Las próximas semanas serán pródigas en acontecimientos bursátiles. A la incorporación al mercado de la primera empresa con predominio de capital japonés, New San, se sumará el debut en los negocios bursátiles locales de una compañía subsidiaria de una de las más poderosas corporaciones financieras internacionales.
Citicorp Equity Investments (CEI) se caracteriza por mantener en su patrimonio una importante cartera de acciones que refleja la participación del Citi en el proceso de privatizaciones.
Antes del lanzamiento de las acciones al mercado, los directivos del Citicorp decidieron realizar una apertura privada del capital, para lo cual realizaron una emisión de $ 60,5 millones, que atrajo a tres nuevos socios: el Banco Mercantil, W S.A. (una empresa de la familia Werthein) y United Finance Company Ltd. (UFCO).
De esa forma, el capital de CEI pasó de $ 245,6 a $ 306 millones, pero en la práctica su patrimonio se reforzó en una cifra superior ($ 160 millones) debido a que las láminas en cuestión fueron suscriptas con una prima de emisión que alcanzó a $ 99,5 millones. De este último importe, $ 75,2 millones fueron abonados por UFCO, $ 18 millones por el Banco Mercantil y $ 6,2 millones por la empresa W S.A.
Con la suscripción, 10% del capital de CEI quedó en poder del Banco Mercantil y W S.A. Otro 3% pertenecería al grupo Monetta, que lidera el Banco República y no participó en la reciente emisión. A la compañía UFCO y otros inversores externos correspondería 35%. De esa forma, la participación del Citicorp bajó a 52%.
La decisión del Citi de disminuir su participación en el capital (que antes controlaba con 90% de las acciones) responde, básicamente, a las exigencias de las commercial banking rules de Estados Unidos, que restringen las actividades de la banca comercial cuando interviene en negocios de banca de inversión.
La incógnita actual reside en determinar cómo se concretará el lanzamiento de las acciones al mercado. El precio probable de colocación aún se desconoce, pero es probable que supere los $ 3, teniendo en cuenta que las correspondientes a la reciente suscripción fueron valuadas a $ 2,65.
SIN CELULOSA.
Si bien el valor de lanzamiento de las acciones a la plaza dependerá de la evolución del mercado, también tendrá una fuerte gravitación el desempeño de las empresas en las que el grupo tiene participación. En ese sentido, se menciona que las firmas del sector gasífero del conglomerado exhiben un nivel de actividad muy satisfactorio, que influirá para que el precio resulte superior al de la colocación de las acciones de la reciente suscripción.
Celulosa no está incluida en el patrimonio de CEI; las acciones de la papelera fueron transferidas a otra subsidiaria del grupo para evitar que su permanencia en la estructura del grupo afectara su valuación.
CEI cierra sus períodos anuales el 30 de setiembre y en el último los beneficios ascendieron a $ 8,2 millones. Pero hay que tener presente que llegó a esa cifra después de realizar reservas por $ 35 millones. Este criterio conservador parecería reflejar la intención de prever eventuales caídas en los valores patrimoniales de las empresas en cartera. Luego de sumar esas utilidades a las transferidas de años anteriores, se llega a un total de $ 76,7 millones, que, tras descontar lo necesario para reforzar la reserva legal, serán a su vez incorporadas al presente ejercicio.
Al finalizar setiembre, el patrimonio neto de CEI ascendía a $ 513,5 millones, pero con los $ 160 millones de la reciente suscripción, la suma se elevará a $ 673 millones. A esta cifra deben agregarse los resultados del primer trimestre del actual ejercicio (octubre-diciembre) que rondaron $ 35 millones. De esa forma, el patrimonio total a fines de 1992 rondaba $ 705 millones, que sobre el nuevo capital de $ 306 millones determinaba para cada una de las acciones un valor-libro de $ 2,30.
LA CARTERA.
Su cartera de inversiones está constituida principalmente por 25% del capital de Coinelec, que a su vez resultó adjudicataria de 51% de la Empresa de Electricidad de La Plata (Edelap), con una inversión de $ 1,2 millón en efectivo y la obligación de aportar -antes del 21 de marzo- US$ 35,3 millones a valor nominal en títulos de la deuda externa y un importe similar de la deuda interna.
También posee 25% del capital de la Compañía de Inversiones en Energía S.A., adjudicataria de 70% del capital de la Transportadora de Gas del Sur. Por esta participación abonó $ 76,2 millones en efectivo, más títulos de la deuda interna y externa a valor nominal por US$ 135 millones.
A fines de diciembre adquirió 25% de las sociedades Sodigas Pampeana S.A. y Sodigas Sur, distribuidoras de gas, por las que aportó títulos de la deuda externa por un valor nominal de US$ 98,4 millones.
Además, elevó a 27,72% su participación en el capital de Cointel, que controla 60,53% de Telefónica de Argentina.
En Aceros Zapla controla un tercio del capital con una inversión de $ 81,2 millones.
Del Frigorífico Rioplatense tiene una opción, que vence el 22 de junio de 1994, para adquirir hasta 9,1% del capital. Esta alternativa le obligaría a realizar una inversión de US$ 2 millones. A estas inversiones podría sumarse, si resulta adjudicataria, la que deberá efectuar para participar en la licitación de Petroquímica Bahía Blanca, en la que se asoció con Pérez Companc y Enron. Si la oferta resulta aceptada, esto significará el afianzamiento de CEI en el sector, ya que una de las empresas del grupo suministra el gas al complejo a traves de las instalaciones de General Cerri.
LOS LIMITES.
Esta nueva inversión y otras que están siendo actualmente analizadas dejan abierta la posibilidad de que CEI recurra nuevamente a los inversores para reforzar su capital, aunque en ese caso el Citi mantendría su participación, ya que de otra forma correría el riesgo de perder el control de un negocio que en el actual ejercicio puede representarle beneficios por más de $ 70 millones, que se irán acrecentando a medida que las compañías adquiridas afiancen sus posiciones en los respectivos mercados y mejoren, en consecuencia, los rendimientos operativos.
Sin embargo, las limitaciones impuestas por la legislación de Estados Unidos le obligan a bajar su participación en el capital a menos de 40% antes del 31 de diciembre de 1997, con la particularidad de que sólo 19% de esas tenencias podrán tener derecho a voto.
Para cumplir con esa exigencia, el Citi deberá emitir una nueva clase de acciones o modificar los estatutos para adecuar las características de las que en esos momentos se encuentren en circulación.
Cualquiera que sea la solución por la que se opte, la corporación financiera pasará a ser un accionista importante pero sin poder de decisión.
Desde el punto de vista bursátil, esta limitación puede tener repercusiones interesantes. En el mercado local no se recuerdan antecedentes de que una empresa se encuentre sometida a exigencias de esa naturaleza.
L.G.
CRECIMIENTO EN LAS FINANZAS.
Según Ricardo Anglés, titular de la filial argentina del Citibank, durante el año pasado la actividad de la institución alcanzó niveles sin precedentes. A través del mercado de capitales intervino en operaciones por más de US$ 700 millones que superaron el récord de US$ 554 millones logrado en 1991. En su mayoría, estas transacciones correspondieron a emisiones de obligaciones negociables colocadas en el exterior, que reflejan los importantes cambios producidos en el país en materia de financiación de las empresas.
Este proceso, vaticina Anglés, tiende a consolidarse después del ingreso de la Argentina al Plan Brady. “Si bien esa aprobación se descartaba, hay instituciones que necesitaban esa formalidad para comenzar a operar, debido a que muchos fondos de pensión e inversores institucionales se rigen por normas muy estructuradas. La firma del Brady permitió cumplir con esas exigencias y ahora la Argentina vuelve a tener una presencia activa en los mercados financieros internacionales.”
Con respecto a las recientes medidas oficiales para el sector, Anglés opina que apuntan en la dirección correcta, pero que queda todavía un largo camino por recorrer para disminuir el costo de los préstamos a las pequeñas y medianas empresas. La obligación impuesta por el Banco Central de que el encaje de 40% establecido para las cuentas corrientes y cajas de ahorro sea depositado íntegramente en esa institución, es uno de los ejemplos citados por Anglés en ese sentido. “Esto tampoco favorece la disminución de los costos, al obligar a las entidades a mantener en su propio tesoro el encaje técnico necesario para hacer frente a las operaciones normales. Por ese motivo, el encaje total asciende a 50%, que en entidades con muchas sucursales como la nuestra, es algo mayor.
En este aspecto, actuamos en cierta desventaja frente a las entidades de menor envergadura, que por disponer de pocas sucursales, operan con un encaje técnico inferior.”
El año pasado, el Citi concretó un plan de modernización en todas sus sucursales y puso en marcha un concepto de banca que otorga particular importancia a la relación con el usuario. En el sector vinculado con el consumo, “tuvimos un crecimiento muy grande, al permitir a los clientes acceder a plazos de financiación prolongados, que llegan hasta cinco años”, señala Anglés.
La presencia del Citi fue también muy visible en el sector bursátil donde, a través de su casa de bolsa Citicorp, ocupó el primer lugar entre los principales operadores, aunque la situación podría cambiar este año como consecuencia de la menor gravitación que tendrán las operaciones de pase, en las que Citicorp acostumbraba a ser un colocar permanente de fondos. El año pasado las operaciones de este tipo representaron 40% de las totales.
Guillermo Stanley, titular de la rama bursátil, señaló que una porción muy significativa de los títulos adquiridos por operadores del exterior quedan depositados en los tesoros de la entidad, a pesar de que las compras hayan sido concretadas a través de otro operador. Contrariamente a lo que se supone, agregó, “muy pocos de esos inversores se retiraron, lo que demuestra que fueron operaciones planeadas a mediano y largo plazo”.
