miércoles, 29 de abril de 2026

    Una mujer con historia

    Justo P. Sáenz, Sofía Molina Pico, Dalmiro Sáenz, son algunos nombres de la familia de escritores a la que pertenece María Sáenz Quesada. Pero la vocación por la historia se la debe a su padre, Héctor, quien, “después de entretenernos con Blancanieves, terminaba contando la entrada de Cortés en México o la de Pizarro en Cajamarca”.

    Pasaron bastantes años entre esa escena de la infancia y sus dos trabajos iniciales en la revista Todo es Historia. El primero se refería a Haití y a la libertad; el segundo hablaba de Mariquita Sánchez, un personaje recurrente. ¿Por qué precisamente esos temas? El de Haití porque “temía encarar cuestiones polémicas” aunque también germinaba allí su interés por la cultura negra y América latina.

    En cuanto a lo de Mariquita, la mayor parte de la obra posterior de María Sáenz Quesada confirma esa predilección por la historia de la mujer y de los grupos sociales, de la vida privada y, por supuesto, del pasado reciente, el que todavía no ha superado el estado de crónica.

    Cuando se trata de elegir el tema de sus libros, la autora dice que necesita asegurarse la posibilidad de una abundante bibliografía. De esto depende el tipo de trabajo. “Por ejemplo, en Los estancieros empleé materiales inéditos y entrevistas, porque en realidad me interesaba ordenar un tema tan vasto.” En cambio, en El Estado rebelde recurrió a otras fuentes: periódicos del siglo pasado, memorias, lo pubicado en 1850-60.

    En Las mujeres de Rosas, su último éxito editorial, manejó los papeles del Restaurador y de su familia que están en el Archivo General de la Nación y en el Museo de Luján, con excelentes resultados, porque “pese a tratarse de documentos conocidos encontré cosas nuevas, como el juicio que el viudo de una hija natural de Rosas llevó a cabo contra la sucesión de don Juan Manuel”.

    “Como sé que la mujer tiene derecho a elegir el tipo de vida que desee y a reconocer que ese derecho le fue negado y que esa postergación las afecta a todas, puedo considerarme feminista. Por otra parte, el papel de la mujer en la historia ha sido más relevante de lo que se cree. Mariquita Sánchez no era un piano y el himno, sino una introductora de ideas renovadoras.”

    Siempre vinculada con la difusión de la historia, Sáenz Quesada ha sido también funcionaria pública.

    Dirigió el Museo de la Casa de Gobierno durante dos años y colabora, desde los comienzos, en Todo es Historia, donde actualmente ocupa el cargo de subdirectora. Desde sus páginas, más de una vez ha proclamado su admiración por Sarmiento o por Belgrano, y también por Alfonsín.

    “Ahora estoy preparando la biografía de Mariquita Sánchez, que Sudamericana publicará, espero, el año próximo. Además sigo trabajando en una historia argentina en fascículos editada por Hispamérica.”

    Mientras tanto prepara su viaje a la India, Tailandia, Hong Kong y Bali, para aplacar su confesada necesidad de “exotismo y descanso”.

    Es casi inevitable preguntarle a una intelectual apasionada por la historia qué opina acerca de la celebración del V Centenario del Descubrimiento de América. La respuesta de Sáenz Quesada no deja resquicios: “Aborrezco el V Centenario visto desde lo europeo. Me interesa sólo como una reflexión sobre los pueblos americanos hoy, como reconocimiento de una cultura mestiza”.