ENERGIA ATOMICA PARA ALIMENTOS.
La Comisión Nacional de Energía Atómica cuenta con una planta destinada a la irradiación de alimentos; un servicio para la industria cuyo propósito es preservarlos de contaminaciones y, en especial, prolongar el tiempo de conservación, al extender en dos o tres veces su vida útil. Se trata de un buen ejemplo de tecnología de punta que ya está funcionando en el país para atender requerimientos de la actividad privada.
Diversos países comenzaron, en los años ´50, a experimentar la irradiación de alimentos. En la Argentina los trabajos en esta área se iniciaron en los ´60 y ya en 1970 estaba terminada la planta de irradiación, en el Centro Atómico Ezeiza, que actualmente procesa varias toneladas de alimentos por año. Se trabaja principalmente con especias, bulbos como el ajo y la cebolla, y también la frutilla. Se realizaron pruebas de comercialización con suero bovino desecado, huevo en polvo, cacao soluble, vegetales deshidratados y enzimas, como las utilizadas para la fabricación de quesos.
Un aspecto de especial importancia es que la radiodesinfección puede ser el único medio práctico para controlar la salmonella en seres humanos, sin producir efectos colaterales y sin alterar la naturaleza del alimento.
VENCER LA RESISTENCIA ELECTRICA.
Ciertos materiales pierden su capacidad de resistencia eléctrica cuando se los somete a temperaturas de 200 grados bajo cero. La corriente pasa sin pérdida alguna a través de estos superconductores, cuyo campo de aplicación puede ser enorme: nuevas y mucho más veloces computadoras, o el transporte de energía eléctrica a miles de kilómetros. Sin embargo, se trata de un territorio que recién comienza a ser explotado, como sucede en el Centro de Investigaciones de Siemens en la localidad alemana de Erlangen (foto), donde se experimenta con elementos tan exóticos como el itrio, niobio o bario para desarrollar superconductores. Ya se están logrando éxitos: sensores que perciben, en un aparato de diagnóstico, pequeños campos magnéticos en el cuerpo humano. En
microelectrónica, cerámicas superconductoras filtran radio ondas de las mezclas de frecuencias.
La técnica de los superconductores tropieza todavía con estrechas limitaciones, en la medida en que exige un gran gasto en refrigeración, que se logra utilizando nitrógeno líquido o helio. Por otra parte, los materiales utilizados hasta ahora resultan demasiado rígidos para el transporte de energía eléctrica, que demanda cables flexibles y mecánicamente aptos para sobrecargas. En síntesis, se trata de una etapa que recién se inicia pero que promete resultados revolucionarios.
PROXIMO DESTINO: MARTE.
El nombre de Arthur Clarke se hizo famoso cuando, junto con Stanley Kubrick, escribió el guión de 2001 Odisea del Espacio. Ahora, a los 74 años, muestra a sus visitantes unas láminas en color, que a primera vista parecen dibujos hechos por sus nietos. Pero se trata de otra cosa: esto es Marte, explica; la próxima frontera de la humanidad. Y se entusiasma: en Marte hay todo lo que se necesite; es como en un tiempo fue el Oeste para Estados Unidos, o como América hace 500 años para los europeos.
Clarke trabajaba con modelos de colonización de Marte. La ventaja -dice- es que todo se puede cambiar, la geografía, los colores, las formas. Cuando se le recuerda que la carrera espacial perdió el impulso que llevó al hombre a la luna, relativiza el tema y responde: “La característica del hombre, y acaso de todo el grupo de simios al que pertenecemos, es la curiosidad y la exploración; cuando dejemos de hacerlo dejaremos de ser humanos”.
Todo esto suena audaz, pero es para tener en cuenta: en 1946 Clarke describió, en uno de sus relatos, un sistema satelital de comunicaciones exactamente igual al que se está utilizando hoy en la aldea global que es la Tierra.
