Bolsa
Las acciones vuelven a presentarse este año como una alternativa de inversión interesante, aunque la experiencia de 1992 constituyó una evidencia irrefutable acerca del alto riesgo involucrado en estas operaciones. Sin embargo, la estabilidad del dólar y el nivel de las tasas de interés (cada vez más cercanas a los índices internacionales) otorgan particular atractivo al mercado bursátil.
En este contexto, las acciones merecen ser tenidas en cuenta, especialmente si el dinero se canaliza hacia papeles de empresas con buenas posibilidades de valorización, tanto por su solidez patrimonial como por su nivel de rentabilidad.
En este aspecto, las alternativas no son muchas, puesto que la apertura económica y la necesidad de enfrentarse con la competencia externa han colocado en una situación difícil a buena parte de las empresas líderes.
Las inversiones bursátiles deberían orientarse, por lo tanto, hacia los sectores menos afectados por las importaciones, o hacia el rubro de los servicios, donde las posibilidades de expansión son mucho más amplias, en vista del notorio atraso del mercado local en esa área.
Un importante factor de análisis es el volumen de los negocios bursátiles. Durante el período de mayor auge de 1992, el monto diario de operaciones se situó muy por encima de $ 100 millones, lo que indujo expectativas de que el movimiento podría llegar a superar los $ 200 millones. Sin embargo, esta perspectiva se frustró por la disminución de las compras provenientes del exterior, que al encontrar al mercado sobrecomprado, contribuyeron a que los precios fueran perdiendo posiciones (primero lentamente y después en forma acelerada) hasta llegar a fines de noviembre a niveles que en muchos casos no alcanzaban al equivalente de 15% de las cotizaciones vigentes a fines de mayo o comienzos de junio.
Los especialistas sostienen ahora que, con la consolidación del proceso económico, las compras provenientes del exterior podrían reactivarse. Por lo tanto, auguran para el segundo semestre del año un nivel de negocios que oscilará por encima de US$ 100 millones diarios, con el cual se nivelarían las cifras de mediados de 1992.
A este resurgimiento contribuiría, además, el lanzamiento al mercado de nuevas acciones, no sólo de empresas recientemente privatizadas, sino también de compañías que adoptaron la decisión de abrir su capital y esperan signos alentadores del mercado para concretar ese objetivo.
El mejoramiento se logrará únicamente en un contexto de estabilidad, donde también influirán las condiciones de los mercados internacionales, con los cuales cada vez son mayores los vasos comunicantes.
HACIA LA CONSOLIDACION.
La estabilización de los negocios en US$ 100 millones diarios representaría un logro notable, teniendo en cuenta que ya no gravitan los pases (en la práctica, simples operaciones financieras) que contribuían en muchas ruedas con más de 50% del volumen total operado. En estas condiciones, ya podría hablarse de un mercado consolidado, donde las posibilidades de entrar y salir con relativa facilidad se ampliarían considerablemente.
Por otra parte, antes de fin de año ya estarían concluidas las negociaciones para un intercambio fluido de operaciones con las Bolsas de San Pablo y Santiago de Chile, lo que acentuará fuertemente la tendencia a la internacionalización del mercado. Hasta ahora, las compras provenientes de inversionistas brasileños y chilenos correspondieron exclusivamente a entes privados. Los institucionales podrán sumarse ahora, a partir de la formalización de los respectivos acuerdos.
La aprobación del controvertido nuevo régimen previsional es otro aspecto indispensable para evaluar las perspectivas futuras del mercado. Aunque recién comenzaría a tener vigencia efectiva a partir de los primeros días de 1994, su aprobación podría impulsar a muchos inversores a anticipar sus compras. Esto, a su vez, es lo que sostiene el vaticinio de muchos analistas que prevén una reactivación importante de los negocios durante la segunda parte de 1993.
En síntesis, si no se alteran las actuales condiciones económicas, la Bolsa puede figurar este año entre las inversiones más rentables. Pero un optimismo exagerado podría conducir, como el año pasado, a severas frustraciones.
LA ACCION DEL MERCADO DE VALORES.
Muchos especialistas consideran a la acción del Mercado de Valores como un termómetro de las expectativas de los operadores sobre el futuro del mercado. Esto se comprenderá mejor teniendo en cuenta que esta acción es la que posibilita a un operador actuar como agente de Bolsa. Por lo tanto, una valorización importante indica que los especialistas auguran un período de bonanza. Esto ocurrió, por ejemplo, en 1991, cuando en menos de tres meses las acciones del Mercado de Valores duplicaron su precio (de $ 430.000 en julio pasaron a $ 900.000 en las últimas ruedas de octubre).
Durante los tramos finales del movimiento alcista registrado en la primera parte de 1992 llegaron a negociarse a $ 2.100.000. A partir de ese momento, el precio acompañó la caída de las cotizaciones.
El 16 de marzo pasado se registró la última cotización a un valor de $ 850.000, considerado por los especialistas como un nivel cercano al piso, lo que de alguna forma estaría reflejando la convicción de que el volumen de negocios podría comenzar a recuperar posiciones.
Existen solamente 250 acciones en circulación, que componen el capital del Mercado de Valores.
Cada una tiene un valor nominal de $ 9.000, lo que conforma un valor de $ 2,25 millones, representativo de todas las acciones.
EL PORTAFOLIO DE MERCADO.
Una cartera bien diversificada debería estar constituida, según MERCADO, de la siguiente forma.
BONEX DE LA SERIE 1989.
Deberían participar en 35% de la cartera. Si se computa la amortización que se concretará en diciembre y la posibilidad de alquilarlos al 4% anual, su rentabilidad hasta fin de año oscilará en torno de 14%. A esto se agrega su gran liquidez, que lo ubica al tope de los demás títulos.
ACCIONES.
La cartera debería estar integrada por una petrolera (Astra o Pérez Companc), una teleacción (Telefónica o Telecom), el holding Comercial del Plata, una fábrica de galletitas (Bagley o Terrabusi) y la automotriz Renault, a las que debería agregarse una acción del sector financiero (Banco Francés o Galicia).
La participación de las acciones en la cartera total debería rondar 25%, según el grado de riesgo que se desee asumir. No se aconsejan, en esta ocasión, acciones del panel general, porque ello puede restar liquidez a la cartera, especialmente después de la acentuada declinación en el volumen de negocios durante los últimos meses.
DIVISAS.
Sería aconsejable mantener una razonable liquidez de la cartera, que podría estar constituida por divisas, especialmente dólares. Aunque no se perfila un riesgo cambiario, esta posición, que no debería superar 15% de la cartera total, tendría por finalidad amortiguar cualquier contingencia que pudiera afectar al sistema financiero.
PLAZO FIJO EN PESOS.
Constituye una alternativa interesante, al asegurar un promedio de rentabilidad similar o ligeramente superior a la inflación. Su participación en la cartera debería ser de 15%.
OTROS TITULOS PUBLICOS.
Los más recomendables son el BIC 5 y los Bonos Previsionales en dólares. Estos últimos, por las favorables perspectivas que les deparará la nueva legislación previsional. La participación global de estos títulos en la cartera debería bordear 10% (mitad cada uno) ya que con su gran liquidez permiten cambios rápidos de posición.
– Opiniones calificadoras –
EL PRONOSTICO DE LOS EXPERTOS.
Agentes de Bolsa, operadores del mercado cambiario y traders consultados por MERCADO señalan el rumbo de las inversiones en 1993.
ALFRESO PIANO.
Banco Piano.
La revalorización de los títulos públicos (Bonex, Bote, Bic 5) en los meses de enero y febrero nos deben llamar a la reflexión al momento de decidir el porcentaje de nuestra inversión a aplicar en estos activos.
Por otra parte, los títulos privados son -aprobación de la Ley de Reforma Previsional mediante- una alternativa válida. Al margen de las revalorizaciones generales debe primar la cautela y orientar las inversiones estrictamente a compañías con capacidad de generar utilidades (automotrices, petroleras, telefónicas).
Por las oportunidades de negocios que surgirán durante el año y por su rendimiento positivo en términos reales es recomendable mantener una proporción importante en certificados de depósito a plazo fijo.
Esta es mi propuesta para una cartera de inversiones en 1993:
Plazo fijo en pesos a 30 días 40%
Plazo fijo en US$ 20%
Bonex con alquiler 10%
Acciones (Automotrices, Petroquímicas, Telefónicas) 20%
Oro 10%
JOAQUIN PABLO LLAMBIAS.
Infupa Inversiones.
Para un plazo muy corto (30 días), las colocaciones a tasa de interés en pesos parecen las más interesantes, mientras que para plazos muy largos (2/3 años) las acciones de empresas bien seleccionadas pueden maximizar el rendimiento.
Con miras a obtener un resultado a tres o seis meses, considero que la opción de títulos públicos (tipo Bonex 89 y Bote) son las alternativas más atractivas para un pequeño inversor. Los BIC 5 son de alto rendimiento, pero tienen el riesgo de que sean redimidos, justamente por el alto costo que implican al tesoro nacional. Los Bocon previsionales son de alto rendimiento a largo plazo, con un flujo de caja muy bueno para dentro de cuatro años.
Tras el ajuste que registraron en el segundo semestre de 1992, las acciones de algunas empresas resultan ahora baratas y ofrecen la posibilidad de hacer una buena inversión.
DANIEL CAGNONI.
Roberts Capital Markets.
Para un capital de US$ 15.000 a 30.000 y en un plazo de 3 a 6 meses, la cartera propuesta es la siguiente:
BIC 5 30%
Depósitos a tasa ($) 20%
Bolsa/FCI 20%
Bonex 89 10%
Bote 1» Serie 10%
Bocon Previsional (US$) 10%
Si en lugar de invertir en la Bolsa a través de un Fondo Común de Inversión se prefiere hacerlo directamente, los papeles recomendados son:
Astra, Comercial del Plata, Pérez Companc, Banco Francés, Telefónica de Argentina y CIADEA.
ERNESTO J. BALESTRA.
Agente de Bolsa.
Considero conveniente la inversión bursátil en empresas del sector financiero y alimenticio que, en general, ya efectuaron su reestructuración y adecuación a las nuevas condiciones del mercado, complementado esto con los Bonos Externos que todavía tienen una tasa de retorno activa. Hasta mediados de año habrá que analizar la compra de inmuebles, pues en este momento están reacomodándose los precios hacia niveles mucho más accesibles que el año pasado. En cuanto a las empresas que volcaron gran parte de sus esfuerzos a las privatizaciones considero que transitoriamente no son aconsejables para un inversor mediano pues presumiblemente el esfuerzo financiero que deberán realizar los obligará a requerir apoyo adicional a sus actuales accionistas.
ANIBAL R. FORCHIERI.
Consultor económico y financiero.
En un contexto de estabilidad y de buen manejo del sector público, las inversiones más rentables se encontrarían en los títulos de la deuda pública interna, como en los de la deuda externa, que deberían verse favorecidos por la firma del Plan Brady. La inversión en acciones de empresas de servicios públicos privatizados y del ramo de la alimentación ofrecen igualmente buenas perspectivas.
GERARDO BAGNARDI.
Agente de Bolsa.
Mi primer consejo es mantener una elevada liquidez durante todo el año. Sobre esta base, me inclino por una buena cartera de títulos públicos y obligaciones negociables (de aceptable calificación).
Circunstancialmente y dependiendo de la tasa, algún plazo fijo.
La Bolsa puede ser una muy buena opción, si se eligen aquellos sectores más dinámicos y con buenas perspectivas de crecimiento (servicios, petróleo, gas). Cuidado con sobreinvertirse, ya que en la Bolsa se debe vender cuando se obtienen utilidades y no por necesidades financieras impostergables.
CLAUDIO HERNANDEZ.
Subgerente Banco Quilmes.
La siguiente cartera de inversión fue diseñada para un período de seis meses. Por el horizonte temporal planteado se excluyeron alternativas de inversión atractivas, pero que necesitan algo más de plazo, como diversas series de obligaciones negociables emitidas por empresas de primera línea (no ofrecen la necesaria liquidez, mientras que aquellas que vencen dentro del plazo propuesto brindan rendimientos reducidos).
El portafolio propuesto es el siguiente:
Bic 5 25%
Telefónica con lanzam. 10%
Plazo fijo 30 d.($) 30%
Bonex 89 c/alquiler 10%
Plazo fijo 30 d.(US$) 25%
La tasa efectiva mensual (T.E.M.) esperada de este portafolio estará entre 0,97% y 1,20%.
LUIS LEON CASTRESANA.
Gerente financiero del Banco Itaú S.A., Sucursal Argentina.
Los excesos registrados el año pasado en el mercado financiero, a los que no fueron ajenos los bancos, irán desapareciendo, dando más seguridades a los desprotegidos inversores genuinos.
Se destaca el mercado de las artes con su gran rendimiento silencioso en los últimos dos años; el promedio por pieza pasó de US$ 4.375 en 1990 a US$ 11.500.
Mi consejo a un operador de mediano riesgo, para los próximos 180 días, es el siguiente:
Oro 20%
Pinturas argentinas (1) 20%
Plazo fijo en $ 25%
Bolsa (2) 20%
Bocones Previsionales 15%
(1) Soldi, Castagnino, Spilimbergo, Cogorno, Lacamera y Berni.
(2) Terrabusi, Molinos, Comercial del Plata, Banco de Galicia y Astra.
FRANKLIN WILLIAMS.
Presidente de Investment Group.
Administrar durante un corto período una suma de US$ 30.000 a 50.000 y optimizar sus ganancias no es tarea fácil en la Argentina. Asumiendo el riesgo que ello significa, estimo que la mitad del dinero debería ser colocado a plazo fijo en pesos a 90 días y al término de este período renovarlo por 60 días más. Sería conveniente canalizar un 30% hacia los Bonex 1989, con la posibilidad de alquilarlos a una tasa del 3 a 6% anual, manteniéndolos durante todo el plazo elegido. Destinaría el 20% restante a la compra de acciones, realizando trading, que con inteligencia puede brindar entre 2 y 4% mensual.
PASCUAL MUZZUPAPPA
Gerente Bco. Coina Coop. Ltdo.
Es conveniente la inversión de 40% en Bonos Externos de la serie 1989 y su depósito en alquiler, que permite obtener un rendimiento estimado de 15% anual (sin considerar suba de paridad). El 10% puede colocarse en Bocones previsionales en dólares, en vista de su baja cotización. El 20% podría ser en plazo fijo en pesos, otro 10% en obligaciones negociables y el 20% restante en acciones seleccionadas entre aquellas compañías que demuestren expansión y capacidad de ganancias (petroleras, telefónicas, bancos y alimenticias).
Los Fondos Comunes de Inversión son la alternativa óptima para que el pequeño inversor canalice la porción de su portafolio destinado a la inversión bursátil.
