La vejez ya no es lo que era. Actualmente, una persona de 40 años actúa y se siente como una de 30 de antes, dice la especialista Faith Popcorn, quien llama a esto “desenvejecer”, una especie de revisión cultural del cronograma de la vida.
Los expertos han hecho un importante descubrimiento: muchos de los trastornos orgánicos que una década atrás eran considerados como el inevitable resultado del tiempo son, en realidad, producto de las enfermedades, del estilo de vida y de factores ambientales. Casi todos los síntomas de la vejez pueden postergarse y, en algunos casos, evitarse.
Los sentidos.
Habitualmente, la vista se mantiene inalterable hasta los 40 años, pero a medida que la lente del ojo pierde flexibilidad se le hace más difícil enfocar objetos cercanos. Es el momento de alejar el diario para poder leer o acostumbrarse a usar anteojos.
Las cataratas pueden empañar la visión a partir de los 60 años. Paul Jacques, investigador de la Tuft University, descubrió que la gente que no sufre de cataratas tiene mayores niveles antioxidantes en la sangre (vitamina C y E) obtenidos de fuentes naturales (frutas y verduras) más que de suplementos alimenticios. Después de los 20 años se comienza a perder la capacidad de oír tonos agudos. La mayoría de la gente no advierte el lento y progresivo ensordecimiento hasta que cumple los 60. Muchos conservan su sentido auditivo perfecto hasta los 90, pero esto no es cuestión de suerte. Una dieta con alto contenido graso contribuye a obstruir los vasos sanguíneos que alimentan los delicados órganos auditivos.
El cuerpo.
Durante todo el período de la adultez los órganos sufren una gradual declinación. Los riñones trabajan con más lentitud cada década. Entre los 20 y los 80 años es natural perder 40% de la función pulmonar. Sin embargo, la naturaleza ha dotado a los seres humanos de potencia pulmonar en exceso. Si hay salud, no se nota la diferencia.
La presión sanguínea aumenta después de los 40. En general, la hipertensión afecta más a los hombres que a las mujeres. La afección de la arteria coronaria es poco común en mujeres que no han llegado a la menopausia, porque el estrógeno funciona como un protector especial. Sus beneficios parecen prolongarse hasta diez años después del climaterio, pero al llegar a los 65 años el porcentaje de muertes por afección coronaria es tan alto en las mujeres como en los hombres. Sin embargo, una dieta baja en grasas y un programa de ejercicios ayudan a protegerse de las afecciones cardíacas, incluso durante las edades más vulnerables.
Con respecto a la forma visible del cuerpo, las décadas van dejando su marca. A los 20, un cuerpo de mujer tiene un promedio de 26% de grasa, que llega a 33% a los 40, y se eleva a 42% a los 50. A los 70 años, el cuerpo habrá perdido 30% de la musculatura que tenía a los 20. La flaccidez en muslos, estómago y antebrazos puede aparecer ya a los 30. Pero los cambios en el tono muscular y la composición corporal -la relación grasa/músculo- puede ser mínima hasta cerca de los 50 en las mujeres que mantienen un buen programa de ejercicios.
La capacidad para generar energía disminuye 7,5% cada diez años a partir de los 30. A los 40 muchas mujeres sienten que se agotan más temprano durante el día. Pero, en buena medida, la fatiga se explica porque a los 40 viven bajo mayor presión que a los 20, y dedican menos tiempo al ejercicio físico.
Los huesos sanos son la condición fundamental para evitar la osteoporosis, uno de los mayores problemas de salud que sufren las mujeres mayores. Esta enfermedad, que se manifiesta en huesos finos, porosos y frágiles, se acelera en la menopausia y ataca a una de cada cuatro mujeres de más de 65 años. Cuanto más fuertes estén los huesos antes de la menopausia, menores serán las posibilidades de que se presente la enfermedad. Se recomienda un consumo adecuado de calcio en la dieta (unos 1.000 miligramos por día) y levantamiento de pesas.
La mente.
El tejido cerebral comienza a deteriorarse a partir de los 20, pero los cambios en las funciones mentales tardarán en advertirse 50 años o más. Aunque algunas personas comienzan a perder la memoria después de los 30, los científicos dicen que la verdadera pérdida de memoria no suele aparecer antes de los 70 años.
De los 30 en adelante, hay una gradual desaceleración mental, como el tiempo de reacción, que determina la rapidez con que uno frena el auto. Pero, biológicamente, el cerebro continúa desarrollándose a lo largo de la vida adulta. Aunque cada año muere cierta cantidad de células cerebrales, las ramas que las conectan -los conductos para el impulso nervioso que crea el pensamiento, el sentimiento y la memoria- siguen brotando y desparramándose, compensando la pérdida de células. Los estudios demuestran que el desafío intelectual puede aumentar este crecimiento.
Sexualidad.
Si una persona ha tenido una vida sexual satisfactoria a los 30 y los 40, los años que siguen serán buenos. En las mujeres, la vida sexual mejora con los años. Para la mayoría, los cambios hormonales de la menopausia tienen muy poca influencia sobre el deseo y la respuesta sexual, explica Patricia Schreiner-Engel, directora del servicio de psicología en el centro médico Mount Sinai de Nueva York.
Shreiner-Engel recuerda una conferencia en la que varias médicas le preguntaron a una colega de 75 años en qué momento de la vida desaparece el apetito sexual. “Ya les avisaré”, contestó. No hay límite de edad para disfrutar del sexo. A cualquier edad, una pérdida del interés sexual se debe probablemente a depresión, enfermedad física, dificultades de relación o falta de pareja. Todo lo cual tiene remedio.
Carl Sherman.
(c) 1992 Working Woman.
