Con una venta anual de US$ 400 millones, el grupo
Astra es uno de los más importantes del país. Su
peso es particularmente significativo en el sector petrolero (con
una producción diaria de 4.500 metros cúbicos absorbe
5% del total del país) y en el transporte marítimo.
Además, a través de su subsidiaria Carboclor Astra
Evangelista, exhibe una presencia muy activa en el mercado de
alcoholes y cetonas y en la fabricación de calderas, ingeniería
y montajes industriales.
También participa con 21,74% del capital de
Copetro, poseedora de la planta de calcinación de coque
más avanzada del mundo. Aquí comparte la dirección
con Petrolera San Jorge, Great Lakes Carbon Corp, de Estados Unidos,
y Taiyo Carbon Company, de Japón.
Astra adquirió recientemente una cuarta parte
del capital de la empresa Electricidad Argentina, adjudicataria
de Edenor, encargada de la distribución de energía
eléctrica en la zona norte de la Capital y el Gran Buenos
Aires. La compra de ese paquete, que demandó una inversión
de US$ 30 millones, le permitió incorporar a su actividad
un nuevo rubro.
La empresa mantiene, sin embargo, una estrecha y
permanente relación con el sector energético, que,
según el actual presidente, Ricardo Arturo Grüneisen,
(hijo del recientemente fallecido Ricardo Grüneisen, quien
durante cuatro décadas condujo el grupo) constituye la
base de sustentación sobre
la que se orientan los negocios principales de Astra.
Edenor factura US$ 600 millones anuales y en cinco
años podría incrementar sus negocios en 25%, "si
tenemos éxito en reducir el fraude eléctrico, que
alcanza a 18% de la facturación total de la empresa",
afirma Grüneisen.
El grupo adjudicatario de Edenor estima, de todos
modos, que en los dos primeros años los resultados operativos
mostrarán un quebranto, debido a las indemnizaciones derivadas
del plan de retiros del personal: el plantel de 6.200 personas
se reducirá entre 15 y 30%.
ANTES QUE YPF.
La fundación de Astra se remonta a 1912, cuando
YPF aún no existía ni en la mente de sus inspiradores
y no había ninguna autoridad que supervisara y orientara
la actividad energética. Por lo tanto, acaba de cumplir
80 años, en los que no faltaron momentos sumamente difíciles,
como algunos de la década del ´70 cuando, por los problemas
derivados de los constantes cambios en la
política energética oficial, soportó
serias dificultades financieras tras contratar préstamos
en el exterior para la construcción de una nueva destilería
en Comodoro Rivadavia. Este proyecto, surgido de una licitación,
finalmente no pudo concretarse por la oposición de la propia
YPF, que para obstaculizarlo anunció la instalación
de una nueva destilería en las inmediaciones de la anterior,
lo que dio por tierra con las condiciones originales de la licitación.
Astra no tuvo entonces otra alternativa que hacer
frente al pago de esos préstamos acudiendo a sus reservas.
Esta situación estuvo a punto de provocar su presentación
en convocatoria de acreedores, una circunstancia que finalmente
pudo sortear gracias a la buena imagen que mantenía en
el
exterior.
En sus ocho décadas de vida, Astra extrajo
14 millones de metros cúbicos de petróleo y esta
etapa la encuentra en plena expansión, no sólo en
las áreas de la exploración y de la producción.
También incursiona, y en forma creciente, en el área
comercial: ya cuenta con 85 estaciones de servicio, localizadas
fundamentalmente en Chubut y Santa Cruz y en el norte de la provincia
de Buenos Aires.
Esta actividad se complementa con una activa participación
en el negocio del gas natural comprimido.
EL FUTURO.
Grüneisen, con sus flamantes 40 años,
contempla con optimismo las perspectivas de la empresa, sobre
todo ante la actual posibilidad de negociar libremente el petróleo
que extrae. Astra planea continuar presentándose en todas
las privatizaciones vinculadas con el área energética
y seguir
incrementando las reservas de petróleo, que
hoy rondan 5% de las totales del país.
Esta política "se concretará en
un marco de negociaciones con otras empresas del sector, tanto
nacionales como internacionales. Nuestra aspiración es
que al finalizar esta década Astra muestre un nuevo y sostenido
crecimiento derivado del éxito que logremos en las privatizaciones
que aún faltan concretar y en los nuevos yacimientos que
incorporaremos a nuestra actividad".
Astra muestra, además, particular interés
en la importante flota naviera de YPF. El objetivo, sostiene Grüneisen,
es seguir creciendo en este sector. Esta aspiración se
verá favorecida por la decisión de la petrolera
estatal de reducir su dotación de 25 a 5 buques.
Como el mercado petrolero se encuentra totalmente
desregulado, Grüneisen considera que no sería conveniente
para la evolución del sector que, una vez privatizada,
YPF siga manteniendo su gravitación actual en el mercado.
Se inclina, en cambio, por la alternativa de dividirla en varias
empresas -siguiendo el ejemplo de Entel- o bien utilizar un criterio
similar al que se aplicará en Gas
del Estado, donde una empresa con una importante
participación en la producción no podrá participar
con similar peso en la distribución.
Esto es muy importante, afirma, porque YPF concentra
65% de las reservas totales de gas del país (excluido el
yacimiento de la Cuenca del Noroeste recientemente licitado),
55% de las reservas de petróleo, y más de la mitad
de la comercialización y un porcentaje similar en la capacidad
total de refinación del país.
En los primeros nueve meses del año Astra
concretó negocios por US$ 196,2 millones (35,8% más
que en el mismo período de 1991) y obtuvo beneficios por
US$ 32 millones. Las cifras reflejan el actual buen momento y
parecen anunciar perspectivas promisorias, a pesar de los altibajos
que suelen imponer las características propias de la explotación
petrolera.
El significativo índice de ganancias de Astra
contribuyó a fortalecer su situación financiera.
Al cierre del tercer trimestre del año, poseía activos
de fácil realización por US$ 45,6 millones, que
representaban 69,6% del pasivo total exigible a corto plazo.
La solidez de sus finanzas le permitió, a
su vez, realizar inversiones por US$ 160 millones durante el período
enero-setiembre. La cifra incluye los US$ 30 millones abonados
por su participación en Edenor, la adquisición de
un buque petrolero, la compra de reservas a YPF, la construcción
de nuevas estaciones de servicio y las inversiones normales en
la actividad petrolera, tanto en exploración como en explotación.
Estas inversiones, que desde 1989 superaron con holgura
US$ 400 millones, fueron financiadas en su primera etapa con las
reservas acumuladas, a lo que se agregó luego la financiación
obtenida de la banca internacional y, en una fase posterior, la
emisión de obligaciones negociables por US$ 100 millones.
"Es muy factible que, si nuestra política
en materia de privatizaciones continúa siendo coronada
por el éxito, debamos recurrir en algún momento
al apoyo de nuestros accionistas, pero eso todavía no está
definido", reconoce Grüneisen.
Una porción del capital de Astra (12%) se
cotiza en Suiza, mientras que 46% está en poder del grupo
mayoritario constituido por los Grüneisen, la familia Sánchez
Caballero y la de Luis Aguirre.
En la práctica, la porción de capital
que se negocia en Suiza respalda la gestión del grupo mayoritario.
Por lo tanto, según Grüneisen, no existen problemas
en torno del control efectivo de la empresa.
Buena parte de 42% de las acciones que se encuentran
en manos de particulares, dentro del mercado local, responde al
liderazgo del actual grupo mayoritario. Este sector está
integrado principalmente por inversores tradicionales e instituciones.
Por lo tanto, puede estimarse que las acciones que
conforman la liquidez bursátil del papel no
superan 25% del capital, es decir, unos $ 65 millones a valor
nominal y US$ 170 millones a valor de mercado.
La circunstancia de que una porción significativa
del capital se encuentre en poder de instituciones e inversores
"fieles" confiere una imagen de seguridad a las acciones
de Astra, un papel que suele atraer las preferencias de quienes
ponen sus expectativas más allá de los 30 días.
L. G.
FIN DE SIGLO.
Grüneisen vaticina que en el año 2000
Astra será una compañía integrada en materia
energética, con una amplia intervención en el negocio
del gas y en el de la electricidad. Participará en el down
stream del petróleo, además de la exploración
y la explotación. "Vemos que tenemos posibilidades
de seguir interviniendo en una industria que está en una
etapa de madurez, contrariamente a lo que ocurre con el gas o
la electricidad, que están creciendo. La idea es seguir
siendo una empresa con economía de escala, que a partir
de ahora comienza una programada y prudente incursión en
otros países y mercados externos. Esa es la visión
de Astra 2000 en un esquema organizativo donde las empresas que
componen el holding tengan mayor poder de decisión para
fijar estrategias dentro de un esquema global de compañía.
Privilegiar el crecimiento, la descentralización y la profesionalización
son los desafíos, dentro de ese objetivo general de que
Astra sea una empresa energética líder en las próximas
décadas."
DIVIDENDOS.
Astra, desde fines de la década del ´70, se
caracterizó siempre por el buen desarrollo de sus finanzas,
aun en las épocas de elevada inflación, como lo
prueban los importantes dividendos en efectivo abonados en los
últimos ejercicios. En 1987, por ejemplo, llegaron a US$
3,9 millones, que en el
siguiente año ascendieron a US$ 4,8 millones
y en 1989 a US$ 4,9 millones. En 1990 bajaron a US$ 2 millones
pero la caída se compensó en 1991, con US$ 5.5 millones.
Grüneisen adelantó que este año
también está en los planes de la empresa efectuar
repartos en efectivo, aunque en esta oportunidad el impacto sobre
el capital resultará menor. Debido a la última retribución
abonada en acciones (900%), el capital subió de $ 25,6
a $ 256 millones. Por lo tanto, si el
reparto en dinero alcanzara a 5% del capital, el
desembolso ascendería a US$ 12,8 millones y representaría
60,6% del monto conjunto (US$ 21,1 millones) abonado en los cinco
ejercicios anteriores.
