domingo, 31 de mayo de 2026

    Tiemblan los pulsos

    Telecom y Telefónica Argentina lucen gallardas al tope del ranking de inversores en el país para 1993, con US$ 1.200 millones. El usuario adivina esa danza multicolor de billetes en las interminables grutas que se abrieron en las calles entorpeciendo el tránsito, en los cables que se bajan de las alturas y en el vocabulario de tecnología de vanguardia que se utiliza en los avisos, como las redes digitales y la fibra óptica, que nadie conoce a ciencia cierta pero todos aceptan como baluartes de la modernización telefónica.

    Pero qué productos y servicios telefónicos concretos se ofrecerán al usuario en este tercer año de privatización todavía no estaba claro al momento de iniciar MERCADO esta investigación.

    En Telefónica Argentina, primero el director Luis Martín Bustamante canceló una entrevista en la semana en que trascendía la ganancia de US$ 220 millones que arrojó el balance de la compañía, y posteriormente la oficina de prensa admitió que aún no se había estudiado la estrategia de marketing para 1993.

    Más frontal, el encargado de la Regional Centro de Telecom, Franìois Comet, reconoció que la prioridad de la firma (y por añadidura también de la colega austral en la prestación del servicio) es en lo inmediato aumentar la facturación de pulsos.

    Para ello, según el ejecutivo francés, se están incorporando nuevas condiciones, como ser:

    *El acceso de más centrales al discado directo internacional, que de 35% hace dos años pasará a 75% en 1993;

    *La facturación intimizada, con el detalle de cada llamada local urbana e interurbana, que el usuario (para su tranquilidad) podrá contratar por un abono mensual de 1 a 3 dólares, y que le permitirá acceder a una base de datos;

    *Una modificación en la tarifa para las llamadas locales, que se contarían a razón de 5 pulsos por cada 2 minutos;

    *La habilitación de nuevas centrales digitales con fibra óptica posibilitará la ampliación del servicio Plustel, por el que se pueden transferir llamadas, crear espacios de espera y hablar de a tres. Ya se aplica en algunas por $ 585 mensuales.

    *También se generalizarán la oferta del despertador, el bloqueo nacional e internacional y el not disturb, los tres por $ 4,25.

    Telefónica salió con Arcom, una red multiusuario y multiservicio privados para comunicar internamente en forma digital a grandes abonados del micro y macrocentro porteño, con salida al tráfico urbano, interurbano e internacional.

    Directo a los internos.

    Pero más allá de estos “productos” para ampliar el horizonte de consumo, las compañías telefónicas cifran sus esperanzas de incremento en los pulsos en el ordenamiento de la entrada de las llamadas en las centrales, ya que por ineficiencia o mal agrupamiento de las líneas se desperdician comunicaciones que no pueden ingresar por conmutadores que, como mínimo, cuentan con 10 líneas agrupadas o rotativas.

    Comet anticipó que Telecom promocionará la venta de líneas entrantes o rotativas para agrupar con un descuento de 36% en la tasa de conexión ($1.250 más IVA para los profesionales) y 25% menos en el abono.

    El sistema consiste en un discado entrante que accede directamente, en forma digital, a los internos sin pasar por la central. Desde hace tres meses se experimenta el servicio en Galerías Pacífico. Para el primer trimestre del año se estima que la incorporación de la fibra óptica en varias características traerá consigo un abaratamiento en abono e instalación de líneas. Al mismo tiempo marcará (al decir de Comet) el inicio de una etapa de oferta de servicios de alta complejidad, en la que los abonados podrán acceder a un tráfico hecho a medida, con conexiones, internos y mensajería central que abrirán un abanico de alternativas para incentivar su uso.

    Las telefónicas tienen dividida en dos su estrategia: nuevos servicios para grandes clientes y lo mismo para residenciales, que les reportan menos dinero.

    “El acceso a otras prestaciones, aunque no sean rentables, dotará de fluidez al tráfico porque subirá la cantidad de pulsos en oferta, ya que el acortamiento de la espera beneficia a la red”, explica el ejecutivo de Telecom.

    Destino congestionado.

    La experiencia de los socios operadores asigna la mitad de efectividad a los intentos de comunicación cuando fallan los conmutadores. “Nos proponemos bajar 5% la tasa de ocupación por llamadas que quedan en el aire. Haciendo algo más en 1993 el tráfico se beneficiará de 2 a 3%. En estos momentos alrededor de 35% de los intentos de enlace no se concretan porque da ocupada la característica”, afirma.

    “El destino que desea alcanzar está congestionado”, suele repiquetear la grabación con antipática asiduidad.

    En cuanto a los grandes clientes, las telefónicas competirán con los nuevos servicios para ampliar la cantidad de facturas y los montos de cada una. “Entre 75 y 80% de las ventas son pulsos”, recuerdan, para aclarar que si hay problemas económicos en el país se resentirá el volumen proyectado.

    Ni bien hubo más capacidad de memoria en las centrales, ya se puso a disposición de las empresas el famoso 0-800, que permite el pago revertido para responder a promociones, como se hace en los países más avanzados.

    Los operadores, mientras tanto, le sacan la punta al pliego de licitación de ENTel, donde se les admitía un alza de 2% en las tarifas globales y, si bien descontaron 5% en distancias mayores a 240 km y se redujeron las internacionales para adecuarlas a las que cobra Estados Unidos, se solicitó a la CNT un retoque acorde con los valores estipulados en las condiciones de compra.

    A medida que haya más líneas para ofrecer, disminuirá la tasa de conexión hasta llegar a US$ 250 en 1995. El inventario que entregó Telecom muestra que habrá 236 mil líneas nuevas en 1993, 222 mil irán de reemplazo para fines de año, cuando la mitad del servicio estará digitalizado. Telefónica dejó la información para más adelante.

    Un teléfono para cada ocasión.

    En Estados Unidos desarrollan los teléfonos de bolsillo para intercalar entre los celulares y los de red. Cuando se pueda eliminar el cable, todas las alternativas podrán integrarse.

    Los teléfonos de bolsillo, más baratos pero también más limitados que los celulares, reemplazarán a los de red, según vaticinan muchos de los que creen que los servicios de comunicación personal se convertirán en otro de los varios tipos de servicios telefónicos.

    “La gente hará más uso de las telecomunicaciones”, dice Carolyn Wilt, gerente de BellSouth Enterprises. Por ejemplo, uno podrá usar un teléfono celular en el auto, un teléfono de bolsillo en la calle, un pager cuando no queremos ser molestados, un teléfono de escritorio en la oficina y un inalámbrico en casa.

    Cuando la telefonía sin cable se haga realidad será posible brindar un servicio que transporte la voz humana, datos e imágenes desde un teléfono de bolsillo, un fax portátil o una computadora de bolsillo. Todo esto comenzará a competir con el servicio telefónico tradicional y el celular, pero también a servirles de complemento.

    La Federal Communications Commission (FCC) se prepara para la irrupción de los servicios de comunicación personal sin cable, que, según afirman algunos observadores, contarán con un apoyo publicitario muy superior al que tuvieron los teléfonos celulares y serán una ruta más para acceder al consumidor.

    La FCC ya está elaborando reglas que definirán el tamaño del mercado, el número de licencias y el procedimiento para otorgarlas, cosa que comenzará a hacer a finales de 1993 o principios de 1994.

    Entre las compañías que ya poseen licencias experimentales están: AT&T Co., BellSouth, GTE Mobile Communications, Motorola y Time Warner Cable Group. American Personal Communications, Cox Enterprises y Omnipoint Communications han conseguido ya lo que se denomina en el medio una “preferencia pionera”.

    Un teléfono de bolsillo tendrá un precio aproximado de $ 100 a $ 200 con un costo de utilización de 13 centavos por minuto, mientras que un teléfono celular cuesta hoy entre $ 200 y $ 1.000 y 30 centavos por minuto de acceso, explica Scott Ellison, subdirector de servicios de comunicación personal del grupo comercial Telocator. Para el año 2002, podríamos llegar a tener más de 60 millones de unidades en actividad, estima el directivo de Telocator. En la actualidad, hay solamente 6,1 millones de unidades celulares en funcionamiento.

    “Va a ser una industria grande, y muy, pero muy competitiva. La publicidad será mucho más intensa de lo que fue para los teléfonos celulares”, añade Ellison. Mientras que en telefonía celular sólo se permiten dos proveedores por mercado, la FCC proyecta estimular la competencia otorgando entre cuatro y cinco licencias por mercado para servicios de comunicaciones personales.

    Como posibles licenciatarias figuran compañías telefónicas de corta y larga distancia, proveedores de servicios telefónicos celulares y operadores de cable.

    “El potencial es enorme”, dice Albert Grimes, presidente de American Personal Communications. “Este es el primer producto telefónico móvil para el individuo común.”

    c Advertising Age.