de un largo período hiperinflacionario.

    EL FACTOR RIESGO.

    Las posibilidades del mercado de capitales de riesgo se presentan mucho más complicadas, por las características especiales de este negocio y las notorias dificultades que atraviesan muchas empresas que hasta no hace mucho eran fuertes símbolos de potencialidad económica. Un ejemplo típico es la situación límite de petroquímicas y papeleras, que dejará huellas visibles en su desenvolvimiento futuro, aunque se superen sus actuales problemas.

    Un factor muy significativo a tener en cuenta es el de las empresas calificadoras de riesgo, que desde noviembre hicieron su incursión obligada en el mercado y durante los próximos meses acentuarán su participación en la plaza. Su activa presencia en el mercado representará un elemento de mayor seguridad para los potenciales tomadores de obligaciones negociables, quienes a partir de ahora estarán en condiciones de efectuar una evaluación más precisa de los riesgos que asumirán al suscribir una obligación negociable o un commercial paper.

    Los Fondos Comunes de Inversión pueden ser las nuevas estrellas del mercado. Su oferta de nuevas alternativas los colocarán en condiciones muy favorables para captar los capitales de aquellos inversores dispuestos a salir de las alternativas tradicionales. La transparencia con que desarrollan sus actividades estas entidades contribuirá a consolidar el mercado de capitales, que deberá intentar una mayor aproximación con los mercados internacionales.

    En ese sentido, la autorregulación del Mercado Abierto Electrónico es un paso muy importante. El MAE consolidó su situación y es probable que su evolución futura siga mostrando un avance similar o superior al de los últimos años, tanto en el área de los títulos públicos, donde es líder absoluto, como en el de las acciones, donde también desplazó a la Bolsa.

    Su avance en este último sector se hizo evidente después del lanzamiento de las teleacciones, ya que tanto Telefónica como Telecom constituyen la base principal de la participación de las acciones dentro de su desenvolvimiento.

    Las estructuras del mercado se encuentran, por lo tanto, preparadas para la afluencia de capitales del exterior, que en las primeras semanas de marzo volvieron a hacer notar su presencia en el mercado de los títulos públicos, especialmente Bonex de la serie 89. En medio de la caída de las tasas internacionales de interés, estos papeles cobraron creciente atractivo para los inversores foráneos, desalentados por las tasas internacionales inferiores a 5% anual.

    Esta alternativa favorecerá también la colocación en el exterior de nuevas emisiones de obligaciones negociables, que a tasas de 8,5 a 10% anual podrán continuar encontrando inversores. Esto, a su vez, contribuirá a reducir el costo financiero de las empresas locales, en especial de las grandes, dado que por el momento las pequeñas y medianas deberán continuar soportando niveles que duplican varias veces la inflación.

    – Títulos públicos –

    MUCHO MAS QUE BONEX.

    Los Bonos Externos ya no son la única alternativa en esta área, aunque siguen acaparando la atención de los especialistas, especialmente los de la serie 1989.

    A la cotización de 78% de su valor nominal (vigente a mediados de marzo) los Bonex 1989 prometen brindar hasta fin de año una rentabilidad ligeramente superior a 14%. Este índice, ampliamente satisfactorio, duplicaría la renta que puede obtenerse en el mercado financiero institucionalizado en operaciones a plazo fijo en dólares. (Para este cálculo se tuvo en cuenta la posibilidad de alquilarlos a una tasa de 4% anual.)

    A fines de diciembre esta serie concretó la primera amortización de 12,5%. De esa forma, su valor residual quedó reducido a US$ 3.062 millones, frente a los US$ 875 millones que representan en conjunto las otras dos series en circulación. La de 1984 quedará totalmente cancelada el año próximo, lo que la convierte, de hecho, en una colocación de corto plazo.

    Otro de los títulos con promesas de rentabilidad atractiva es el Bono de Inversión y Crecimiento (BIC 5). A pesar de que su valor nominal está dado en pesos, ofrece la particularidad de que la renta surge de un promedio de las tasas en caja de ahorro y las de los depósitos a plazo fijo en moneda nacional, más un adicional de 0,90% mensual.

    En enero, por ejemplo, los BIC 5 abonaron una renta nominal de 2,53%, muy superior a la media del mercado. Esto, a su vez, influyó en la cotización: entre 2,5% y 5% por encima del valor nominal de las láminas.

    La cotización sobre la par es uno de los flancos débiles de este título. Si se produjera un cambio acentuado de las condiciones del mercado financiero, los BIC 5 podrían soportar en una primera etapa una declinación en el precio hasta adecuarlo a las nuevas circunstancias. Su amortización se efectúa a razón de 0,425% mensual.

    Los Bonos del Tesoro (Bote) son muy similares a los Bonex de la serie 1987; ambos expiran en 1997, no gozan de gran liquidez y las tasas que se obtienen por su alquiler son muy inferiores a las vigentes para los Bonex de la serie 1989, que siguen liderando el mercado.

    La gran novedad del año pasado fue el lanzamiento de los Bonos de Consolidación de Deudas Previsionales. Los emitidos en dólares se presentan como muy atractivos; si finalmente se aprueba el nuevo régimen de jubilación privada, pueden constituir un bocado muy apreciado por las Administradoras de Fondos de Pensión. Algunos especialistas estiman que en un año su cotización podría incrementarse en más de 20%, considerando que el bajo precio actual refleja, fundamentalmente, la circunstancia de que no existen en el mercado organismos institucionales que operen a largo plazo.

    En cuanto a los emitidos en pesos, constituyen un excelente negocio para quienes mantienen deudas con los organismos nacionales de previsión. En estos casos representan una significativa licuación de pasivos. Los organismos oficiales los aceptan al precio teórico actualizado, cercano a 120% del valor nominal.

    Si a ello se agrega que la cotización actual oscila en torno de 45% del valor nominal, se llega a la conclusión de que, combinando ambos factores, la licuación supera con cierta holgura el 60%.

    Es distinta la situación de los Bonos de Consolidación Empresarios, cuyo mercado queda prácticamente limitado a las empresas que intervinieron en las privatizaciones, con la particularidad de que gran parte de ellos aún no fueron emitidos. Por lo tanto, no existe un panorama muy claro sobre el monto total que alcanzará su emisión y qué actitud adoptarán con ellos las empresas que tuvieron una escasa participación en el proceso de privatizaciones.